Evangelio jueves 23 de mayo

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Miércoles 22 de mayo de 2019 | Ignacio Suazo

23 de MAYO del 2019

Evangelio según San Juan, capítulo 15, 9 - 11

Jueves de la Quinta Semana del Tiempo de Pascua

Jesús dijo a sus discípulos: «Como el Padre me amó, también yo los he amado a ustedes. Permanezcan en mi amor. Si cumplen mis mandamientos, permanecerán en mi amor, como yo cumplí los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. Les he dicho esto para que mi gozo sea el de ustedes, y ese gozo sea perfecto.»

Meditación Ignacio Suazo Zepeda

Les he dicho esto para que mi gozo sea el de ustedes, y ese gozo sea perfecto.»

Jesús parece decirme: ojalá pudiera repetir estas palabras y hacerlas tuyas durante todo este día. Estas son palabras de vida; que vivifican y fortalecen el alma. Si repitieras con más fuerza "Dios me ama y si hago lo que le gusta, permanezco en su amor" tu corazón florecería de alegría. No habría espacio para la tristeza ni la aflicción. Se haría en ti carne la oración que tantas veces escuchan los domingos en misa: "nadie estará triste. Nadie tendrá que llorar". Podrías irradiar el evangelio como el sol regala su calor.

Las palabras de Jesús me llevan a pensar en el Evangelio y la alegría. Pienso en la Comunidad de las Hermanitas del Cordero. Ellas hablan de "manduquear" el evangelio, es decir, repetirlo mentalmente, saborearlo y meditarlo. Y ellas viven la alegría de forma genuina. El Padre Kentenich en los ejercicios que recoge el libro "Las Fuentes de la Alegría", dice una y otra vez que la actitud fundamental de la Biblia es el gozo. No tengo la costumbre de meditar el evangelio repitiendo sus pasajes, pero en un mundo donde la tristeza parece ser un patrimonio común, es un deber hacerlo y me ayudará a ganar más alegría.

Señor Jesús, quiero permanecer en tu amor. Lo haré en la medida que observe tus mandamientos de amor a Dios y al Prójimo. Lo haré cuando reconozca que he pecado, pero decida con corazón firme volver a la casa del Padre, como el hijo pródigo. Lo haré cuando busque conocer más a mi Iglesia y hacerla mía. Lo haré cuando me ponga en manos de tu madre para que me eduque y le diga con fe: "Oh señor a mía...". Ayúdame a ser fiel con este propósito: recordar durante todo el día estas palabras tuyas para conquistar la alegría mayor, que es saberme Hijo de Dios., para vivir mi vida de cristiano con verdadera alegría.

AMÉN

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