Evangelio sábado 9 de febrero

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Sábado 9 de febrero de 2019 | Gonzalo Manzano

9 de FEBRERO de 2019

Evangelio según San Lucas, capítulo 6, 30 - 34.

Sábado de la Cuarta Semana del Tiempo Ordinario

Los Apóstoles se reunieron con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado. El les dijo: "Vengan ustedes solos a un lugar desierto, para descansar un poco". Porque era tanta la gente que iba y venía, que no tenían tiempo ni para comer. Entonces se fueron solos en la barca a un lugar desierto. Al verlos partir, muchos los reconocieron, y de todas las ciudades acudieron por tierra a aquel lugar y llegaron antes que ellos. Al desembarcar, Jesús vio una gran muchedumbre y se compadeció de ella, porque eran como ovejas sin pastor, y estuvo enseñándoles largo rato.

Meditación de Gonzalo Manzano González

"Le contaron todo lo que habían hecho y enseñado"

Cristo parece decirme: He aquí la misión de mis Apóstoles. Ellos dieron todo de sí para hacer llegar la buena noticia a la mayor cantidad de gente. Tras esa misión sólo hay una motivación, que es mi Amor por los hombres. Quiero que todos ustedes puedan tener acceso a Mi, pero quiero que eso sea a través de ustedes mismos, porque así además los ayudaré también a acercarse a Mi. Si Yo simplemente me manifestara a ustedes, se perderían la posibilidad de experimentar en carne propia ese mismo Amor que Yo les encargo propagar. No se pierdan la oportunidad de conocerme.

Esa primera oración me interpela. ¿Qué le hubiera contado yo a Jesús si me hubiese enviado a anunciar su Palabra? Y luego, dejando mi imaginación de lado, me reconozco como su enviado en una infinidad de veces, en la realidad de mi vida cotidiana. He intentado llevarlo a mis hermanos, mis amigos, en el trabajo, o incluso a quienes no conozco. A veces, he logrado -creo- plantar esa semilla, y a veces ha germinado. Otras veces, no tengo claro si ha llegado a producir frutos, pero la mayoría de las veces no tengo idea de si ha resultado o no. Creo que esa es tarea del corazón de cada uno.

Señor Jesús, gracias por llamarme a llevar tu Palabra a otros. Gracias por darme la oportunidad de compartir mi experiencia de Ti con el resto, porque me has dejado experimentar tu gracia y la bendición de ser tu enviado. No dejes, Señor, que yo deje de anunciarte, y que la vida terrena nuble mi corazón y mi mente, impidiéndome ver la luz que proyectas. Le pido a tu Madre que no me suelte de su mano, porque ella me ha sabido educar en tu mensaje para llevarlo al mundo, y quiero seguir haciéndolo día a día.

AMÉN

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