Evangelio miércoles 7 de noviembre

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| Pilar Mena Pilar Mena

7 de NOVIEMBRE del 2018

Evangelio según San Lucas, capítulo 14,25-33

Miércoles de la Trigésima Primera Semana del Tiempo Ordinario

Junto con Jesús iba un gran gentío, y él, dándose vuelta, les dijo:"Cualquiera que venga a mí y no me ame más que a su padre y a su madre, a su mujer y a sus hijos, a sus hermanos y hermanas, y hasta a su propia vida, no puede ser mi discípulo. El que no carga con su cruz y me sigue, no puede ser mi discípulo.¿Quién de ustedes, si quiere edificar una torre, no se sienta primero a calcular los gastos, para ver si tiene con qué terminarla?No sea que una vez puestos los cimientos, no pueda acabar y todos los que lo vean se rían de él, diciendo:'Este comenzó a edificar y no pudo terminar'.¿Y qué rey, cuando sale en campaña contra otro, no se sienta antes a considerar si con diez mil hombres puede enfrentar al que viene contra él con veinte mil?
Por el contrario, mientras el otro rey está todavía lejos, envía una embajada para negociar la paz.De la misma manera, cualquiera de ustedes que no renuncie a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo."

Meditación de Pilar Mena de Rozas

"...cualquiera de ustedes que no renuncie ..."

Jesús nos dice, me seguía un gran gentío, admirados por mis milagros y mi palabra. Hoy también muchos dicen seguirme, pero eso no basta, pues seguirme de verdad implica entregarse. Mis discípulos deben ser reconocidos por su amor, un amor grande y desinteresado que pone siempre al otro por delante y es capaz de renunciar a sí mismo y postergarse. Necesito discípulos que me amen y estén dispuestos a jugársela por mi misión. Mi gran discípula fue mi Madre, Ella renunció a todo por Mí, por ustedes. Aprovechen su mes para mirarla detenidamente, aprendan de Ella y sigan su ejemplo.

Señor, a ti no te interesan los gentíos, lo que buscas es que te sigamos y amemos de verdad, y al amarte, busquemos asemejarnos a Ti, amando. Siento que me invitas una vez más a que mi amor crezca y madure y eso, para mí, es perseverar en mi autoeducación. Quiero ir aceptando y aprendiendo a cargar esas "cruces diarias" y cotidianas, por amor a Ti. Vencerse a uno mismo tiene que ver con ser capaz de renunciar, es un camino de esfuerzo diario en lo pequeño que se me hace difícil y lento. Hoy pienso especialmente en algo que me cuesta mucho: renunciar a hablar, aprender a callar.

Señor, no quiero ser parte de ese "gentío" que te sigue solo por tus milagros o por costumbre, quiero ser tu discípula. Tú te das vuelta, me miras y te encargas de recordarme que ser tuya implica amar de verdad, dejando cosas, a veces dejando de lado certezas y confiando en que Tu estas detrás de todo y tienes siempre un plan de amor. En este mes de María que ya comienza, quiero esforzarme por renunciar a hablar, darme cuenta que hay veces en que es mucho mejor callar y no querer quedarme siempre yo con la última palabra. A Ella le ofrezco mi esfuerzo y le pido ayuda.

AMÉN

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