Evangelio sábado 9 de junio

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| Gonzalo Manzano Gonzalo Manzano

9 de JUNIO del 2018

Evangelio según San Lucas, capítulo 2, 41 - 51.

Sábado de la Novena Semana del Tiempo Ordinario

Inmaculado Corazón de María. Memoria Obligatoria.

Los padres de Jesús iban todos los años a Jerusalén en la fiesta de la Pascua. Cuando el niño cumplió doce años, subieron como de costumbre, y acabada la fiesta, María y José regresaron, pero Jesús permaneció en Jerusalén sin que ellos se dieran cuenta. Creyendo que estaba en la caravana, caminaron todo un día y después comenzaron a buscarlo entre los parientes y conocidos. Como no lo encontraron, volvieron a Jerusalén en busca de él. Al tercer día, lo hallaron en el Templo en medio de los doctores de la Ley, escuchándolos y haciéndoles preguntas. Y todos los que lo oían estaban asombrados de su inteligencia y sus respuestas. Al verlo, sus padres quedaron maravillados y su madre le dijo: "Hijo mío, ¿por qué nos has hecho esto? Piensa que tu padre y yo te buscábamos angustiados". Jesús les respondió: "¿Por qué me buscaban? ¿No sabían que yo debo ocuparme de los asuntos de mi Padre?". Ellos no entendieron lo que les decía. El regresó con sus padres a Nazaret y vivía sujeto a ellos. Su madre conservaba estas cosas en su corazón.

Meditación de Gonzalo Manzano González

Al tercer día, lo hallaron en el Templo

Jesús parece decirme: Esto fue un mensaje directo de lo que pasaría. La Pascua es esto: encontrarme en el Templo al tercer día; encontrarme con el Padre, ocupado de sus cosas. Mi vida como niño fue casi como todas las de los demás niños, excepto por esta necesidad que tengo de anunciar el Mensaje de Dios. La Gloria de mi Padre se manifiesta por sobre todo en lo que hago en el mundo. Desde conversar con personas, a milagros y prodigios. Mi principal querer es hacer lo que el Padre quiere, y eso es lo que quiero mostrarles a ustedes, para que, con mi ejemplo, puedan hacer lo mismo.

A veces me pongo en los zapatos de José y de la Mater, sobre todo ahora que yo mismo soy papá. Si mi hija me contestara algo así, sin tener el ejemplo de la Sagrada Familia, reconozco que me enojaría un poco. Hoy, y con este ejemplo, puedo llegar a entender que José y María tuvieron una gran humildad para siempre lograr encontrar la justa medida de su lugar en el Plan del Padre, asumiendo la educación de Cristo, pero entendiendo que hay algo mucho más grande que se está gestando día a día en ese Niño. No es fácil ver "el panorama completo", cuando generalmente se está todo el día hundido en las pequeñeces de este mundo.

Señor Jesús, tu Gloria, la gloria de la Trinidad, se forja día a día, con cada uno de nuestros actos y pensamientos. Quiero estar a la altura de lo que realmente es importante, pero para eso, necesito tu guía, tal como guiaste a los maestros de la ley, que durante tres días te escucharon perplejos y debatieron contigo las cosas del Padre. Madre querida, enséñame como lo hiciste con tu Hijo, con la mesura de quien sabe lo que pasa más allá de las apariencias, y que entrega de corazón la vida propia y la de su propio Hijo, para que nosotros, criaturas débiles, podamos alcanzar la Salvación.

AMÉN

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