Evangelio martes 14 de noviembre

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| Gonzalo Manzano Gonzalo Manzano

14 de NOVIEMBRE del 2017

Evangelio según San Lucas, capítulo 17, 7 - 10.

Martes de la Trigésima Segunda Semana del Tiempo Ordinario

El Señor dijo: «Supongamos que uno de ustedes tiene un servidor para arar o cuidar el ganado. Cuando este regresa del campo, ¿acaso le dirá: 'Ven pronto y siéntate a la mesa'? ¿No le dirá más bien: 'Prepárame la cena y recógete la túnica para servirme hasta que yo haya comido y bebido, y tú comerás y beberás después'? ¿Deberá mostrarse agradecido con el servidor porque hizo lo que se le mandó? Así también ustedes, cuando hayan hecho todo lo que se les mande, digan: 'Somos simples servidores, no hemos hecho más que cumplir con nuestro deber'.»

"¿Deberá mostrarse agradecido con el servidor porque hizo lo que se le mandó?".

Meditación de Gonzalo Manzano González

Jesús parece decirme: "Si Yo te pido algo, sea lo mínimo, como los Mandamientos; o más, como las Bienaventuranzas; o aún más, como el dar la vida por tus amigos; debes aprender a hacerlo no por una búsqueda de recompensas o retribuciones, sino simplemente porque me amas y quieres agradarme. Pensar que no hay superioridad entre Dios y los hombres es exactamente el Pecado de Adán. No peques de soberbio, sino más bien cultiva tu humildad. ¿Qué mérito tiene a mis ojos el hombre que trabaja por su pago, aunque tenga derecho a él? ¿No tendrá más mérito para Mí el que trabaja gratuitamente?

Cuando escucho esta lectura, me es fácil pensar que el señor soy yo y que otros son los servidores. Pero debería comprenderla justo al revés, donde yo soy el Servidor y Dios es el Señor. Creo que, si mi actitud hacia el mundo es de servicio, de entrega silenciosa, como Santa Teresa de Calcuta, seguramente seré motivo de orgullo para Dios, tal como un padre está orgulloso de los logros de sus hijos. No obstante, es difícil lograrlo en este mundo que busca siempre competir por el éxito, y que no da nada gratuitamente.

Señor Jesús, transforma mi corazón, para acercarlo más a tu mensaje de amor. Regálame por favor ese sentido de trascendencia que me permita vivir día a día con la oreja en tu Corazón. Envía nuevamente tu Espíritu para que, con sus dones de Sabiduría y Temor de Dios, pueda encontrar mi lugar, y viva en concreto mi vocación de hijo tuyo. Madre Admirable, no te resignes a perderme, cuando yo me aleje del Camino, porque siempre querré volver a Él, y porque para recorrer ese camino de Santidad, no soy nada sin ti.

AMÉN

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