Evangelio Martes 13 de febrero

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| Gonzalo Manzano González Gonzalo Manzano González

Martes 13 de FEBRERO del 2018

Evangelio según Marcos, capítulo 8, 14 - 21

Martes de la Sexta Semana del Tiempo Ordinario

Los discípulos se habían olvidado de llevar pan y no tenían más que un pan en la barca. Jesús les hacía esta recomendación: "Estén atentos, cuídense de la levadura de los fariseos y de la levadura de Herodes". Ellos discutían entre sí, porque no habían traído pan. Jesús se dio cuenta y les dijo: "¿A qué viene esa discusión porque no tienen pan? ¿Todavía no comprenden ni entienden? Ustedes tienen la mente enceguecida. Tienen ojos y no ven, oídos y no oyen. ¿No recuerdan cuántas canastas llenas de sobras recogieron, cuando repartí cinco panes entre cinco mil personas?". Ellos le respondieron: "Doce". "Y cuando repartí siete panes entre cuatro mil personas, ¿cuántas canastas llenas de trozos recogieron?". Ellos le respondieron: "Siete". Entonces Jesús les dijo: "¿Todavía no comprenden?".

“Tienen ojos y no ven, oídos y no oyen”.

Meditación de Gonzalo Manzano González

Jesús parece decirme: “Lo mismo vengo diciéndole a toda la humanidad a lo largo de los siglos. Se preocupan de cosas mundanas, que no dejan de ser importantes, pero son efímeras y poco duraderas. Francisco de Asís logró hacer que la cotidianeidad de la vida no entorpeciese su búsqueda de santidad. Está bien que trabajen, que se preocupen de sus necesidades físicas, pero no es eso lo que debe quitarles el sueño. Preocúpense de verdad por limpiar su corazón, de llenar su alma de tesoros en el Cielo, y recién ahí estarán realmente disponibles para limpiar su cuerpo y llenar su vida.”

Quizás la gran carencia del mundo de hoy es su constante preocupación por las cosas mundanas. No debemos confundirnos: el hambre, la falta de abrigo, la pobreza material, son situaciones de las que tenemos que hacernos cargo, pero todas ellas carecen de sentido si sólo nos quedamos en ellas. El hambre se sacia, con abrigo se va el frío, la pobreza también se combate, pero la pobreza del corazón es algo muchísimo más enraizado, que requiere un trabajo metódico de atención y caridad. Si logro abrigar un corazón y hacerlo sensible al amor de Dios, el frío y el hambre serán secundarios.

Señor Jesús, me acerco reconociendo que esta es quizás la más grande batalla de mi vida. No dejes que la cotidianeidad del mundo sea la que rija mi quehacer en esta vida. Que de verdad logre ver las cosas importantes de mi tiempo aquí, aquellas cosas que me llevan a estar más cerca tuyo. Madre Admirable, cultiva en el huerto de mi corazón la semilla de la santidad a la que me invita tu Hijo. Que las gracias ofrecidas en tu Santuario sean el agua y el abono para que finalmente deje la ceguera y sordera de mi corazón, para de una vez por todas ver el mundo con tus ojos.

AMÉN

Comentarios
Total comentarios: 1
13/02/2018 - 19:29:52  
Muchas gracias Gonzalo por ayudarme a orar. Por recordarme cual es el camino, cuales son las verdades y cual es la verdadera vida a la que aspira mi ser. Gracias.

Ramon
Santiago
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