Curso 20 de enero - El jardín de María: Unión de lo humano y lo divino (Video 8)

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El padre Kentenich da su corazón y nos dice que la manera de entregar la fe es procurar una vivencia de amor, pero de amor humano y sobrenatural. Aquí él nos dice que no hace una separación de lo divino y de lo humano, sino que toma en cuenta las dos cosas, que tienen un sentido en sí mismas y calzan la una en la otra. Y una y otra vez va traer a colación esa afirmación de santo Tomás: La gracia presupone lo natural, presupone el amor natural, el amor instintivo, el amor cálido, el amor afectivo, y la gracia sana, eleva todo eso, pero no suprime ninguno.

Viernes 29 de septiembre de 2017 | P. Rafael Fernández

EL JARDÍN DE MARÍA: LA UNIÓN DE LO HUMANO Y LO DIVINO

  1. I.             VER VIDEO

 

II. TRANSCRIPCIÓN DEL VÍDEO

Continuamos la reflexión y profundización de la corriente del Jardín de María, del 20 de Enero de 1942.  La vez anterior, vimos todo el proceso, al cual condujo Dios, de vivencias, de profundización, de plenitud, de unidad del Padre y la Familia y de los hijos del Padre entre sí.

Nos quedamos comentando ese resumen magistral que hace el P. Kentenich al decir que en esto tenemos un tesoro, y que él no quiere ser simplemente un señalizador en el camino.

Pensamos que esto es algo nuevo en la espiritualidad. Es una espiritualidad con calor, con calidez humana. El P. Kentenich no está hablando aquí como un sacerdote lejano sino como un padre, que tiene instinto de padre, calor de padre, entrega de padre, lucidez de padre, espíritu sobrenatural de padre… Él asume como natural la parte humana, la considera enteramente.

Es decir, no podemos amar a Dios y dejar a las personas, al mundo, renunciando a todo y quedarnos solamente con Dios, que es lo único que importa, y vivir las virtudes que tenemos que vivir…

Él da su corazón y nos dice que la manera de entregar la fe es procurar una vivencia de amor, pero de amor humano y sobrenatural.  Aquí el Padre nos dice que él no hace una separación de lo divino y de lo humano, sino que toma en cuenta las dos cosas, que tienen un sentido en sí mismas y calzan la una en la otra. Y una y otra vez va traer a colación esa afirmación de santo Tomás: La gracia presupone lo natural, presupone el amor natural, el amor instintivo, el amor cálido, el amor afectivo, y la gracia sana, eleva todo eso, pero no suprime ninguno.

Vamos a leer algo que, creo, todos hemos leído: La primera Epístola de san Juan, en la que habla de este misterio. Pero primero leeremos algo del P. Kentenich para cotejarlo con esa Epístola de san Juan. Son algunos versos del Hacia el Padre, que son autobiográficos y donde el padre muestra la calidez de su amor por los suyos, por su Familia, que no son números sino que son personas… Veamos las expresiones, las frases que él usa:

Estoy tan íntimamente ligado a los míos,

que yo y ellos nos sentimos siempre

un solo ser:

de su santidad vivo y me sustento

 y aun gustoso estoy dispuesto a morir por ellos. (HP, 470)

Pensemos en la expresión: “estoy íntimamente ligado a los míos…” podría haber dicho simplemente ligado a los míos…  Y además agrega: nos sentimos como un solo ser… Podría decir nos sabemos como un solo ser…

 

Estoy tan entrañable

y fielmente unido ellos,

que desde dentro una voz me dice siempre:

En ellos repercuten tu ser y tu vida,

deciden su aflicción y acrecientan su dicha. (HP, 471)

 

El Padre dice:  entrañablemente unido a los míos… Son entrañas de misericordia, de una madre, de un padre, de alguien que nos quiere…

Leamos otros versos, cuando el P. Kentenich hace una comparación del amor de San Ignacio por su Compañía…

 

¿No llevo yo, como san Ignacio,

inscrito en lo más hondo del corazón

con un amor más grande

que todo amor humano,

ese pequeño y noble reino familiar

que desea asemejarse a la Trinidad…? (HP, 429)

 

Ni un padre ni una madre,

en toda la intensidad

de su noble instinto de padres,

pueden querer al hijo predilecto de su corazón

tanto como yo quiero a la Familia

que Dios ha convocado. (HP, 430)

 

Aquí, el P. Kentenich pone como parámetro el cariño, el amor que tiene una mamá o un papá por sus hijos, o un esposo por su esposa… Ese es el nivel de su amor por la Familia, por sus hijos…

 

Gustoso doy por ella la honra,

el cuerpo y la vida,

la salud, la fuerza y los talentos,

si con esto, de acuerdo con lo que ella es,

la sirvo mejor

y si Dios así la corona con su amor y su fecundidad. (HP, 431)

 

El padre se desvive por su Familia… En verdad, nos damos cuenta que esto es algo nuevo… ¿Quién evangeliza así…? ¿Quién ama así…?  Es una pregunta fuerte… Traslademos esto al grupo humano más básico, el amor del hombre y la mujer, del esposo por la esposa… El padre habla del amor entrañable, del amor de corazón, del amor de lo más profundo… Ese es el amor humano y en ese amor humano está el amor divino, no los podemos separar… Ahí está Dios.

