Evangelio lunes 2 de julio

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| María Verónica Muñoz María Verónica Muñoz

2 de JULIO del 2018

Evangelio según San Mateo, capítulo 8, 18 - 22

Lunes de la Décimo Tercera Semana del Tiempo Ordinario

Al verse rodeado de tanta gente, Jesús mandó a sus discípulos que cruzaran a la otra orilla. Entonces se aproximó un escriba y le dijo: "Maestro, te seguiré adonde vayas".
Jesús le respondió: "Los zorros tienen sus cuevas y las aves del cielo sus nidos; pero el Hijo del hombre no tiene dónde reclinar la cabeza". Otro de sus discípulos le dijo: "Señor, permíteme que vaya antes a enterrar a mi padre". Pero Jesús le respondió: "Sígueme, y deja que los muertos entierren a sus muertos".

Meditación de María Verónica Muñoz de Bascuñán

El hijo del hombre no tiene donde apoyar su cabeza.

Jesús nos dice: Si quieres seguirme ven y despójate de todo lo que intranquiliza tu alma que te aleja del amor de Dios. Les digo que vine al mundo sin riquezas para demostrarles al mundo que es lo que verdaderamente debemos atesorar. Yo no tengo un lugar fijo en esta tierra ya que vine a recorrer sus hogares para que en ellos entre la paz y el amor verdadero de nuestro creador. No sufran por sus seres queridos que han partido de este mundo ya que ellos están gozando de una mejor vida y síganme.

Este evangelio me motiva a estar siempre alerta para tomar las decisiones correctas en cada circunstancia de mi vida sin olvidarme de que, así como yo partiré otros quedarán y dejar en ellos un camino, una huella a seguir. Debe prevalecer mi deseo del cielo, el cual se prepara viviendo en la tierra con el corazón junto a los corazones de Cristo y de María, y debo preparar el equipaje espiritual para cuando llegue mi momento y no estar con las manos vacías.

Señor Jesús, te pido que el día que termine mi vida te encuentres a mi lado porque yo te he seguido en lo que mas he podido tomando en cuenta mi pequeñez que me hace a veces desviarme en las pasiones terrenales. Ayúdame a vivir aquí en la tierra sin olvidar que algún día partiré de ella dejando atrás lo mundano y llevando conmigo lo que pude sembrar por amor a ti en esta tierra. Quisiera que apoyaras tu cabeza en mi corazón y yo la mía en el tuyo.

AMÉN

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