Evangelio domingo 10 de febrero

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Domingo 10 de febrero de 2019 | Francisco Bravo

10 de FEBRERO del 2019

Evangelio según San Lucas, capítulo 5, 1 - 11.

QuintoDomingo del Tiempo Ordinario

En una oportunidad, la multitud se amontonaba alrededor de Jesús para escuchar la Palabra de Dios, y él estaba de pie a la orilla del lago de Genesareth. Desde allí vio dos barcas junto a la orilla del lago; los pescadores habían bajado y estaban limpiando las redes. Jesús subió a una de las barcas, que era de Simón, y le pidió que se apartara un poco de la orilla; después se sentó, y enseñaba a la multitud desde la barca. Cuando terminó de hablar, dijo a Simón: "Navega mar adentro, y echen las redes". Simón le respondió: "Maestro, hemos trabajado la noche entera y no hemos sacado nada, pero si tú lo dices, echaré las redes". Así lo hicieron, y sacaron tal cantidad de peces, que las redes estaban a punto de romperse. Entonces hicieron señas a los compañeros de la otra barca para que fueran a ayudarlos. Ellos acudieron, y llenaron tanto las dos barcas, que casi se hundían. Al ver esto, Simón Pedro se echó a los pies de Jesús y le dijo: "Aléjate de mí, Señor, porque soy un pecador". El temor se había apoderado de él y de los que lo acompañaban, por la cantidad de peces que habían recogido; y lo mismo les pasaba a Santiago y a Juan, hijos de Zebedeo, compañeros de Simón. Pero Jesús dijo a Simón: "No temas, de ahora en adelante serás pescador de hombres". Ellos atracaron las barcas a la orilla y, abandonándolo todo, lo siguieron.

Meditación de Francisco Bravo Collado

"Aléjate de mí, Señor, porque soy un pecador."

Es como si Jesús me dijera: "No está bien que asumas que tu pequeñez te impide ser de los míos, porque yo construyo desde lo pequeño. Quiero invitarte a que dejes de mirar tu propia historia desde una perspectiva culposa y déjame formarte como un pescador de hombres. Ven conmigo, y hazme el centro de tu vida. Abandónalo todo, especialmente esos pudores remilgados que te impiden trabajar con fuerza. Abandónalo todo y ven conmigo, que te necesito, y no poco, para abrir camino a un Mundo Nuevo."

Cuando veo este evangelio, me pongo en el lugar de Pedro. Veo mi inconsecuencia y lo poco fiel que he sido con mis responsabilidades apostólicas. Me siento indigno de servir a Jesús. Es lógico que Pedro, ante el milagro, le diga a Jesús que se aparte. Pero también la respuesta de Jesús, tan cariñosa y motivadora es potentísima. Yo, como Pedro, debo aprender a estar cerca de Jesús, y asumir mis propias debilidades para ser fecundo. Este evangelio me llama a entregar mi pequeñez a Jesús y a atreverme a seguir mis sueños más grandes, aun sabiendo que hay muchos motivos para sentirme indigno de alcanzarlos.

Jesús, gracias por invitarme a no temer y a seguirte. Quiero tener valor y seguir tu rumbo con decisión. Gracias por no mirar mis inconsecuencias y mi tendencia a la comodidad, y por llamarme a ser un pescador de hombres. Hazme de ahora en adelante uno de los tuyos. Que sea fiel en servir mis ideales, y generoso cuando se me llame al trabajo. Hazme responsable y perseverante con mis tareas, y enséñame a cumplirlas bien, a tiempo y con cariño.

AMÉN

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