Leeremos ahora lo que san Juan dice en su Primera Epístola para ver la concordancia extraordinaria que hay entre lo que propone el apóstol y lo que el P. Kentenich vive con los suyos.

 Nosotros sabemos que hemos pasado de la muerte a la vida, porque amamos a los hermanos. Quien no ama, está instalado en la muerte. Quien dice: yo amo a Dios y, a la vez, odia a su hermano, es un mentiroso. Pues quien no ama a su hermano a quien ve, no puede amar a Dios a quien no ve. Nosotros hemos recibido de él este mandamiento: Quien ama a Dios, ame también a su hermano.

Aquí hay algo claro… Si creemos que amamos a Dios, a quien no vemos, y no amamos a quien vemos y que está a nuestro lado: al hermano, al compañero de trabajo, al esposo, al hijo, al hermano de comunidad, es una mentira que amamos a Dios, es una mera poesía…

Queridos, amémonos unos a otros, porque el amor es de Dios y todo el que ama ha nacido de Dios y ha conocido a Dios.

Esto es radical. Es decir, una santidad de virtudes, de buen comportamiento, de apostolado, de actividades, que desconoce este mundo que presenta san Juan, está ralizando algo que carece de contenido profundo. Porque no logra saber quién es realmente Dios, porque Dios es amor. Y si no practica el amor a los hermanos, no sabe quién es Dios, no conoce a Dios…

San Juan agrega la otra faceta que aparece en la corriente del Jardín de María.

También nosotros debemos amarnos unos a otros. A Dios nadie le ha visto nunca.

A Dios no lo hemos visto nunca, si no nos amamos unos a otros, no conocemos a Dios, no hemos visto a Dios. Esto es algo muy radical…

Pero si nos amamos unos a otros, Dios mora en nosotros y podemos decir que su amor ha llegado en nosotros, a la perfección.

¿No es esto el Jardín de María…? Esto es el Jardín de María. Y esto es algo muy nuevo sobre todo hoy día, cuando no hay amor personal, cuando somos herederos de una espiritualidad que se aleja de lo humano, de los hombres; que quiere trascender a lo humano, que ve en lo humano, en el corazón, en el sexo, la presencia de Dios y todo lo que hace le resulta un problema, porque lo esclaviza a este mundo… ve lo humano, pero no descubre en lo humano lo divino.

¿No es algo nuevo todo que trae el P. Kentenich…? ¿No es algo trascendente lo que trae la corriente del Jardín de María, que empezó con aquella carta de la Hermana en la Navidad y de la respuesta del P. Kentenich…?  No se trata simplemente de una cartita que expresaba el cariño, sino de algo que iba mucho mucho más allá.

Si uno confiesa a Jesús como Hijo de Dios, Dios mora en él y en él, Dios. Y nosotros hemos conocido y hemos creído en el amor que Dios nos tiene.

Hemos creído en el amor que Dios nos tiene, porque lo hemos experimentado. ¿Dónde…? ¿En el aire…? No, en personas.

Hemos dicho que los hitos de la historia de Schoenstatt son acontecimientos de gracias que deben inspirar todo el desarrollo de Schoenstatt. No estamos simplemente recordando una historia, estamos recordando esto para vivirlo hoy. ¿Cómo…? 

El P. Kentenich no está entre nosotros, está en el cielo. Podemos hablar de él, pero al padre fundadorno lo vemos, él está ahora en la esfera sobrenatural… Pero tenemos que vivir ahora el 20 de Enero, ahora lo que dice san Juan… ¿Dónde…? ¿Cómo…?

Si ustedes son matrimonios, lo han de vivir entre ustedes dos; tienen hijos, vívanlo con sus hijos; están en una comunidad, vívanlo con sus superiores. Ese es el mundo que tenemos que vivir y eso es un regalo inmenso para un mundo sin Dios y sin amor; donde el amor está destruido, donde pocos creen en el amor, en la fidelidad, en la intimidad… donde se separa lo humano de lo divino y, por eso, la persona de Dios se desvanece. Esta es una de las raices mas hondas del ateismo o indiferencia ante Dios en nuestra cultura.

Traemos otro mundo y ése es el mensaje, el contenido del 20 de Enero. Lo hablaremos después con más detalles, porque se trata de otra manera de vivir y transmitir la fe.

Lo que hizo el P. Kentenich es un paradigma. Lo que escribió san Juan y lo que dijo el Señor sobre el mandamiento del amor, queda sólo en palabras si no se realiza en la tierra y con personas concretas; si no hay personas que vivan como el Padre y que amen como el padre y si no se cultiva esa reciprocidad de amor, esa unidad de corazones.

Esa comunidad de corazones que vivió el P. Kentenich tenemos qu vivirla nosotros, ahora. ¿Cómo…? ¿Dónde…? Cada uno sabe dónde está su mundo y cómo re-vivimos, re-vivenciamos el Jardín de María, el 20 de Enero … De lo contrario, será sólo una hermosa historia… ¡Qué fantástico el P. Kentenich…! ¡Qué extraordinario lo que vivió el P. Kentenich…! Pero no es eso lo que queremos. Por cierto, lo recordamos, pero se trata de re actualizar aquello que históricamente vivió el padre con los suyos. 

