Evangelio miércoles 27 de junio

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| Pilar Mena Pilar Mena

27 de JUNIO del 2018

Evangelio según San Mateo, capítulo 7,15-20

Miércoles de la Duodécima Semana del Tiempo Ordinario

Jesús dijo a sus discípulos: Tengan cuidado de los falsos profetas, que se presentan cubiertos con pieles de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los reconocerán. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos o higos de los cardos? Así, todo árbol bueno produce frutos buenos y todo árbol malo produce frutos malos.Un árbol bueno no puede producir frutos malos, ni un árbol malo, producir frutos buenos. Al árbol que no produce frutos buenos se lo corta y se lo arroja al fuego. Por sus frutos, entonces, ustedes los reconocerán.

Meditación Pilar Mena de Rozas

"Por sus frutos entonces, ustedes los reconocerán"

Pareciera que Jesús nos dice, estén atentos y no se dejen confundir por los criterios del mundo. Cuando deban discernir no se basen solo en las palabras o imágenes, que pueden ser muy atractivas, deben mirar siempre más allá, y buscarme a Mí y al querer de mi Padre. Lo mismo con sus obras, no se quede solo en palabras y buenas intenciones, sino que trabajen cada día para hacer vida el evangelio, en lo cotidiano y sencillo que a cada uno le toca vivir, así dan testimonio de mí y serán reconocidos como mis discípulos.

Sé que Jesús me invita a vivir como Él lo hizo, haciéndolo presente en cada momento, para ir transformándome y creciendo en lo sencillo de mi vida diaria. Sin embargo, es fácil decirlo y difícil hacerlo, tiendo a quedarme en palabras y propósitos, y me cuesta aplicarlo en lo concreto de mí día a día. Quiero educarme en ser más constante en la oración, en la meditación de la vida, para estar más abierta a descubrir la "voz de Dios" en todo, para que Él sea la "brújula" que me orienta para no perderme, y me ayuda a dar "frutos buenos".

Gracias Señor por recordarme que debo estar "bien despierta" y discernir buscando que todo en mi vida esté en sintonía con el querer del Padre. Gracias por el testimonio de vida que nos dejó el padre Kentenich, quien vivió siempre "con la mano en el pulso del tiempo y el oído en el corazón de Dios", y en medio de un mundo tan o más revuelto y confundido como el que nos toca vivir a nosotros, supo discernir y dar respuesta, no solo con teorías y palabras, sino con hechos concretos, con su vida misma. Ayúdame a ser fiel a su misión, siguiendo su ejemplo.

AMÉN

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