Evangelio martes 14 de mayo

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Lunes 13 de mayo de 2019 | Juan Francisco Bravo

14 de MAYO del 2019

Evangelio según San Juan, capítulo 15, 9 - 17

Fiesta de San Matías Apóstol

La gente preguntó a Jesús: "¿Qué signos haces para que veamos y creamos en ti? ¿Qué obra realizas? Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como dice la Escritura: 'Les dio de comer el pan bajado del cielo'". Jesús respondió: "Les aseguro que no es Moisés el que les dio el pan del cielo; mi Padre les da el verdadero pan del cielo; porque el pan de Dios es el que desciende del cielo y da Vida al mundo". Ellos le dijeron: "Señor, danos siempre de ese pan". Jesús les respondió: "Yo soy el pan de Vida. El que viene a mí jamás tendrá hambre; el que cree en mí jamás tendrá sed".

Meditación de Juan Francisco Bravo

¿Qué signos haces para que veamos y creamos en ti?

Pareciera que Jesús me hablara directamente a mí: "Los que vienen a mí no vienen porque sí. Vienen porque en mí encuentran algo: encuentran la unión con el Padre. Tú también. Mi Padre, a través mío, te da el verdadero pan del cielo. Me sigues a mí porque buscas a mi Padre. Busca en tu historia y en tu corazón. ¿Buscas paz? ¿Buscas iluminación? Venid a mí. Pero yo te ofrezco más que eso: te ofrezco vida, y vida en abundancia. ¿Tienes sed? Te ofrezco saciar tu hambre y tu sed para siempre."

Me identifico con la gente que duda de Jesús. Hay una parte de mi corazón que desconfía. Me nace, como a ellos, decirle a Jesús: "¿Cómo te comparas con Moisés, ese otro que nos dio comida? Comida es algo concreto. Se come y quita el hambre. ¿Das tú, Jesús, algo concreto? Si, en vez de hacer meditación oriental o yoga, yo te rezo a ti ¿gano algo?" Me da un poco de vergüenza esto que pienso, pero al mismo tiempo quiero reconocerlo. Y la respuesta de Jesús es contundente: "Yo soy el Pan de Vida. El que viene a mí jamás tendrá hambre".

Jesús, dame siempre de ese pan que das tú. Enséñame a reconocerte en el camino. Enséñame a valorar todo aquello que tú me das de forma tan gratuita. Ayúdame a reconocerte como mi Salvador y el centro de mi vida. Muéstrame que yo existo por ti, en ti y para Ti. Yo tiendo a exigirte cosas que no merezco y tú, en vez de hacerme ver lo ridícula que resulta mi actitud, me entregas más de lo que pido. Dame de ese pan que tú das. Quítame esta sed de Dios, esta sed de sol, esta sed de amor que tengo.

AMÉN

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