La unidad fraterna… ¿Cómo lograremos que la Familia de Schoenstatt sea una…? Es algo muy difícil de lograr, tremendamente difícil… Pero tenemos que lograrlo, como el P. Kentenich lo vivió, como él lo enseñó. Estamos llamados a ser continuadores de este mundo. Y esto es un don inmenso, es un don del Espíritu Santo, es un don de la gracia, un don de Dios. Y, al mismo tiempo, es una gran tarea.

Pidamos al Señor y a nuestra Madre y Reina que nos regale a nosotros ese don y que podamos vivirlo intensamente, en nuestra realidad familiar, esponsal, comunitaria, donde sea, para que la Iglesia se renueve en la manera de vivir la fe.

  1. III.          PREGUNTAS Y TAREAS

 

  1. 1.   PREGUNTAS

 

  • ¿Qué trae de nuevo el P. Kentenich en la forma de vivir la espiritualidad, específicamente el amor?
  • ¿Qué afirma san Juan sobre el amor a Dios y el amor al pr

ójimo?

  • ¿Cómo se manifiesta en el Jardín de María la unidad de lo natural y de lo sobrenatural?
  • ¿Qué nos permite, psicológicamente, comprender con el corazón a Dios como Padre, como un Dios de amor?
  • ¿Cuál es una de las causas  mas importantede la ausencia de Dios en nuestra cultura?

 

  1. 2.   TAREAS

 

  • Para aquellos que son esposos: analizar cómo reactualizamos nosotros el jardín de María.
  • Mirando nuestra realidad: Hacer una comparación entre la espiritualidad tradicional (muchas veces marcadamente doctrinal, moralista o devocional), y el tipo de espiritualidad que propone el Padre Kentenich.
  • Ver como procurar a nuestro cónyuge, a nuestros hijos, a nuestros dirigidos espirituales, etc. la vivencia cercana del amor a Dios, de modo semejante a como lo hizo el P. Kentenich con los suyos.

 

  1. IV.         TEXTOS DE APOYO

 

PRIMER TEXTO

(TOMADO DE LA JORNADA PEDAGÓGICA EN 1951)

 El ideal de la educación en el amor es siempre la vinculación orgánica entre amor natural-instintivo, amor natural-espiritual y amor sobrenatural. Si tenemos siempre presente esta totalidad, podremos estar seguros de que educaremos una generación de hombres auténticamente humana y auténticamente “divina”, una generación que, en la medida de lo posible, será feliz y hará feliz a otros.

No deberíamos educar en una orientación unilateral hacia el mundo sobrenatural. El hombre católico está orientado hacia el mundo del más acá y, a la vez, hacia el mundo del más allá. Está arraigado en la tierra, está arraigado instintivamente en corazones humanos, pero también está orientado hacia el más allá, vive en el corazón de Dios. En su corazón no sólo acoge a Dios, sino también a personas que tienen necesidades propias de la naturaleza.

Ése es el evangelio que debemos anunciar y al cual dedicar todas nuestras fuerzas creativas en la labor pedagógica. Si no lo hacemos, retrocederemos caminando hacia al abismo y jamás estaremos suficientemente asegurados frente al hombre colectivista.

 (Conferencia de la Jornada Pedagógica 1951. En: P. José Kentenich, Que surja del hombre nuevo, 3.a ed., Santiago de Chile 2008, págs. 210-2011)

 

SEGUNDO TEXTO

TOMADO DEL HACIA EL PADRE

 

¿Conoces aquella tierra cálida y familiar 600

que el Amor eterno se ha preparado:

donde corazones nobles laten en la intimidad

y con alegres sacrificios se sobrellevan;

donde, cobijándose unos a otros,

arden y fluyen

hacia el corazón de Dios;

donde con ímpetu brotan fuentes de amor

para saciar la sed de amor que padece el mundo?

 

Yo conozco esa maravillosa tierra:

es la pradera asoleada

con los resplandores del Tabor,

donde reina nuestra Señora tres veces Admirable

en la porción de sus hijos escogidos,

donde retribuye fielmente los dones de amor

manifestando su gloria

y regalando una fecundidad ilimitada.

¡ Es mi terruño, es mi tierra de Schoenstatt!

 

 

 

 

TERCER TEXTO

 

Conversación CON el P. Humberto Anwandter  (Abril 2017)

 

P. Rafael:

Las Hermanas sentían al P. Kentenich como Padre, por el Acto Filial, el “Kindesakt”

P. Humberto:

Esto nace después…

 

P. Rafael:

¿Antes de Dachau, antes del Mariengarten, del Jardín de María, no había nada especial entre el P. Kentenich y las Hermanas…?

 

P. Humberto:

Había los actos filiales, el Kindes Examen, eran individuales, personales. Una primera expresión comunitaria de la unión con el P. Kentenich podría verse en el “Acto de la Capillita”, del 31 de Mayo de 1939, de un Curso de las Hermanas de María rodeando el Santuario original y el P. Kentenich en su interior.

 

P. Rafael:

¿Existía el Kindesexamen…? ¿Cómo se gestó, cómo fue desarrollándose esto…?

