El Ideal de Familia

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Una sociedad que no tenga un ideal de familia, dado que es el sustento de ésta, termina en una existencia errática, y en definitiva sin ofrecerles un camino feliz a sus hijos. Sabemos que quién no tenga un ideal por el cual vivir, se está consumiendo en una vida sin sentido.

Jueves 18 de mayo de 2017 | Patricio Young

Como continuación de la reflexión anterior sobre la Familia Hoy, surgieron, a partir de presentar las distintas formas de familia, saber cuál es el ideal. En esta columna queremos abordar este importante tema.

Los ideales para algunos son solo una abstracción y para otros una absolutización e incluso enajenación de la realidad. Para quienes nos hemos formado en la Pedagogía del Ideal del Padre Kentenich sabemos de su verdadero valor y significado para  nuestra vida.

Naturalmente ese ideal no puede ser una realidad inalcanzable e imposible de conquistar, sino un objetivo, que mediante esfuerzo y sacrificio se pueda en alguna medida lograr.

En este contexto, una sociedad que no tenga un ideal de familia, dado que es el sustento de ésta, termina en una existencia errática, y en definitiva sin ofrecerles un camino feliz a sus hijos. Sabemos que quién no tenga un ideal por el cual vivir, se está consumiendo en una vida sin sentido.

Es cierto que hoy existen muchas formas de familia, las que se han generado por las condiciones particulares de vida y por lo mismo, deben ser valoradas y reconocidas como tales. A la familia tradicional de padre, madre e hijos, se agregan las familias monoparentales marcadas por el abandono de uno de los progenitores, la conformada por abuelos y nietos, las familias constituidas por los míos, los tuyos y los nuestros. En fin, todas tienen en común el amor incondicional de sus miembros, el sacrificio de quienes generan el sustento y el esfuerzo por crecer, superarse y salir adelante.

Sin embargo, la sociedad tiene que tener claro un ideal de familia como opción anhelada por todos, más allá que los avatares de la vida puedan impedir su total logro. Eso es muy distinto a diluir, quitarle sustento y por lo mismo establecer que da lo mismo lo que cada cual logre en la conformación de su familia. Todas son válidas, efectivamente, pero no todas tienen el mismo valor en el orden de ser de una sociedad que quiera fortalecerse en su estructura básica y con ello la plena salud de la sociedad.

Reconocer el ideal de familia, significa que la sociedad debe trabajar por su consecución en consecuencia. Por una parte debe prepararse a las nuevas generaciones para que logren alcanzar este ideal. Ello implica entonces que en su educación formal se incorporen contenidos que vayan ayudando a esta formación, de tal manera que terminemos con esa justificación de que: “nadie me enseñó a formar familia”.

Por otro, la sociedad debe generar condiciones adecuadas desde el punto de vista de la seguridad social que posibiliten asegurar la existencia plena de esta institución y que no se vea afectada por factores externos que intenten destruirla.

Por su parte, nuestra Iglesia no puede colocar ideales inalcanzables. En efecto, cuando se señala como modelo a la Familia de Nazaret, estamos presentando un ideal muy lejano. Es cierto, Dios eligió a esta familia para que naciera su hijo, por lo que podemos suponer que les entregó rasgos de perfección. Es cierto también  que estaban unidos en un profundo amor y que María y José asumían una gran maternidad y paternidad.

Pero, fuera de ser una familia culturalmente tan distinta a las nuestras, ¿Quién puede explicar cómo vivía y se relacionaba esta familia? ¿Cuáles son los rasgos en una convivencia real y permanente que se puedan constituir en un ideal para la familia de hoy? En el Nuevo Testamento hay solo unos pantallazos, como se diría hoy, que nos muestras situaciones puntuales. Indudablemente que éstas no dejan de tener mucho valor y significación, pero  de allí generalizar o extrapolar a toda la vida familiar, parece un exceso. Quizás sea el resultado de la mirada propia de los Teólogos, que como me enseñó un gran sacerdote Jesuita en mis estudios en ILADES; “porque somos expertos en lo absoluto, absolutizamos lo relativo”.

Los seres humanos, por nuestra propia naturaleza, necesitamos más puntos de anclaje para poder establecerlo como un ideal cercano y posible de alcanzar. De lo contrario, lo señalamos como una referencia distante y casi mecánica, sin que nos genere un real crecimiento en nuestra vida conyugal o familiar.

Ahora, si a todo esto le agregamos su realidad de pareja sin una relación conyugal, se torna aún mucho más complejo. En medio de una Iglesia y una sociedad que tiene plena consciencia que la virginidad o el celibato no son de por sí, expresiones de un estado de mayor perfección.

Resumiendo, la sociedad necesita tener un ideal de familia y debe procurar que el mayor número de sus hijos sean capaces de llegar a alcanzarlo. Solo así podremos construir una sociedad sana y conforme a la voluntad de un Dios, que en sí mismo es familia. Ello no significa dejar de reconocer y valorar todas las otras formas de familia que se dan hoy en la sociedad. Ahora si la Iglesia quiere influir, debe mostrar un ideal de familia más real, cercana y alcanzable, de tal manera que sus propios hijos lo puedan asumir en toda su dimensión y radicalidad, siendo en sí mismo testimonio viviente de lo que queremos proponer a la sociedad.

Mientras esto no suceda, los caminos seguirán avanzando paralelos, sin punto de contacto, y así será difícil influir en el destino de la familia actual.

 

Comentarios
Total comentarios: 2
19/05/2017 - 17:07:48  
Yo creo que Patricio levanta una interesante perspectiva, como es el hecho de revitalizar y fortalecer el ideal de Familia.
Creo que el magisterio de la iglesia a través del Papa Francisco ha realizado esfuerzos importantes por asumir la realidad de la familia del siglo XXI, si embargo pasaran algunos años antes que su pensamiento se vea traducido en cambios de hecho.
La Sagrada Familia, siempre sera un modelo a seguir, sin embargo debemos adecuar lo que ellos vivieron, sintieron y pensaron al mundo de hoy, que sin duda se constituye en núcleos familiares de una forma distinta.

Marcos Leiva
Viña del Mar
19/05/2017 - 11:28:51  
Querido Pato, no creo que sea la Iglesia como institución la que deba mostrarnos ese Ideal de familia por la que abogas, sino los laicos casados formados en el Evangelio que tenemos que vivir consecuentemente para testimoniar que el amor matrimonial es posible " no sin sacrificio y entrega" como diría nuestro Padre Fundador ; al mismo tiempo que tratamos contra los vientos y mareas y terremotos y sunamis que la tratan de demoler, de educar a nuestros hijos en esos mismos valores del Evangelio que significan un seguimiento de Cristo como discípulos y misioneros en nuestro ambiente y más allá por cierto.

M A Pedemonte
FAF
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