De la oscuridad a la luz

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Que duda cabe que estamos vivienda la más profunda crisis de la Iglesia Chilena y del Schoenstatt Chileno. Frente a esta realidad, por un lado, están los padres que sufren directamente los embates y una familia que recibe las esquirlas. Muchos nos preguntamos ¿Cómo abordamos esta situación? He reflexionado día y noche sobre el tema, porque me afecta muy profundamente y quiero aportar caminos que creo nos pueden llevar a ver la luz.

Viernes 19 de octubre de 2018 | Patricio Young

Que duda cabe que estamos vivienda la más profunda crisis de la Iglesia Chilena y del Schoenstatt Chileno. Sobre la primera hemos escrito mucho, es hora de adentrarnos a la nuestra.

Sin embargo, en pocas líneas de una columna, no es posible abordarla en toda su amplitud. Por lo tanto, me centraré en la situación presente.

Frente a esta realidad, por un lado, están los padres que sufren directamente los embates y una familia que recibe las esquirlas.  Muchos nos preguntamos ¿Cómo abordamos esta situación? He reflexionado día y noche sobre el tema, porque me afecta muy profundamente y quiero aportar caminos que creo nos pueden llevar a ver la luz.

Primero quisiera manifestar mi apoyo y solidaridad con el tremendo sufrimiento que vive el Instituto de Padres de Schoenstatt y en alguna medida también la Federación de Padres de Schoenstatt. Es preciso reconocer el tremendo aporte que han tenido en la familia y particularmente en mi vida. He conocido a Santos Sacerdotes a quienes guardo un tremendo afecto.

Pero justamente por el gran afecto que tengo a esta comunidad, es que me permito entrar a analizar el problema en el tiempo para revisar y evaluar la forma como hemos llegado a esta situación, no con el fin de escarbar en la herida, sino por la necesaria revisión y evaluación que nos lleve a no volver a tropezarnos con la misma piedra. Es sabido que en nuestro Movimiento como en nuestra Iglesia no somos amigos de las evaluaciones, sin embargo, éstas son muy necesarias.

En el momento que se decidió trasladar a Francisco José Cox fuera del país, sin informar de su destino, se señaló que su partida se debía a un cuestionamiento por una excesiva afectividad mal entendida y que no existían denuncias en su contra. Todos nos quedamos tranquilo y “compramos” esa explicación.

No quiero entrar a cuestionar la decisión tomada por los padres en ese momento,ya que era la propia de toda la Iglesia de entonces; donde el victimario era “cuidado” y las víctimas “perseguidas” o no escuchadas. Ya sabemos hoy lo que el Papa ha dicho al respecto.

El tema es que, al parecer, la historia presentada por la comunidad de padres también pareció tranquilizarlos internamente. No hubo un cuestionamiento de fondo, en cuanto a la débil argumentación construida sabiendo que el Padre Francisco García Huidobro que se mandó a Serena a apoyarlo y supervisar su conducta, tenía bastante claridad sobre el tema.

Ahora, bastaba conversar con el obispo que lo sucedió, Manuel Donoso, para saber que sí existían varias denuncias en su contra que fueron presentada a dicho arzobispo. Así lo expuso hace unos días públicamente.

Por otra parte, la familia de Serena vivió esta etapa con mucho dolor y tenían bastantes antecedentes al respecto.

Por lo tanto, la señalada argumentación no tenía sustento alguno. Pero nunca se enfrentó y aclaró como correspondía, sobre todo al interior de la familia.

Lo más grave en mi opinión es que en todos estos años, cada vez que aparecía información sobre la pederastia en la Iglesia aparecía a la palestra el obispo Cox. Pero, de parte de los padres, no se conoció estudios, análisis y formas de abordar esa situación sabiendo que en cualquier momento le podía reventar en la cara. Los hechos demuestran que no estaban preparados, no tenían un buen enfoque de crisis en diversos estadios. Los padres no escucharon detenidamente las voces del tiempo y eso me parece muy grave por su inconsistencia.

Por lo mismo, la forma como hoy lo están abordando, más allá del tremendo esfuerzo que hace el padre Patricio More, demuestra mucha improvisación y por lo mismo se han cometido importantes errores técnicos.

Ahora, ¿el problema es solo de los padres o de la Familia?

Cuando hay una crisis en cualquier familia formada por adultos, es normal que en conjunto se hagan los análisis y se busquen soluciones. Cuando un hijo ha sido afectado por una difícil situación, no es el padre o la madre la que toma decisión por todos, se analiza y se conversa en conjunto.

En nuestro caso, la familia no ha sido considerada en esta situación. Los padres responden a veces bien y a veces mal al problema, pero igual nos involucra a todos. Después de este episodio, en las redes sociales nos tratan de Shantatianos.

¿Somos en realidad una familia?