 

P. Humberto:

Claro que existía. En qué momento el P. Kentenich llegó a la formulación definitiva fue todo un proceso… El P. Kentenich fue probando, desarrollando la relación filial, y procurando que esta relación fuese algo individual, personal; que cada Hermana pudiera formular, expresar esta relación filial pero en forma personal y libremente.

 

Paralelamente con esto, el P. Kentenich empieza a concretar los ritos o gestos rituales penitenciales. Él decía que en toda la tradición monástica aparece cómo se expresa la conciencia de culpa  cuando se ha fallado en algo, exteriormente: cumplimiento del estatuto, de las reglas, de las constituciones… Existía lo que se llamaba “Capítulo de culpa”, que tenía distintas formas. La persona se levantaba, se presentaba al Abad y ante él se arrodillaba y expresaba en lo que había fallado…  Y recibía una penitencia: estar de rodillas, hacer alguna cosa… 

 

El P. Kentenich dice que hay algo valioso en esto; hay un sano sentimiento de culpa y este sentimiento de culpa no sólo quiere el perdón  sino que quiere hacer algo para retribuir, para reparar porque ha fallado contra la comunidad… Tiene  el sentido de expiación, de reparación, de retribución, Y esto es valioso, sobre todo para la mujer, que tiene un sano sentimiento de culpa y necesita expresarlo y hacer algo de reparación. Y todo esto quiere expresarlo.

 

Para esto hay actualmente algo que no es tan bueno. Antiguamente, el peligro de la masificación o la sugestión no era tan fuerte como ahora. El peligro actual más que el orgullo, es la masificación y que la persona no sienta nada… Por lo tanto, cómo buscar formas en que la persona pueda expresar su sentimiento de culpa y un acto de reparación pero sin ser influenciada en su dignidad ni en su libertad personal…

 

Por eso, el P. Kentenich dice: Me parece importante que sea algo personal, primero, no en comunidad; porque existe el peligro de que, por imitación, la persona haga algo que, en el fondo, no siente y que, por no aparecer como  diferente ante los otros, lo haga sólo porque otros lo hacen… Por otra parte, la libertad; que la persona no haga algo porque el Superior le impone algo, sino porque ella libremente lo pide.

 

Por otra parte, a estos niveles corresponde una de las tres posiciones: la posición Fìat de María: de rodillas, la cabeza inclinada; la posición de la Magdalena: la cabeza inclinada, el cuerpo inclinado; y la posición del Jardín de los Olivos: tendida en el suelo. Es la posición litúrgica que se usaba para los Ordenandos, mientras se cantaba las Letanías de los santos.

 

La primera posición: la Fiathaltung, la puede hacer libremente, si quiere, cualquier Hermana frente a la Superiora de la Casa; expresa lo que ha fallado y simplemente hace el gesto de arrodillarse e inclinarse, lo  que tiene un valor ritual.

 

La segunda posición de Magdalenahaltung, solamente se hace ante las Superioras mayores, Provincialas, etc.

 

Y la posición de postración, se hace solamente ante los Padres de la Comunidad, la Superiora General o el Director General.

 

El P. Kentenich fue probando estas posiciones rituales y consultando la opinión a las Hermanas, ya antes de Dachau. Después, las formalizó y siempre dijo que esto estaría sujeto a una aprobación oficial de parte de la Congregación de Religiosas.

 

P. Rafael:

¿El Kindfesakt era paralelo…?

 

P. Humberto:

El Kindesakt nace a raíz del Jardín de María y tiene un distinto desarrollo.

Inicialmente, en la Carta a la Hna. Mariengard, el P. Kentenich dice a las Hermanas: Preocúpate que tú y tus Hermanas sean un floreciente Jardín de María... La primera interpretación, la idea del Jardín se refirió a la comunidad original; el Jardín de María se refería a la filial de las Hermanas del Hospital san José, que eran muchas Hermanas, más de de 30. La imagen del Jardín se interpretó inicialmente como aparece en Oración del Mes de María: Las flores son símbolo de las virtudes: pureza, el lirio; humildad, violetas; caridad, rosal, etc. Un “floreciente Jardín” se refería a esforzarse por vivir las actitudes marianas. Esto fue en la Navidad de 1941.

 

El segundo paso se da con la Hna. Hildegard, que era la Superiora del Hospital san José, quien dijo: ¿Qué es el Jardín de María…? Es un Jardín de pequeñas María… Se trata, en primer lugar, de vivir, encarnar el ideal de la pequeña María. Las flores son símbolos de ella en este Jardín.

 

En 1944-45, el P. Kentenich todavía está en Dachau. En 1947 se encontraba en Uruguay, en Nueva Helvecia. Cuando se construye el primer Santuario filial, en 1943, hubo una tensión muy fuerte, porque había Hermanas que no estaban de acuerdo en tener una réplica del Santuario, porque, se decía que el Santuario original era único. Pero ganó la posición de la Hna. Clarita, quien fue la que alentó la corriente de construcción del Santuario.

