Evangelio jueves 28 de febrero

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Miércoles 27 de febrero de 2019 | Ignacio Suazo

28 de FEBRERO del 2019

Evangelio según San Marcos, capítulo 9, 41 – 50

Jueves de la Séptima Semana del Tiempo Ordinario

Jesús dijo a sus discípulos: «Les aseguro que no quedará sin recompensa el que les dé de beber un vaso de agua por el hecho de que ustedes pertenecen a Cristo. Si alguien llegara a escandalizar a uno de estos pequeños que tienen fe, sería preferible para él que le ataran al cuello una piedra de moler y lo arrojaran al mar. Si tu mano es para ti ocasión de pecado, córtala, porque más te vale entrar en la Vida manco, que ir con tus dos manos a la Gehena, al fuego inextinguible. Y si tu pie es para ti ocasión de pecado, córtalo, porque más te vale entrar lisiado en la Vida, que ser arrojado con tus dos pies a la Gehena. Y si tu ojo es para ti ocasión de pecado, arráncalo, porque más te vale entrar con un solo ojo en el Reino de Dios, que ser arrojado con tus dos ojos a la Gehena, donde el gusano no muere y el fuego no se apaga. Porque cada uno será salado por el fuego. La sal es una cosa excelente, pero si se vuelve insípida, ¿con qué la volverán a salar? Que haya sal en ustedes mismos y vivan en paz unos con otros».

Meditación de Ignacio Suazo Zepeda

"Que haya sal en ustedes mismos y vivan en paz unos con otros»."

Jesús parece decirme: ciertamente todos mis discípulos tendrán la marca de la cruz en sus hombros de alguna u otra forma. Pero será la consecuencia de buscar la paz verdadera, esa que el mundo rechaza. Tú tienes de la sal que nutre al mundo y que ayuda a que esa paz crezca y se desarrolle ¡No la pierdas! Has todos los sacrificios necesarios para que esta se multiplique y llegue a tus hermanos. Por, sobre todo, pon ese esfuerzo en mis manos: recuerda que yo soy la vid. En mí los sarmientos dan fruto y lo dan en abundancia.

En este pasaje siempre me fijo en los sacrificios que debo hacer para alcanzar el Reino de Dios, pero nunca había reparado en la frase final. El sentido de perder cosas valiosas a cambio de ganar un tesoro invaluable no es puramente mi salvación individual. Se trata del desarrollo de mi originalidad, creada por Dios, para que fecundada por su Gracia sea un aporte a la paz de este mundo -o dicho de otra forma- al desarrollo de esa semilla de mostaza que es el Reino. La pregunta es ¿Cómo hago esto? Y desde mi carisma schoenstattiano me digo: cultivando heroicamente mi Ideal Personal y mi Examen Particular. Esa es la sal que debo atesorar.

Señor Jesús, tu llamado es exigente. Me pides que ame sin interés y busque en todo la paz: en mis grandes proyectos, pero también en los lugares donde me muevo cotidianamente: en mi casa, el barrio, el Metro, la oficina. Que busque ahí tu paz viviendo radicalmente mi Ideal Personal y mi Examen Particular. Así entregaré lae originalidad que Tú me diste. Pero no puedo hacerlo sólo. Te necesito a ti, presente en los Sacramentos, en el Santuario, en mi oración. Hoy rezaré y recordaré la comunión del último domingo, conectarme con las gracias del Santuario y confiarme a ti y en tu madre antes de comenzar cualquier acción.

AMÉN

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