Evangelio jueves 6 de diciembre

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| Ignacio Suazo Ignacio Suazo

6 de DICIEMBRE del 2018

Evangelio según San Mateo, capítulo 7, 21.24 – 27

Jueves de la Primera Semana del Tiempo de Adviento

Jesús dijo a sus discípulos: "No son los que me dicen: 'Señor, Señor', los que entrarán en el Reino de los Cielos, sino los que cumplen la voluntad de mi Padre que está en el cielo. Así, todo el que escucha las palabras que acabo de decir y las pone en práctica, puede compararse a un hombre sensato que edificó su casa sobre roca. Cayeron las lluvias, se precipitaron los torrentes, soplaron los vientos y sacudieron la casa; pero esta no se derrumbó porque estaba construida sobre roca. Al contrario, el que escucha mis palabras y no las practica, puede compararse a un hombre insensato, que edificó su casa sobre arena. Cayeron las lluvias, se precipitaron los torrentes, soplaron los vientos y sacudieron la casa: esta se derrumbó, y su ruina fue grande".

Meditación de Ignacio Suazo Zepeda

"el que escucha las palabras que acabo de decir"

Jesús parece decirme: ¿Cómo podrás escuchar mis palabras? Como bien dice mi hijo Juan de la Cruz haciendo silencio en tu corazón ¿Cómo harás eso? Tu hermano mayor bien responde: silenciando primero tu boca. Aprende a hablar menos. No te incumbas en asuntos en lo que no se te pregunta. No te quejes de nadie. No digas nada que pueda ofender a otro. Si puedes evitar decir algo que no pueda saber todo el mundo, hazlo. Has eso para que aquello que Dios te ha confiado en el corazón, tú lo protejas con tu silencio como el mayor de los tesoros.

Poco después de leer el evangelio, leí un comentario de San Juan de la Cruz y Jesús me habló fuerte y claro a través de él. Son consejos que muchos llamarían radicales e innecesarios. Creo en cambio que son fundamentales. El mismo Siervo de Dios José Kentenich decía: quien no domina su lengua jamás alanzará profundidad en la oración. Hace todo el sentido del mundo: claramente no es Dios quien no nos habla. Somos nosotros -y yo en primer lugar- los que olvidamos sus mandatos, encargos y mociones por no tener ni el oído ni el corazón atentos a escuchar y recordar.

Jesús, no dudo en tu bondad. Sé que siempre nos hablas y buscas mientras tengamos la disposición a escucharte. Hoy quiero tomar en serio este llamado a guardar mayor silencio y por sobre todo, a medir mis palabras. "Cuando recibía tus palabras, yo las devoraba" ¡No puedo ser menos que eso! Porque escuchando, puedo poner en práctica. Esta es la primera semana de Adviento, tiempo en que la Iglesia nos vuelve a proponer un tiempo de recogimiento. Buscar mayor silencio y dominio del habla parece ser lo que pides de mí para este tiempo. Con tu ayuda y la de tu madre, lo acepto con gusto.

AMÉN

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