 

Con la presencia del P. Kentenich se logra unificar criterios y, como fruto de todo ese proceso de recuperar la unidad de la Familia, las Hermanas en Uruguay/Argentina realizan, en 1947, lo que llamaron el Kindes und GeschwisterAkt, es decir, un acto filial ante el Padre y un acto de fraternidad entre ellas. El P. Kentenich dice que ésa es la interpretación más profunda de lo que propiamente aspira el Jardín de María. Después, cuando vuelve a Schoenstatt, en 1948, el P. Kentenich empieza a hablar no solamente de lo que inicialmente fue el Jardín de María, la idea original que se dio en el Hospital san José y que fue después adoptada por toda la provincia de Metternich. Hasta ese momento, para las demás Provincias esta corriente de vida era solamente algo interno de la provincia de Metternich.

 

Pero el P. Kentenich dice que esta corriente no es solamente para esa Provincia sino para toda la Comunidad. Por lo tanto, después empiezan a incorporarse las distintas provincias de las Hermanas a la corriente del Jardín de María.

 

En el año 1950, en la Jornada de Dirigentes, el P. Kentenich habla por primera vez públicamente sobre del 20 de Enero y de la corriente del Jardín de María. Y habla de lo específico de la Alianza del 20 de Enero. Dice que lo propio que trae esta Alianza es, primero, el universalismo hacia arriba; la Alianza con la Mater tiene que llevar a una alianza con Dios Padre, con Cristo y el Espíritu Santo. Es también la alianza con el padre fundador, una alianza del padre con sus hijos, pero también una alianza de los hijos entre sí y, por último, también en relación con el 22 de Enero, una alianza con Vicente Pallotti.

 

La alianza del 20 de Enero, dice, es una alianza con la Mater pero que nos lleva a la Trinidad; a una alianza del padre con sus hijos, a una alianza de los hijos entre sí y con Vicente Pallotti. Ese es el significado de la corriente del Jardín de María.

 

La idea, la preocupación del P. Kentenich era ver, así como hay una descentralización organizativa, jurídica, y cada comunidad es autónoma, cómo se garantizaba la unidad interior de la Familia, que, aunque haya autonomía jurídica, haya un lazo espiritual, ascético, que une a la Familia, y cómo se expresa esto. Al principio, el P. Kentenich pensó que esto sería el Jardín de María; que esta corriente, para todas las comunidades, a su manera, en su originalidad, fuese lo que los uniese a todos, en una cuádruple dirección: una alianza con la Mater y la Trinidad, con el padre fundador, de los hijos entre sí…Y esto bajo la imagen del Jardín de María, porque históricamente había nacido así. Podría haber tenido otro nombre.

 

Sin embargo, esto no encuentra suficiente acogida. En las comunidades femeninas, sí. Por ejemplo, las Señoras de Schoenstatt tienen el Hortus conclusus que es paralelo al Jardín de María. Después el Instituto de los Sacerdotes Diocesanos se incorporan también al Jardín de María, con la imagen de la Viña; ellos son la Viña del Jardín de María. Esto debe haber sido en el año 1966, 67.

 

En 1966, se cumplían 25 años del inicio de la corriente del Jardín de María.

A raíz de esto, el P. Kentenich da a conocer esta corriente a la Comunidad nuestra. Las Hermanas regalan al P. Kentenich todos los textos que describen cómo se fue gestando la relación del Jardín de María, todos los textos que escribió en relación al Jardín de María, desde Dachau. Y regala estos textos a la Comunidad nuestra con la intención de que nosotros nos incorporemos a esta corriente. El Treue Kreis se incorpora al Jardín de María. La Comunidad nuestra estaba centrada en el año en que el P. Kentenich inicia la corriente de Sion, en 1967.

 

Para nosotros, la preocupación de ese momento era cómo nos incorporábamos en Sion y después se vería la relación entre Sión y el Jardín de María. El P. Kentenich, muy respetuoso, deja eso de lado. La Comunidad estaba centrada en cómo conquistar esta misión y visión del Monte Sión y la construcción del Monte Sión.

 

En el pre-Capítulo de las Hermanas, en 1967, surge la formulación del Cor unum in Patre y el P. Kentenich toma esa expresión y dice que es eso lo que él quiere garantizar. En la etapa final, el P. Kentenich dice que ese lema debe acompañarnos en los próximos 50 años. Y hace la última descripción sobre la integración, continuación y consolidación profundización (son tres expresiones que usa) de la corriente del Padre en la Familia. En el fondo, dice, de eso se trata: bajo el lema, Cor unum in Patre, qué es lo que une a la Familia en la relación con el padre. Está la autonomía jurídica que hace a cada comunidad independiente y autónoma, pero está esa unidad de corazones con el padre que hace que, sobre esa autonomía, haya una unidad moral, una unidad espiritual, que está en la alianza con el padre como cabeza supra-temporal de la Familia.

 

P. Rafael:

Primero fue el examen de niño, después el acto filial. Los sacerdotes no toman ese lenguaje, sino que hablan del Gefolgschaftsakt, “Acto de séquito” o seguimiento. Ese paso no lo hemos visto…

 

P. Humberto:

En 1948, los Obispos han pedido a Tréveris que imponga unas determinadas normas al Movimiento. Mons. Bornewasser, que era favorable a Schoenstatt, por el momento no las da a conocer y prefiere primero tratar esos cuestionamientos directamente con el Padre, que está en Sudamérica. Ya se ve que se está preparando un conflicto con la Jerarquía…

 

En 1949, surge, del grupo de sacerdotes palotinos y de algunos diocesanos que trabajaban en la Casa de Alianza, el deseo de hacer un Acto de séquito, de seguimiento al Padre y le preguntan si él está dispuesto a aceptar ese Acto. Y le dicen que será el 20 de Enero de 1949.

