Evangelio lunes 19 de junio de 2017

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| Francisco Bravo Francisco Bravo

19 de JUNIO del 2017

Evangelio según SanMateo, capítulo 5, 38-42

Lunes de la Undécima Semana del Tiempo Ordinario

Jesús, dijo a sus discípulos: Ustedes han oído que se dijo: Ojo por ojo y diente por diente. Pero yo les digo que no hagan frente al que les hace mal: al contrario, si alguien te da una bofetada en la mejilla derecha, preséntale también la otra. Al que quiere hacerte un juicio para quitarte la túnica, déjale también el manto; y si te exige que lo acompañes un kilómetro, camina dos con él. Da al que te pide, y no le vuelvas la espalda al que quiere pedirte algo prestado.

Meditación de Francisco Bravo Collado

"Da al que te pide"

Jesús me dice: "Da al que te pide. ¿Por qué no? ¿Acaso hay algo que sea tuyo? ¿hay algo que tú te hayas ganado? ¿son, acaso, tu tiempo, tu talento, tu voluntad o tus contactos algo que no hayas recibido gratuitamente, tal como recibiste tu vida, tu fe, tu educación o el amor de tus padres? No, todo lo que tienes se te fue dado gratis, como don. Entonces, toma en cuenta que aquí no estoy hablando de política ni de pedagogía: te estoy hablando a ti como una persona particular... da al que te pide. No te corresponde a ti juzgar si es adecuado o no. Lo que a ti te corresponde es dar; y no dar lo mínimo, sino que dar con generosidad."

Me provoca incomodidad este evangelio. Por un lado, hay egoísmo en mí: no me gusta dar mis cosas. Por otro lado, dejando de lado el egoísmo, me extraña. He visto en demasiadas ocasiones cómo las cosas, cuando son regaladas, no son valoradas... y cuánto llega uno a valorar aquello por lo cual tuvo que esforzarse. Aquí me está hablando a mí, de corazón a corazón, y me pide que dé a quien me pide. Y, a pesar de mi egoísmo, a pesar de que puedo inventar mil explicaciones inteligentes para negarme... quiero tomarme muy en serio esto que Él me está pidiendo.

Jesús, amigo y maestro, pídeme lo que quieras. Yo quiero ganar un tesoro en el cielo. Pídeme a través de mis hermanos y de mis amigos. Enséñame a darme una y otra vez, como te diste tú y como se han dado durante tantos siglos los amigos tuyos. Enséñame a ser lo suficiente varonil y recio para enfrentar mi propia comodidad. Dame libertad frente a todo lo que tú me has regalado y que me gusta tanto. Lléname de tu Espíritu Santo para que pueda escuchar con claridad cuando alguien me pide algo, y para que tenga el desprendimiento para que pueda renunciar a lo que se me pida.

AMÉN

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