Evangelio miércoles 5 de junio

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Miércoles 5 de junio de 2019 | Ignacio Torres Karmy

5 de JUNIO del 2019

Evangelio según San Juan, capítulo 10, 11 - 16

Miércoles de la Séptima Semana del Tiempo de Pascua

San Bonifacio, Obispo y mártir. Memoria Obligatoria

 

Yo soy el buen pastor; el buen pastor da su vida por las ovejas. Pero el asalariado, y que no es el pastor, de quien no son propias las ovejas, ve venir al lobo, y deja las ovejas y huye; y el lobo arrebata y dispersa las ovejas. Así que el asalariado huye, porque es asalariado, y no le importan las ovejas. Yo soy el buen pastor y conozco mis ovejas, y las mías me conocen, así como el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; y pongo mi vida por las ovejas. También tengo otras ovejas que no son de este redil; a aquellas también debo traer, y oirán mi voz, y habrá un rebaño y un pastor.

 

Meditación Ignacio Torres Karmy

 

“También tengo otras ovejas que no son de este redil…y habrá un rebaño y un pastor.”

 

Jesús pareciera decirme: no hay manera de conocer a las personas sino no estás dispuesto a amarlas, y llegar a dar la vida por ellas. Eso significa no solamente detenerte a escuchar y comprender a las personas que están diariamente a tu lado, sino que, por sobre todo permanecer con ellos en el dolor y soledad. Levanta la vista, no solo te quedes con los tuyos, fíjate bien, hay muchos otros que no son parte del redil y quiero que sean parte de mi rebaño.

 

El evangelio de hoy, me hace pensar sobre hasta qué punto conozco verdaderamente a las personas que tengo a mi alrededor. Claro que quiero a muchas personas, pero no estoy seguro si estaría dispuesto a dar mi vida por ellos. Es decir, acompañarlos incondicionalmente con sus dolores y dificultades. De hecho, cuántas veces me desentiendo o ignoro aquellas personas que están pasando problemas; queriendo estar cerca solamente cuando todo está bien. La invitación de Cristo es ser Pastor, conocer y dar la vida por aquellos que me ha confiado. 

 

Señor mío y Dios mío, cómo podré ser capaz de conocer, amar y morir por aquellos que no son de mi redil; si ni siquiera estoy seguro de conocer, amar y morir por los míos. ¿Oh Dios mío, qué clase de pastor soy? ¿No te has dado cuenta que soy solo un pobre asalariado? Sin embargo, me amas como tu hijo predilecto, queriendo que me olvide cada vez más de mí, y me abra a la realidad de los demás: sus sueños, alegrías, preocupaciones y dolores. Señor, Pastor de Vida, regálame un corazón abierto a detenerse en los demás, a escuchar más, y llegar a comprender más. AMÉN.

 

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