En esa época, el P. Kentenich está en Nueva Helvecia, y a raíz de eso escribe su Carta para el 20 de enero de 1949, que es un estudio muy interesante porque es un modelo de discernimiento de la voluntad de Dios. Primero, dice: ustedes piden esto. Cuando yo hablé del 20 de Enero de 1942, inicialmente fue respecto a la Inscriptio, de mi parte yo hablé de la Gleichschaltung y no de la Einschaltung. Y ustedes ahora quieren no solamente una Gleidschaltung  (imitación) sino una Einschaltung (dependencia).

 

P. Rafael:

¿No se usaba todavía esta expresión…?

 

P. Humberto:

Esa expresión en Schoenstatt no se usaba antes.

El P. Kentenich dice: ¿Qué razones hay para pensar que es querido por Dios y qué razones para pensar que no es querido por Dios…? Respecto a que no, está el hecho de que venimos saliendo de la época de Hitler en que fue muy fuerte la dependencia del Führer, y hay un peligro de que esto se entienda como una dictadura, con todas las diferencias por supuesto ... ¿Es aconsejable acentuar esto en una época en que estamos saliendo de una dictadura…? ¿Qué señales hay para pensar que esto podría ser querido por Dios…?

 

El P. Kentenich analiza esto y expresa que,  en la medida en que ha habido una descentralización jurídica y cada comunidad ahora es autónoma, se hace necesaria una centralización vital. Y por eso, si ustedes quieren hacerlo y quieren reconocerme como fundador y como autoridad moral, no como autoridad jurídica, esto puede ser una voz de Dios como respuesta a esto. Y va analizando este Acto. Y dice:  En ese espíritu yo lo acepto. Y se realiza el Gefolgschaftsakt  de los sacerdotes el 20 de Enero de 1949.

 

El P. Kentenich dice después que lo que el Kindesakt  es para las Hermanas, para los sacerdotes es el GefolgschaftsAk.  Después de su regreso del exilio,  fue también un tema de discusión nuestro del primer retiro con el P. Kentenich, en la Casa de Misiones, en noviembre de 1966, cuando se trató que el Treukreis había hecho el Gefolgschaftsakt. Pero otros dijeron que ellos habían hecho un Acto de filialidad al padre. El P. Kentenich dijo: sea que se llame Kindesakt o TreueAkt, lo importante es la unidad de todos en la persona del fundador y por eso también que no solamente sea una unidad vertical al fundador, sino que en esa relación al fundador se dé una relación de fraternidad en la Comunidad. Ese es el sentido. Por eso, cuando se hablaba de esto, ya en Milwaukee, la tendencia era decir Vaterakt, la Comunidad del Padre, pero el P. Kentenich dice: no solamente “comunidad del Padre” sino “comunidad de padres”. Y en la medida en  que es comunidad del Padre, tiene que llegar a ser comunidad de padres…

 

P. Rafael:

Es interesante… El año 1952, nosotros tuvimos acá el Acto de fidelidad al Padre, que equivale a esos Actos. Este acto no se ha dado después, es un acto único.

 

Ahora, en este contexto, una pregunta del desarrollo. Creo que, en el Jardín de María, el padre fundador desarrolló mucho la idea de que somos dependientes uno del otro… ese “yo me santifico por ustedes…” Es la idea del Cuerpo Místico de Cristo, entendido aquí en carne y hueso.

 

Lo que dice el P. Kentenich en el Hacia el Padre: el amor a la Familia es lo que nos mueve a trabajar en nosotros mismos, etc. Es decir, allí está muy fuerte lo que yo llamo la nueva espiritualidad; el llegar a Dios a través de causas segundas se hace consciente en la Familia, se vive. No se trata de ser una pequeña María en forma individual solamente, o estoy consciente de que eso repercute como bendición y lo hago por amor al Padre. Es decir, es la santidad en la cual las causas segundas tienen realmente un papel importante, y no simplemente mi santificación; por eso sigo a la perfección y eso repercute en el otro y allí estamos juntos…


P. Humberto:

Eso es lo que el P. Kentenich llama la solidaridad de destinos. ¿Qué significa esto…? Nuestros destinos no se pueden separar; lo de uno repercute en el otro. La novedad de esto es lo que dice el P. Kentenich: no es que nosotros queramos eso, sino que, si miramos el fondo del plan de Dios, y que ahora que hemos fundado Schoenstatt, queramos hacer una Familia en Schoenstatt, es porque es el plan de Dios, Dios nos quiso familia, Dios nos planificó como familia y se trata ahora de corresponder al plan de Dios. La solidaridad de destinos es porque Dios unió nuestros destinos, no que nosotros decidamos que ahora queremos unirnos al otro.

