Evangelio miércoles 22 de mayo

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Martes 21 de mayo de 2019 | Ignacio Torres

22 de MAYO del 2019

Evangelio según San Juan, capítulo 15, 1 - 8

Miércoles de la Quinta Semana del Tiempo de Pascua

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Yo soy la verdadera vid, y mi Padre es el labrador. A todo sarmiento que no da fruto en mí lo arranca, y a todo el que da fruto lo poda, para que dé más fruto. Vosotros ya estáis limpios por la palabra que os he hablado; permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el sarmiento no puede dar fruto por sí, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, ese da fruto abundante; porque sin mí no podéis hacer nada. Al que no permanece en mí lo tiran fuera, como el sarmiento, y se seca; luego los recogen y los echan al fuego, y arden. Si permanecéis en mí y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que deseáis, y se realizará. Con esto recibe gloria mi Padre, con que deis fruto abundante; así seréis discípulos míos».

Meditación Ignacio Torres Karmy

"Yo soy la vid, vosotros los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, ese da fruto abundante; porque sin mí no podéis hacer nada."

Jesús pareciera decirme: No existe honra y orgullo más grande para un padre, que sus hijos den fruto y en abundancia. Tanto te he amado y confiado en ti, que no solo quiero que todos mis asuntos y ocupaciones sean desarrolladas por tus manos, sino que aún más; si tu no las encausas y ocupas quedaran sin hacer, y la Vid no podrá dar frutos abundantes. Descansa en mí, que Yo soy la Vid verdadera, en mis raíces encontrarás toda la fuerza necesaria para que el fruto de tu trabajo sea abundante y pleno.

En el evangelio de hoy Jesús envía un mensaje contundente de cómo Dios ha querido a través de mi materializar su Reino y plan de salvación: "Nada sin Ti, nada sin nosotros". Qué difícil me resulta día a día comprender que soy el brazo extendido de Dios y Jesús resucitado en este mundo, que misión más grande y decisiva es mantener mi convicción de ser cristiano siempre. De lo contrario la vida no tiene sentido, es estéril ya que, al no estar conectada a la raíz, se seca y se echará al fuego.

Señor mío y Dios mío, cuánto amor y confianza nos has dado que al igual como confiaste todo lo tuyo a tu hijo Jesucristo; nos confías cada día, tus ocupaciones y tareas a mí, pobre e insignificante. Cómo no ocuparme entonces de las tareas que El necesita, que atento y dispuesto pueda desarrollar, con amor y alegría infinita. Señor, sin duda me quieres como un hijo predilecto y todo lo tuyo es mío, ahora empiezo a comprender. Abre Señor mi entendimiento, abre mi corazón para que pueda comprender las tareas y trabajos que necesitas que realice, lleno de confianza.

AMÉN

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