Evangelio viernes 8 de junio

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| Alejandra Castelblanco Alejandra Castelblanco

8 de JUNIO del 2018

Evangelio según San Juan, capítulo 19, 31-37

Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús.

Era el día de la Preparación de la Pascua. Los judíos pidieron a Pilato que hiciera quebrar las piernas de los crucificados y mandara retirar sus cuerpos, para que no quedaran en la cruz durante el sábado, porque ese sábado era muy solemne. Los soldados fueron y quebraron las piernas a los dos que habían sido crucificados con Jesús. Cuando llegaron a él, al ver que ya estaba muerto, no le quebraron las piernas, sino que uno de los soldados le atravesó el costado con la lanza, y en seguida brotó sangre y agua. El que vio esto lo atestigua: su testimonio es verdadero y él sabe que dice la verdad, para que también ustedes crean.
Esto sucedió para que se cumpliera la Escritura que dice: No le quebrarán ninguno de sus huesos. Y otro pasaje de la Escritura, dice: Verán al que ellos mismos traspasaron.

Meditación de Alejandra Castelblanco de Prieto

"...y mandara retirar los cuerpos"

Jesús parece decirnos: los judíos querían olvidar rápidamente lo sucedido, cambiar de tema con todo lo que se había producido y hacer desaparecer la crucifixión para evitar cualquier problema. No dejen que les pase esto mismo, no quieran disimular las penas o las cosas que producen conflicto y hacer como si no hubieran ocurrido. Enfrentar el futuro, reconociendo el pasado es lo que hace al hombre constructor de su historia. Si hay que pedir perdón, háganlo, si hay que reparar algo roto: no dejen de hacerlo. Solo así se construye sanamente.

Todos hablamos de la crisis de la iglesia en Chile y esta frase me recuerda lo que ha sucedido: esconder lo que es desagradable y difícil de enfrentar. Quiero mirar la cruz, abrazarla, y desde ahí comenzar de nuevo. Sin embargo, me canso, no entiendo, me desespero y me cuesta aceptar el tiempo de Dios. Quiero paciencia y sabiduría para enfrentar mis problemas y también los de la Iglesia que en definitiva es de todos quienes seguimos a Jesús, no a tal o cual sacerdote si no a Cristo mismo. Pondré una imagen de la cruz en forma visible en mi pieza para no olvidar el centro de mi vida: Jesús.

Querido Señor: no quiero esconder nada, quiero ser transparente y valiente, pero no puedo sola, necesito de tu compañía y de tu guía para actuar según tus preceptos. Dame fortaleza y consejo para saber actuar y rezar. Ayúdame a centrarme en lo importante y no olvidar que Tú eres el centro de mi vida. ayúdame a ser humilde y a acercar a los tuyos a mirar la cruz y la resurrección como el gran regalo de vida y de vida eterna. María, madre valiente y cercana ayúdame a ser perseverante.

AMÉN

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