Evangelio jueves 2 de mayo

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Jueves 2 de mayo de 2019 | Manuel José Ibáñez

2 de MAYO del 2019

Evangelio según San Juan, capítulo 3, 31 - 36

Jueves de la Segunda Semana de Pascua

San Atanasio, Obispo y Doctor de la Iglesia. Memoria obligatoria

Hablando acerca de Jesús, Juan Bautista dijo: "El que viene de lo alto está por encima de todos. El que es de la tierra pertenece a la tierra y habla de la tierra. El que vino del Cielo está por encima de todo. Él da testimonio de lo que ha visto y oído, pero nadie recibe su testimonio. El que recibe su testimonio certifica que Dios es veraz. El que Dios envió dice las palabras de Dios, porque Dios le da el Espíritu sin medida. El Padre ama al Hijo y ha puesto todas las cosas en sus manos. El que cree en el Hijo tiene Vida eterna. El que se niega a creer en el Hijo no verá la Vida, sino que la ira de Dios pesa sobre él".

Meditación de Manuel José Ibáñez Aldunate

"El Padre ama al Hijo y ha puesto todas las cosas en sus manos."

El Padre Dios por boca del Bautista pareciera decirnos: Yo amo a Jesús y a través suyo muestro el inmenso amor que tengo por cada uno de ustedes. Puse en sus manos todas las cosas, y hoy también pongo en las de ustedes toda la creación. Yo soy el que quiero que tengan vidas plenas y lleguen a mi cercanía. Pero respeto la libertad de cada uno de mis hijos, por amor. Así como Jesús conocía mi voluntad y la cumplió fielmente, ustedes deben buscar los planes míos cada día, y tomando en sus manos la vida que les he regalado, dar testimonio de mi amor.

Juan Bautista da testimonio de la unión del Padre con el Hijo. Y a través de ese testimonio me llama también a mí a reconocerme como un hijo amado y predilecto del Padre Dios. Pienso en las veces en que me he sentido solo, desesperanzado o defraudado. Pero es el Señor quien nos quiere a cada uno tal como somos, sin exigir nada a cambio, salvo nuestra propia felicidad. Su amor llena todas las cosas, y está presente en todos, pero me olvido de esa realidad y pierdo la confianza en Él. Y ahí surge nuevamente la petición del hijo-discípulo: ¡Señor, auméntanos la fe!

Querido Padre Dios, gracias por tu amor permanente y profundo. Gracias por tratarnos como hijos predilectos y confiar siempre en nosotros, pese a nuestras faltas. Gracias por entregarnos a tu Hijo, que da testimonio de tu cercanía con cada una de tus criaturas. Te pedimos que nos ayudes a ser como el hijo pródigo, para humildemente reconocer nuestros pecados y entregarnos a tu amor incondicional. María, hija predilecta del Padre, guíanos para cumplir en toda su voluntad.

AMÉN

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