Evangelio jueves 12 de octubre

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| Philippe Morizon Philippe Morizon

12 de OCTUBRE del 2017

Evangelio según San Lucas capítulo 11, 5-13.

Jueves de la Vigésima Séptima Semana del Tiempo Ordinario

Nuestra Señora del Pilar. Memoria obligatoria

Jesús dijo a sus discípulos: "Supongamos que alguno de ustedes tiene un amigo y recurre a él a medianoche, para decirle: 'Amigo, préstame tres panes, porque uno de mis amigos llegó de viaje y no tengo nada que ofrecerle', y desde adentro él le responde: 'No me fastidies; ahora la puerta está cerrada, y mis hijos y yo estamos acostados. No puedo levantarme para dártelos'. Yo les aseguro que aunque él no se levante para dárselos por ser su amigo, se levantará al menos a causa de su insistencia y le dará todo lo necesario. También les aseguro: pidan y se les dará, busquen y encontrarán, llamen y se les abrirá. Porque el que pide, recibe; el que busca, encuentra; y al que llama, se le abre. ¿Hay entre ustedes algún padre que da a su hijo una piedra cuando le pide pan? ¿Y si le pide un pescado, le dará en su lugar una serpiente? ¿Y si le pide un huevo, le dará un escorpión? Si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡cuánto más el Padre del cielo dará el Espíritu Santo a aquellos que se lo pidan!".

Meditación de Philippe Morizon Rubio

"Pidan y se les dará, busquen y encontrarán, llamen y se les abrirá"

Jesús pareciera decirnos: Pidan, pidan, pidan. Pidan el pan que necesitan para vivir y pidan también la paz para sus familias. Pidan por ustedes y pidan también por otros. Pueden pedir directamente al Padre en mi nombre, pero no se olviden de que María y los santos también interceden por ustedes. No teman vivir como mendigos de la voluntad del Padre Dios, porque es ahí donde se prueba su fe. Para mi Padre el pedir no es sinónimo de flojera, sino de humildad y de consciencia de la necesidad de otros.

Cuando miro mi historia, me doy cuenta como Dios siempre ha atendido mis súplicas. Aun así, creo que soy malo para pedir. En especial, aquellas cosas que más quiero, no se las pido a Dios porque parecen ser demasiado imposibles y prefiero ahorrarme la frustración del fracaso. Pero el Señor me recuerda que Dios es Padre, y ante todo mira las necesidades de sus hijos. Por eso voy a empezar a rezar con más fe por aquello que quiero y nque m creo que es voluntad suya, porque estoy seguro que el Padre me escucha.

Señor, te doy gracias porque siempre has respondido de sobra a mis necesidades. A lo largo de mi vida, no soy yo quién te ha tenido que pedir asistencia, sino que María ha estado siempre atenta a aquello que mi corazón necesita. También te pido perdón por todas las veces en que me ha faltado fe para pedirte lo que anhelo. Por eso te pido me regales un poco más de fe, para creer de verdad que más milagros son posibles en mi vida. Te lo pido por intercesión de María, tu compañera y discípula predilecta.

AMÉN

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