 

Es como hablar del matrimonio: no se trata de que los esposos se quieran sino Alguien, Dios, los condujo para que se conocieran, se quisieran y se comprometieran. Si tenemos una visión de fe del matrimonio y que es una vocación, Dios puso esa persona en mi camino y cuando yo me comprometo con esa persona no solamente cumplo un anhelo mío, sino que estoy cumpliendo un plan de Dios. Esa es la novedad del P. Kentenich. Dios nos pensó como familia; Dios nunca nos ha pensado separadamente. Si Dios nos piensa unidos, nosotros también debemos pensarnos unidos. No es simplemente por un querer nuestro, porque sería algo hermoso., sino porque Dios lo quiere.

 

P. Rafael:

Eso es super esencial para mí. Es interesante que, después de Dachau, el P. Kentenich y la Familia empiezan a acentuar más, dentro de este “ustedes y yo”, el yo, el fundador. Hay algo muy especial aquí. En el fondo, es el seguimiento al Padre, el Cor unum in Patre, el Padre es la cabeza supra-temporal de la Familia. La corriente del Padre es eso.

 

Según mi percepción, posteriormente se desarrolló mucho la corriente del Padre, y este aspecto fraternal, lo fraterno de este intercambio quedó muy en segundo plano. Y creo que debemos sacarlo a flote, porque es esencial. Ahí está la novedad de la espiritualidad de Schoenstatt que vale para otros, para otras comunidades, para el matrimonio, por de pronto. Es una manera de vivir el cristianismo. Lo que pasa es que, en concreto, en esta Familia, el P. Kentenich es el fundador y da las líneas para siempre. Esto es lo que me parece también importante al hablar del 20 de Enero. Es todo este conjunto, pero sin perder de vista este aspecto, que es una nueva espiritualidad, una nueva pedagogía.

 

P. Humberto:

Históricamente, de los cuatro puntos, el P. Kentenich dice que aquí está la originalidad de la Alianza e Inscriptio en el espíritu del 20 de Enero, en que es una alianza con María y la Trinidad. Ese punto y la dimensión trinitaria de la alianza con María, se ha desarrollado. La alianza con María está siempre unida a Cristo; la bi-unidad Cristo-María ha estado siempre presente, en distintas formas. La Cruz de la Unidad ayudó también a formularla. Pero la dimensión de la alianza de amor  con Dios Padre, empieza con la corriente de colocar el símbolo de Dios Padre en los santuarios.

 

Pero hay un acento y explicitación mayor de eso como una demostración y símbolo de la fidelidad al fundador también. El P. Kentenich, en el año 1966, en el Santuario de Colonia, oficialmente a nombre de la Familia, hace la alianza de amor con Dios Padre. Pero esa corriente y explicitación de una Alianza de Amor con Dios Padre no se da tanto todavía. Lo mismo sucede con la Alianza con el Espíritu Santo.  Aquí, en Chile, en la Provincia de las Hermanas y la Comunidad nuestra, por el ideal de Cenáculo, ha estado más fuerte acentuar la relación con el Espíritu Santo, pero en Alemania y en otros partes no está tan explícitamente como una necesidad. En Alemania, un grupo de teólogos, en 1967, sellan la alianza de amor con el Espíritu Santo. En esa oportunidad, el P. Kentenich dice: Ahora se ha completado todo esto y puedo morir tranquilo…  Faltaba eso.

 

La explicitación vital de la Alianza con Dios Padre y la Alianza con el Espíritu Santo es que todavía no es un bien común. La relación con Cristo, por la bi-unidad Cristo-María, sí. El P. Kentenich dice que lo propio en Schoenstatt es que somos maximalistas marianos pero es la Virgen María quien nos lleva a la Trinidad; hay una dinámica de la alianza de amor. No nos quedamos solamente con María, pero tampoco nos saltamos a María. María es el camino más rápido no sólo para llegar a Cristo; el camino más rápido para llegar a Dios Padre y al Espíritu Santo es también María.

 

La segunda dimensión, la alianza de amor  entre el Padre y los hijos es la que se ha desarrollado, explicitado y es bien común: es el Cor unum in Patre.

 

La tercera dimensión, la relación de los hijos entre sí, la fraternidad, también  ha quedado tal vez dentro de las Comunidades, como  los cursos, de una comunidad interna, que han buscado expresar la unidad, pero como Familia, recién el 31 de Mayo de 1999, hubo una consagración y una entrega de compromiso de toda la Familia pero con el Padre, no un compromiso mutuo. Está implícito, pero no expresamente.

 

La cuarta dimensión, , la relación con Pallotti por las circunstancias no ha quedado explicitada suficientemente.

 

P. Rafael:

Es la más débil de todas. ¿Por qué el P. Kentenich une a Pallotti cuando habla del Jardín de María…?

 

P. Humberto:

Por el 22 de enero. El P. Kentenich dice: Históricamente, por el 20 de enero, ¿qué quiere Dios…? Creo que Dios quiere que, si está en mi destino mantener la Familia unida, yo sea precio de rescate para la libertad interior de la Familia, y que la Familia sea precio de rescate para mi libertad exterior.