Una familia se prueba en las duras y las maduras. Si tenemos una solidaridad de destinos entre todos, tenemos que comprender que lo que afecta a uno afecta al resto. De tal manera que, si queremos o pedimos ser solidarios, seremos todos los que nos involucraremos en las soluciones. Es así como, los procesos de prevención (protocolos) como de solución (estrategia de comunicación), deben hacerlo los padres con la familia y no distante de ella.

Lamentablemente a la fecha, no hay ni una declaración del Concejo de Familia al respecto.

Pero seamos claros, ya no es hora de diplomacia o de eufemismos. Para muchos en nuestra familia, este Concejo ha sido y es bastante inoperante, no se sabe que existe, que funciones cumple, no ha sabido enfrentar con claridad los problemas internos que nos aquejan, sino que solo se soslayan y por lo mismo menos es capaz de afrontar esta tremenda crisis externa.

En realidad, nuestra estructura actual no ha dado el ancho y se requiere con urgencia una revisión. Se ha demostrado que no es capaz de responder a los desafíos de nuestro tiempo, al manejo de conflictos que involucran a nuestra familia, a una realidad que se mueve vertiginosamente.

Si bien en la Iglesia los cambios son lentos, en la actual situación de crisis, de una familia que quiere renovar la Iglesia y que hoy está cuestionada en su mas honda esencia, no puede dilatarse. ¡Debemos abordarlo ya!

Para todos quienes dicen “no se puede porque así lo quiso el padre”, me permito recordarles, que el padre quería que se refundara Schoenstatt cada 50 años y por lo mismo estaba abierto a los cambios, mientras ello no afecte su esencia. De lo contrario tendríamos un movimiento “estatua”. El papa Francisco claramente nos dijo a la cara “Ustedes saben que un carisma no es una pieza de museo, que permanece intacta en una vitrina, para contemplarla y nada más.”

Estamos en un momento histórico. Estamos frente a una gran oportunidad de renovar nuestro movimiento y nuestra Iglesia. Podemos ver ya en el horizonte “las nuevas playas”.

Si queremos cuidar la unidad, si deseamos velar por el futuro de Schoenstatt es necesario tomar decisiones.

Por una parte, que el tema de los padres sea abordado por toda la familia y apoyado por un gran equipo técnico de miembros de esta familia. Les sugiero que se recurra a los muchos profesionales capacitados en comunicación. La diversidad de opiniones técnicas mejora las soluciones. En ningún caso de empresas externas que nada o poco saben de nosotros, por muy prestigiadas que sean, porque para estas situaciones, por mi experiencia,  no sirven.

Por otra parte, que el Concejo de Familia llame,con la mayor Urgencia, a un Gran Encuentro de toda la obra, que posibilite revisar y replantear los contenidos y la estructura, para responder mejor frente a las actuales circunstancias del movimiento y de la Iglesia. Tenemos que iniciar un proceso claro y sistemático de Refundación.

Solo así creo que podremos ver la luz después de esta gran oscuridad.

Comentarios
Total comentarios: 3
23/10/2018 - 18:35:31  
Estoy 1000% de acuerdo con las estrategias planteadas, especialmente, en convocar a toda la obra para analizar el actuar y proceder en las graves situaciones de delitos ocurridas en nuestro amado Schoenstatt, pues ni con toda la oración, ni el más variado capital de gracias, nuestro fundador logrará llegar a los altares. Aún nos falta para ser el hombre nuevo que propone el padre Kentenich. Además como laicos comprometidos nos corresponde por ser participes de la alianza ayudar a conducir y refundar Schoenstatt.

Elizabeth
Bellavista
19/10/2018 - 09:51:45  
D'acord Pero quien le pone la Campana al gato? Quien salta al ruedo?
Bendiciones gracias Patricio

John Hitchman
China
19/10/2018 - 09:48:03  
Si la Familia no se reecuentra en torno al Santuario, sería lo peor que nos podría ocurrir...preparémonos para los 70 años de la misión del 31 de mayo con nuestra solidaridad de destinos hecha acciones concretas.Una de ellas es concentrar nuestras fuerzas en torno a lo esencial, dejando de lado lo superfluo, y a veces también lo necesario, para vivir en Familia con un verdadero espíritu de hijos e hijas, independiente de simpatías o antipatías, caprichos, estados de ánimo y apetitos desordenados.Como decía nuestro padre y fundador "la flor de la pureza crece en el jardín de la alegría noble".¿Qué ha sido de aquella alegría espontánea y auténtica que nos caracterizaba en los primeros tiempos? hasta el Himno de la Familia, que tan oportunamente dice "los tuyos no se hundirán", se canta poco y se le cambia el ritmo (opinión técnica), para que sea más fácil de ejecutar en la guitarra... ¿qué hay de los buenos cancioneros de Familia, bien editados; noble expresión de la vida de tantos?

Maria Isabel Herreros Herrera
Viña del Mar, Chile
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