Evangelio sábado 13 de enero

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Sábado 13 de enero de 2018 | Juan Enrique Coeymans

13 de ENERO del 2018

Evangelio según San Marcos, capitulo 2, 13 - 17

Sábado de la Primera Semana del Tiempo Ordinario

"Jesús salió nuevamente a la orilla del mar; toda la gente acudía allí, y él les enseñaba. Al pasar vio a Leví, hijo de Alfeo, sentado a la mesa de recaudación de impuestos, y le dijo: "Sígueme". Él se levantó y lo siguió. Mientras Jesús estaba comiendo en su casa, muchos publicanos y pecadores se sentaron a comer con él y sus discípulos; porque eran muchos los que lo seguían. Los escribas del grupo de los fariseos, al ver que comía con pecadores y publicanos, decían a los discípulos: "¿Por qué come con publicanos y pecadores?". Jesús, que había oído, les dijo: "No son los sanos los que tienen necesidad del médico, sino los enfermos. Yo no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores"."

Meditación de Juan Enrique Coeymans Avaria

y le dijo: "Sígueme". Él se levantó y lo siguió

Jesús pareciera decirnos: Tantas veces en que les pido que me sigan, y Uds. se quedan paralogizados: Iré contigo Señor, pero primero tengo que hacer esto o lo otro. No tienen la fe sencilla, de mis primeros discípulos, que al solo llamado a seguirme, lo dejaban todo y venían conmigo. Como añoro esa simplicidad de corazón que ellos tenían, como echo de menos que en este tiempo, no solo tú, hijo mío, sino todos mis hijos tuvieran esa disponibilidad, porque el mundo y los tiempos cambiarían.

¿En que consiste en mi vida esos llamados a seguirlo que me hace el Señor? Pues en cosas sencillas: ir a ver a un amigo que está pasando dificultades y ayudarlo, acompañar al entierro de un ser querido de otro, no ser avaro con el sueldo de las personas que me hacen algún trabajo, tratar con dignidad al que ha hecho algo malo y en vez de corregirlo con serenidad descargo mi ira en contra de él. También a veces, en escuchar lo que me viene a contar un alumno, aunque yo esté cansado.

Señor Jesús, mansedumbre hecha carne, bondad acogedora de cada hombre en especial de los que sufren, te adoro y me inclino ante Ti, Dios mío y Señor mío. Tu eres la causa de nuestra alegría, tú la fuerza en medio de nuestra pequeñez. Te bendigo y agradezco por tu amor a raudales cuando uno necesita tu amor. En este sábado, quiero tener mi corazón en vigilia, y junto con María quiero simplemente decirte, estoy preparado Señor, pide lo que quieras, aunque conoces mis debilidades, que iré contigo en el seguimiento que me solicites, aunque me duela o esté cansado.

AMÉN

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