 

El 22 de enero de 1942, dos días después, me pregunté, ante Pallotti, si yo había hecho todo lo posible por realizar su misión. Yo no pude hacer nada exteriormente, porque no se daba las circunstancias, sino que mi aporte a Pallotti fue estructurar Schoenstatt como primera Ala de lo que podría servir de modelo para la segunda Ala de la CAU. Mi aporte fue preparar la posibilidad de una CAU, y Schoenstatt como modelo de esa CAU, de comunidades que, siendo autónomas jurídicamente, están unidas por la Alianza, forman una Familia. En la segunda Ala de la CAU, las comunidades estarán unidas por el aspecto apostólico. Y por eso dice: Para mí el 20 de enero también tiene relación con eso… Y por eso lo agregó.

 

P. Rafael:

Tiene que ver con la CAU… Estaba allí el “desposorio” entre los palotinos… Después de Dachau…

 

P. Humberto:

Sí, al regreso de Dachau, se había producido una reacción respecto al Santuario original. El P. Kentenich dice:  Lo que llamé, para la bendición de la Casa de Alianza, en el año 1928, el desposorio, era propiamente el compromiso, el noviazgo. Ahora, después de Dachau, hacemos el desposorio, que fue una consagración común con el P. Schulte como representante de la provincia de Limburgo. Esto es lo que antes de Dachau llamamos el desposorio, pero el desposorio es éste…

 

P. Rafael:

¿Y el P. Schulte lo aceptó…?

 

P. Humberto:

Lo que el P. Schulte no aceptaba era la corriente del 20 de Enero. Estamos hablando del año 1945. Cuando comienza a expresarse la corriente del 20 de Enero y también del Jardín de María, en el Gefolgschaftsakt… Eso es lo que el P. Schulte no aceptaba; el P. Schulte llega, por así decirlo,  hasta la Segunda Acta de Fundación…

 

P. Rafael:

¿Este desposorio en qué año fue…?

 

P. Humberto:

Fue el año 1945.

 

P. Rafael:

Antes que el P. Schulte expresara que esto no le gustaba…

 

P. Humberto:

Claro, porque en esa época, en el año 1945, públicamente no estaba el Jardín de María; estaba solamente dentro de las Hermanas.

 

P. Rafael:

Y el P. Schulte era schoenstatiano…

 

P. Humberto:

Sí. El aceptaba la alianza de amor mor con la Virgen, porque, en el fondo, en Schoenstatt, el P. Kentenich realiza genialmente la alianza de amor  con la Virgen. En Pallotti se daba una alianza mística, una gracia esponsalicia, en cambio en Schoenstatt es una alianza normal, por así decirlo. El Santuario, como centro de gracia; Pallotti hablaba de Cenáculo; en Schoenstatt era más concreto; se hablaba de nuestro Cenáculo, por eso está la imagen de la Reina de los Apóstoles y de Pedro y Pablo.

 

Pallotti quiere la espiritualidad del amor, con menos vínculos y más  libertad.   Y el P. Kentenich es una persona que genialmente ha aplicado eso y le ha dado forma, consistencia y actualidad y un camino cómo realizar la idea de Pallotti. Con su originalidad, hay que aceptar la alianza porque si queremos realizar lo de Pallotti, el único camino concreto que hay en este momento es Schoenstatt.  Y si rechazamos Schoenstatt o tuviéramos que fundar algo nuevo, ¿quién lo hace…?

 

P. Rafael:

¿El P. Schulte estaba pensando en la CAU…?

 

P. Humberto:

Él estaba pensando en la CAU. Según el P. Schulte, él había hecho un estudio en Roma, en el año 1946, y lo había publicado… La tesis era que Pallotti quería la CAU, el “Apostolado Católico”.

 

Después, en el año 1956, diez años  mas tarde, el General, el P. Möhler, va a Milwaukee, toca con el P. Kentenich este tema de la relación Schoenstatt-Pallotti. El P. Möhler le pregunta de dónde saca él esta idea. El P. Kentenich le responde que es el P. Schulte quien lo afirma y el P. Faller también, que era otro especialista en Pallotti. El P. General le dice: Yo he hablado con el P. Schulte y él dice que lo de la CAU fue una deducción que él hizo; pero estrictamente de los escritos de Pallotti no se puede llegar y decir que Pallotti habla de la CAU; a diferencia del P. Faller que dice que Pallotti sí, habla de la CAU.

 

La idea del Apostolado Católico no es simplemente formar apóstoles laicos. El P. Kentenich le dice: Hagamos lo siguiente. Aquí está el tema de la bipolaridad; nombre usted una comisión de tres o cuatro especialistas, que pueden ser el P. Schulte, el P. Faller, el P. Frank, encargado de escribir una biografía de Pallotti, para que estudien este tema y que digan si se puede o no se puede afirmar cuál es la idea original de Pallotti. Si es solamente la formación de laicos en el mundo, precursora de la Acción Católica en el mundo, o es también la idea de coordinación de las comunidades apostólicas, porque éste es un tema histórico. Si tiene razón usted o el P. Schulte de que no se puede deducir esto de Pallotti, que es una deducción posterior, significa que no sólo la Alianza es lo original de Schoenstatt sino también lo original es esta idea de la CAU, que yo atribuía a Pallotti. Por lo tanto, no vamos a exigir a los Palotinos que la acepten.  Schoenstatt es monopolar , pero en función de Schoenstatt y  mantiene esta finalidad de la CAU  no a título de Pallotti sino a título nuestro.

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