Evangelio jueves 13 de junio

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Miércoles 12 de junio de 2019 | Ignacio Suazo Zepeda

13 de JUNIO del 2019

Evangelio según San Lucas, capítulo 22, 14 - 20

Fiesta de Jesucristo Sumo y Eterno sacerdote

 

Cuando llegó la hora, se puso a la mesa con los apóstoles; y les dijo: «Con ansia he deseado comer esta Pascua con vosotros antes de padecer; porque os digo que ya no la comeré más hasta que halle su cumplimiento en el Reino de Dios.» Y recibiendo una copa, dadas las gracias, dijo: «Tomad esto y repartidlo entre vosotros; porque os digo que, a partir de este momento, no beberé del producto de la vid hasta que llegue el Reino de Dios.» Tomó luego pan, y, dadas las gracias, lo partió y se lo dio diciendo: Este es mi cuerpo que es entregado por vosotros; haced esto en recuerdo mío.» De igual modo, después de cenar, hizo lo mismo con una copa de vino, diciendo: «Esta copa es la Nueva Alianza, sellada con mi sangre, que es derramada por vosotros.

 

Meditación de Ignacio Suazo Zepeda

 

“Este es mi cuerpo que es entregado por vosotros”

 

María parece decirme: ¡Cuánto necesitas a las sacerdotes! Son ellos los que día tras día vuelven a actualizar el sacrificio de mi hijo en la cruz. Son ellos los que consagran para ti el pan y el vino y te permiten volver a ese momento fundamental: «Este es mi cuerpo.». Ellos, por último, son el instrumento por el cual Dios perdona tus pecados. Sin embargo, tú ¿Piensas en ellos? ¿Le das gracias a Dios por el regalo de tener sacerdotes a tu lado? Y más concretamente: ¿Qué haces por ellos? ¿Rezas? ¿Ofreces Capital de Gracias?

 

María me hace pensar en qué tanto he hecho por los sacerdotes. Mis sacerdotes. Los de mi Parroquia. Los que se entregan al Movimiento de Schoenstatt en Chile. Los que me acercaron a la fe cuando era chico y con los que tengo una vinculación más profunda. También con los que me confesaron una vez o me supieron dar un consejo oportuno en algún retiro o jornada. Jesús −causa primera− se vale de ellos −causa segunda− para que la Gracia pueda alimentarme a mí y a toda la Iglesia. Sin esa Gracia ¿Qué tan lejos podría llegar tratando de ser una persona de fe −o más básico aún− una persona íntegra? Ni a la esquina.

 

Madre, en medio de una Iglesia profundamente cuestionada hoy tengo la oportunidad de rezar y pedir por los Sacerdotes, especialmente por los que me has regalado. Yo dependo de ellos, de la Gracia que administran, pero ellos también dependen de mí. Dependen de mi oración y necesitan de mi amistad, mi apoyo y de mis críticas constructivas cuando no estén haciendo las cosas bien. Mater, en este día te pido por todos esos Sacerdotes que me han acompañado. Aseméjalos a ti, para que así se hagan semejantes a tu hijo, sumo y eterno sacerdote.

AMÉN.

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