Evangelio miércoles 9 de enero

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Miércoles 9 de enero de 2019 | Alejandra Castelblanco

9 de ENERO del 2019

Evangelio según San Marcos capítulo 6, 45-52

Miércoles del Tiempo de Navidad después de la Epifanía del Señor

En seguida, Jesús obligó a sus discípulos a que subieran a la barca y lo precedieran en la otra orilla, hacia Betsaida, mientras él despedía a la multitud. Una vez que los despidió, se retiró a la montaña para orar. Al caer la tarde, la barca estaba en medio del mar y él permanecía solo en tierra. Al ver que remaban muy penosamente, porque tenían viento en contra, cerca de la madrugada fue hacia ellos caminando sobre el mar, e hizo como si pasara de largo. Ellos, al verlo caminar sobre el mar, pensaron que era un fantasma y se pusieron a gritar, porque todos lo habían visto y estaban sobresaltados. Pero él les habló enseguida y les dijo: "Tranquilícense, soy yo; no teman". Luego subió a la barca con ellos y el viento se calmó. Así llegaron al colmo de su estupor, porque no habían comprendido el milagro de los panes y su mente estaba enceguecida.

Meditación de Alejandra Castelblanco de Prieto

"...fue hacia ellos caminando sobre el mar..."

Jesús parece decirnos: yo estoy dispuesto a usar cualquier medio para ir hacia ustedes, si tengo que hacer algo imposible como en este caso, caminar sobre el agua, lo hago para acercarme a ustedes, acompañarlos en sus trabajos, esfuerzos, en su vida cotidiana. Por eso les pido, que no se turben, no se confundan si me ven "caminar sobre el agua":, cuando ven el nacimiento de un niño, cuando se recupera alguien de una enfermedad incurable, soy Yo que estoy "caminando sobre el agua" y que quiero ser parte de toda su vida.

Muchas veces siento que algunas cosas me resultan sin haber hecho mucho esfuerzo, como cuando me encuentro justo con la persona que necesitaba o cuando recibo un regalo sin merecerlo. Es Jesús que viene a mi encuentro, que me quiere facilitar las cosas, que me quiere hacer cariño y yo no lo reconozco. Menos aun cuando no me resultan las cosas y alguien me quiere aliviar no lo reconozco en el rostro de esa persona que Él pone a mi lado. Todos los días Él está acercándose a mí, utilizando distintos métodos y yo sigo ciega. ¿Seré capaz de reconocerlo en este día?

Querido Señor: hoy quieres que reconozca tu presencia en cada hecho "extraordinario" que pones frente a mis ojos, te pido en primer lugar que no deje de sorprenderme con el milagro de la vida, de la naturaleza que sin duda son Tu presencia, pero también te pido sutileza para reconocer que cada detalle también es extraordinario porque Tú quieres que eso ocurra para estar más cerca de mí. Ayúdame Señor a mirar con los ojos de tu Madre, que supo reconocerte desde el anuncio del ángel hasta la cruz. Haz que cada momento sea reconocido y agradecido para amarte con más fuerza.

AMÉN

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