Evangelio viernes 1 de febrero

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Viernes 1 de febrero de 2019 | Alejandra Castelblanco

1° de ENERO del 2019

Evangelio según San Marcos 4, 26-34

Viernes de la Tercera Semana del Tiempo Ordinario

Y decía: "El Reino de Dios es como un hombre que echa la semilla en la tierra:
sea que duerma o se levante, de noche y de día, la semilla germina y va creciendo, sin que él sepa cómo.La tierra por sí misma produce primero un tallo, luego una espiga, y al fin grano abundante en la espiga.Cuando el fruto está a punto, él aplica en seguida la hoz, porque ha llegado el tiempo de la cosecha".También decía: "¿Con qué podríamos comparar el Reino de Dios? ¿Qué parábola nos servirá para representarlo?Se parece a un grano de mostaza. Cuando se la siembra, es la más pequeña de todas las semillas de la tierra, pero, una vez sembrada, crece y llega a ser la más grande de todas las hortalizas, y extiende tanto sus ramas que los pájaros del cielo se cobijan a su sombra". Y con muchas parábolas como estas les anunciaba la Palabra, en la medida en que ellos podían comprender.No les hablaba sino en parábolas, pero a sus propios discípulos, en privado, les explicaba todo.

Meditación de Alejandra Castelblanco de Prieto

"En la medida en que ellos podían comprender"

Jesús parece decirnos: No todos comprenden con la sola palabra, los niños aprenden del ejemplo, los jóvenes con la experiencia de vivir las distintas situaciones, los adultos, de los demás y de la vida misma. También depende del nivel educacional y de las circunstancias de vida, para acoger mejor el mensaje. La invitación de hoy es a llenarse de recursos para dar a conocer la Buena Nueva. No se queden en las meras palabras, estudien, prepárense, pero sobre todo vivan la fe para convencer a otros con el testimonio de vida.

Como padres nos toca enseñar a nuestros hijos. En el plano religioso también. En este sentido, creo que es muy necesario llenarse de recursos para ser creativos y motivadores para que los niños y jóvenes, acojan la palabra, pero fundamentalmente transparentar una coherencia de vida entre lo que se cree y se vive. Esto convence, los niños y jóvenes de hoy nos necesitan y creo que es importante sentir esa responsabilidad para que nuestra Iglesia no muera para que sigamos contagiando del impulso de vida que da Jesús a las siguientes generaciones y hacerlo con convicción y transparencia.

Querido Señor: gracias por tu testimonio de vida, gracias por venir al mundo y mostrar cómo se debe vivir para alcanzar la felicidad. Haz que sepa vivir de ese ejemplo, que no me canse en las horas difíciles, que sepa mirar más allá de lo terrenal. Quiero ser un transparente tuyo, que tu Madre me ayude y me eduque para contagiar a los que pones en mi camino de lo maravilloso que es el Reino de los Cielos. Bendito seas Señor ahora y siempre por tu amor a raudales por cada uno de nosotros.

AMÉN

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