Evangelio jueves 7 de junio de 2018

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| Ignacio Suazo Ignacio Suazo

7 de JUNIO del 2018

Evangelio según San Marcos, capítulo 12,18-27.

Jueves de la Novena Semana del Tiempo Ordinario

Un escriba que los oyó discutir, al ver que les había respondido bien, se acercó y le preguntó: "¿Cuál es el primero de los mandamientos?" Jesús respondió: "El primero es: Escucha, Israel: el Señor nuestro Dios es el único Señor; y tú amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón y con toda tu alma, con todo tu espíritu y con todas tus fuerzas. El segundo es: Amarás a tu prójimo como a tí mismo. No hay otro mandamiento más grande que estos". El escriba le dijo: "Muy bien, Maestro, tienes razón al decir que hay un solo Dios y no hay otro más que él, y que amarlo con todo el corazón, con toda la inteligencia y con todas las fuerzas, y amar al prójimo como a sí mismo, vale más que todos los holocaustos y todos los sacrificios". Jesús, al ver que había respondido tan acertadamente, le dijo: "Tú no estás lejos del Reino de Dios". Y nadie se atrevió a hacerle más preguntas.

Meditación de Ignacio Suazo Zepeda

"Muy bien, Maestro, tienes razón"

Jesús parece decirme: feliz el que no ve en mí motivo de tropiezo. Feliz porque el Padre Dios ya puso su mirada en Él. Mira a ese escriba: me escuchó con atención y no hizo más que darme la razón, en algo que a los ojos de un fariseo es general y obvio. Pero lo que el mundo desecha, yo lo convierto en piedra angular. Y lo que se juzga como obvio -amor a Dios y al prójimo-, este escriba lo puso en el centro de su corazón con un corazón abierto y atento a mi Palabra. Feliz de ti si tienes el corazón abierto y acoges mis palabras con alegría. Alégrate, porque no estás lejos del Reino de Dios.

Hoy, almorzando luego de una reunión de trabajo, comenzamos a hablar con un amigo de la crisis de la Iglesia. Es una persona muy comprometida con la fe católica y por lo mismo, me sorprendió su rabia con nuestros Obispos. Yo mismo tengo pena y dolor por lo que está pasando y eso me confronta. Pero luego escucho a Jesús. No parece estar enviándome hoy a la acción, ni siquiera a la respuesta. Antes me invita a la oración: quiere que le abra el corazón y le pregunte nuevamente: ¿Cuál es el primero de los mandamientos?

Señor Jesús, me llamas a fijar nuevamente en el centro; en ti y en tu madre. He tenido semanas de mucho trabajo y muchos días he rezado poco. Pero tendré algunas semanas de más calma y Tú me invitas a gastarlas contigo. Así como el escriba, esperas a que vaya hacia Ti y te pregunte por el primero de los mandamientos. Quiero escucharte con atención y proponerte creativa y originalmente cómo amar a Dios y al prójimo en mi realidad de hoy. Y podré hacerlo porque, por la intercesión de la Mater, podré imitar de corazón a mi amigo el escriba y decirte: "Muy bien maestro, tienes razón".

AMÉN

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