Evangelio lunes 16 de abril

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| Magdalena Fernández Magdalena Fernández

16 de ABRIL del 2018

Evangelio según San Juan, capítulo 6, 22 - 29

Lunes de la Tercera Semana del Tiempo de Pascua

Después de que Jesús alimentó a unos cinco mil hombres, sus discípulos lo vieron caminando sobre el agua. Al día siguiente, la multitud que se había quedado en la otra orilla vio que Jesús no había subido con sus discípulos en la única barca que había allí, sino que ellos habían partido solos. Mientras tanto, unas barcas de Tiberíades atracaron cerca del lugar donde habían comido el pan, después que el Señor pronunció la acción de gracias. Cuando la multitud se dio cuenta de que Jesús y sus discípulos no estaban allí, subieron a las barcas y fueron a Cafarnaún en busca de Jesús. Al encontrarlo en la otra orilla, le preguntaron: "Maestro, ¿cuándo llegaste?". Jesús les respondió: "Les aseguro que ustedes me buscan, no porque vieron signos, sino porque han comido pan hasta saciarse.Trabajen, no por el alimento perecedero, sino por el que permanece hasta la Vida eterna, el que les dará el Hijo del hombre; porque es él a quien Dios, el Padre, marcó con su sello". Ellos le preguntaron: "¿Qué debemos hacer para realizar las obras de Dios?". Jesús les respondió: "La obra de Dios es que ustedes crean en aquel que él ha enviado".

Meditación de Magdalena Fernández Pérez

"Jesús no había subido con sus discípulos en la única barca que había ahí"

Jesús me dice: ¿crees que quería dejar solos a mis discípulos? Por ningún motivo. Eran mis amigos, llevábamos días gloriosos hablando del Padre y de sus enseñanzas, del Espíritu, del Amor, días de paz y gozo. Me hubiera gustado subirme a esa barca, seguir hablando con ellos. Pero también necesito un tiempo solo. Me encarné en tu naturaleza, tomando todo lo que implica ser humano. Y desde esta naturaleza, te quise mostrar de manera sutil lo importante que es tener tiempos de silencio y reflexión. Necesitas parar para poder avanzar.

La lectura me genera sentimientos contradictorios. ¿Por qué me cuesta tanto parar? Y ahí está Jesús, invitándome al silencio, a la reflexión... a la paz. Sí, seguramente quería subirse a esa barca. Yo también quiero subirme a muchas barcas. Tantas cosas que hacer, lugares que conocer, amigos que visitar... pero necesito parar, aunque sea unos minutos al día. Parar para agradecer, para observar, para pedir y reflexionar... para que la vida no pase sin que me haya dado cuenta.

Señor, llevo meses diciendo que quiero parar, darme el tiempo de rezar y fortalecer mi relación personal contigo. ¿Por qué me cuesta tanto? Tengo tantas cosas que hacer, y las disfruto tanto... vuelvo tan cansada a mi casa, no me da el tiempo para sentarme a rezar. ¿Dónde tengo mis prioridades? Quiero vivir contigo. Sé que eso no significa dejar de hacer lo que me gusta, pero sí hacer ciertas renuncias. O al menos ordenarme, poniéndote a Ti como fundamento. Ayúdame a no quedarme sólo en las palabras. Te quiero.

AMÉN

Comentarios
Total comentarios: 1
16/04/2018 - 20:46:17  
Qué hermoso y realista comentario del día de hoy. Pertenezco a un grupo de señoras y llevo solamente un año y cómo me ha costado hacer con constancia mi horario espiritual.....siempre tantas cosas que hacer......reconozco que me cuesta muchísimo poner en primer lugar a Dios porque siempre hay algo pendiente que no he terminado. Gracias por darme un empujón a la luz de la Palabra.

Gabriela Lara
Costa Rica
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