Evangelio lunes 4 de junio

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| Gonzalo Manzano Gonzalo Manzano

4 de JUNIO del 2018

Evangelio según San Marcos, capítulo 12, 1 - 12

Lunes de la Novena Semana del Tiempo Ordinario

Jesús se puso a hablarles en parábolas: "Un hombre plantó una viña, la cercó, cavó un lagar y construyó una torre de vigilancia. Después la arrendó a unos viñadores y se fue al extranjero. A su debido tiempo, envió a un servidor para percibir de los viñadores la parte de los frutos que le correspondía. Pero ellos lo tomaron, lo golpearon y lo echaron con las manos vacías. De nuevo les envió a otro servidor, y a este también lo maltrataron y lo llenaron de ultrajes. Envió a un tercero, y a este lo mataron. Y también golpearon o mataron a muchos otros. Todavía le quedaba alguien, su hijo, a quien quería mucho, y lo mandó en último término, pensando: 'Respetarán a mi hijo'. Pero los viñadores se dijeron: 'Este es el heredero: vamos a matarlo y la herencia será nuestra'. Y apoderándose de él, lo mataron y lo arrojaron fuera de la viña. ¿Qué hará el dueño de la viña? Vendrá, acabará con los viñadores y entregará la viña a otros. ¿No han leído este pasaje de la Escritura: La piedra que los constructores rechazaron ha llegado a ser la piedra angular: esta es la obra del Señor, ¿admirable a nuestros ojos?". Entonces buscaban la manera de detener a Jesús, porque comprendían que esta parábola la había dicho por ellos, pero tenían miedo de la multitud. Y dejándolo, se fueron.

Meditación de Gonzalo Manzano González

"¿Qué hará el dueño de la viña?"

Jesús nos dice: Esta pregunta la hago constantemente, a todos los que quieren hablarme. ¿Qué hará el Padre con este mundo? ¿Puede dejar que quienes han pisoteado su obra sigan haciéndolo? ¿Seguirán los mismos de siempre, guiados por el egoísmo y la soberbia, ultrajando lo que Él les regaló? Seguimos teniendo fe en que algún día verán la realidad con los mismos ojos que Yo. Nosotros tenemos aún más confianza en Uds. que Uds. mismos; pero quien no quiera entregarse con humildad al amor de Dios, y rechace el regalo, intentando tomarlo por la fuerza, no prosperará. Esa es mi justicia.

A veces siento mucha impotencia con la imposibilidad de hacer más; de poder mostrar tal como los Primeros Apóstoles, después de Pentecostés, que fueron capaces de pararse frente a todo un Imperio, y pregonar la opción de Amor que Cristo nos dejó con su Mensaje. Y cuando finalmente me siento a meditar sobre esto, me encuentro con que ni en lo pequeño no siempre he logrado ser fiel. Cuando acepto las pequeñas seducciones del Demonio, aquellas que no son fáciles de ver, demuestro que soy aquel ser imperfecto a ojos del Padre. Debo asumir con humildad que sin Él es imposible que colabore de verdad con su Justicia.

Señor Jesús, te miro con humildad al verme pequeño y falible. Gracias por todo lo que has obrado en mí para ser un poco más digno de Ti, y también he logrado amarte al mirarme a mí mismo con más amor. Sé que cuando te fallo en aquellas pequeñas tentaciones, es porque son esas trampas las que el Indigno usa para hacernos caer y alejarnos de Ti. No llegaré el Cielo que nos ofreces si no logro dejar de lado mi soberbia, mi egoísmo, la pereza de no hacer más que lo mínimo; pero si Tú lo quieres, aceptaré con gusto la Cruz de mi martirio personal, renunciando cada vez más a lo que me aleja de Ti.

AMÉN

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