Evangelio jueves 30 de mayo

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Jueves 30 de mayo de 2019 | Ignacio Suazo

30 de MAYO del 2019

Evangelio según San Juan, capítulo 16, 16 - 20

Jueves de la Sexta Semana del Tiempo de Pascua

Jesús dijo a sus discípulos: "Dentro de poco, ya no me verán, y poco después, me volverán a ver". Entonces algunos de sus discípulos comentaban entre sí: "¿Qué significa esto que nos dice: 'Dentro de poco ya no me verán, y poco después, me volverán a ver'?. ¿Y que significa: 'Yo me voy al Padre'?". Decían: "¿Qué es este poco de tiempo? No entendemos lo que quiere decir". Jesús se dio cuenta de que deseaban interrogarlo y les dijo: "Ustedes se preguntan entre sí qué significan mis palabras: 'Dentro de poco, ya no me verán, y poco después, me volverán a ver'. Les aseguro que ustedes van a llorar y se van a lamentar; el mundo, en cambio, se alegrará. Ustedes estarán tristes, pero esa tristeza se convertirá en gozo."

Meditación Ignacio Suazo Zepeda

"Ustedes estarán tristes, pero esa tristeza se convertirá en gozo."

Jesús parece decirme: al ir iba llorando, sembrando las semillas. Al volver iba cantando, trayendo sus gavillas. Toda la Escritura y mi Evangelio te transmitirán el mismo mensaje: es necesario sufrir un poco más, para acrisolar la fe y hacer más tuya la Buena Nueva. Esto para que entiendas vitalmente lo que significa que yo he resucitado, lo hagas carne en tu vida y lo puedas transmitir vitalmente a otros. Pero para hacerlo necesitas desapegarte aun de muchos bienes del mundo que te impiden hacer tuya la alegría del Evangelio.

Ciertamente no basta pensar ni entender el mensaje de Cristo, sino rezarlo y por sobre todo, ponerlo en práctica. Pero ¿Qué es lo que debo hacer? Sé que para poder tomar decisiones a partir del Evangelio debo rezar y ofrecer. Hay muchas cosa pequeñas e imperceptibles que puedo ofrecer y que me pueden dar pequeñas victorias en cosas que -en el agregado- me impiden hacer más mías las palabras del Evangelio: levantarme con el despertador, renunciar a cosas dulces, mostrar un desacuerdo con firmeza cuando creo que algo es injusto, tener buenos y sanos espacios de tiempo libre, mantener mi casa ordenada.
Señor Jesús, que nunca deje de rezar ni ofrecer. Recen constantemente, aconseja San Pablo, a lo que podría agregar, ofrezcan sacrificios constantemente. Yo tengo un nombre a esos "sacrificios". Sé también que a esa lista puedo sumar otras acciones: agradecimiento, arrepentimiento, alegría, etc. Porque todo puede ser ofrecido como Capital de Gracias. Esa es la semilla que María, tu madre, me exige para la redención del mundo. Sé que un día, si aprendo a darme por entero, María me dirá: "mira todo lo que pude interceder por el mundo gracias a tu esfuerzo".

AMÉN

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