Evangelio martes 14 de septiembre

Martes 14 de septiembre de 2021 | Juan Francisco Bravo

14 de SEPTIEMBRE de 2021

Evangelio según San Juan, capítulo 3 ,13 - 17

Martes de la Vigésima Cuarta Semana del Tiempo Ordinario

Jesús dijo a Nicodemo: «Nadie ha subido al cielo, sino el que descendió del cielo, el Hijo del hombre que está en el cielo. De la misma manera que Moisés levantó en alto la serpiente en el desierto, también es necesario que el Hijo del hombre sea levantado en alto, para que todos los que creen en él tengan Vida eterna. Sí, Dios amó tanto al mundo, que entregó a su Hijo único para que todo el que cree en él no muera, sino que tenga Vida eterna.
Porque Dios no envió a su Hijo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él.»

Meditación de Juan Francisco Bravo Collado

De la misma manera que Moisés levantó la serpiente en el desierto

Jesús me está diciendo: "Como Moisés levantó a la serpiente me deben levantar a mí. Sobre un madero: en la cruz. Muchos van a elegir no mirar. Muchos otros van a quererse inventar un Dios más conveniente, más cómodo, menos doloroso. Dirán: "me gusta el dios del nuevo testamento; me gusta el dios de tal o cual carisma; no me gusta el dios que muere sino el que resucita". A ti te invito a mirarme tal como soy. Ven y mírame en el dolor, mira de frente aquello que más te duele. Reconoce el veneno en Ti y reconoce también ese dolor, ese entumecimiento, esa modorra que causa. Y deja que, al mirarme, sea yo quien te sane."

Cuando veo este texto me admiro de la profundidad de la Palabra de Dios. Jesús se refiere a una época en que Dios había castigado a los israelitas enviando serpientes venenosas. Los israelitas, asustados, se arrepintieron y pidieron a Moisés que orara a Dios para que no hubiera más serpientes. Cuando Moisés ora, Dios le ordena construir una serpiente de bronce en una vara que sanaría los que la miraran. Pienso en cómo, en vez de eliminar la causa de los sufrimientos, Dios diseña una manera en la cual el sufrimiento se pudiera llevar. Y la vara, el madero, prefigura la cruz. Siento que Dios me invita a no arrancar de lo que me duele, sino que mirarlo serenamente y caminarlo con confianza.

Jesús: quiero levantarte como Moisés. Para salud, medicina y bien. Sin negar el dolor, sin esconderme de la muerte. Quiero mirar lo que haya que ver. Ofrezco mirar el dolor de mi país, de mis hermanos, de mi familia, de mi Iglesia... y, sobre todo, mirar el dolor mío propio. Me cuesta mucho y no me resulta fácil. Quiero regalarte no seguir mi instinto básico de cerrar los ojos y no ver, de hacer como que las cosas fueran a solucionarse por sí mismas. Ayúdame. Acompáñame. Y, cuando te vea en la cruz, no como yo quiero verte, sino que como tú quieres mostrarte, llámame y sálvame como salvaste al ladrón que te pidió ayuda.

AMÉN

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