Humanismo con Cristo hace pueblos más felices - Parte 2

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En uso del sagrado derecho a replica, le agradezco (padre Rafael) que me permita responder a sus observaciones que lleven a profundizar y complementar mi columna anterior, dado que, por el limitado espacio que deben contener, las explicaciones nunca pueden ser tan completas.

Lunes 30 de septiembre de 2019 | Patricio Young

Agradezco muy sinceramente la respuesta que el Padre Rafael ha dado a mi columna: "Un Humanismo con Cristo hace más feliz". Su aporte y visión sin duda es de mucho valor para entender el contexto del padre.

Más allá que tengamos opiniones divergentes o complementarias, genera un debate que es muy necesario en Schoenstatt y que debiera ser más permanente, porque remese, cuestiona, interpela y en definitiva genera más vida.

En uso del sagrado derecho a replica, le agradezco que me permita responder a sus observaciones que lleven a profundizar y complementar mi columna anterior, dado que, por el limitado espacio que deben contener, las explicaciones nunca pueden ser tan completas.

Lo primero que Usted señala, es que el texto por mi citado pudiera haberse sacado de su contexto y de toda la hermenéutica que usted explica.

Tal como usted bien señala, esta frase el padre la cita en muchas oportunidades y por lo mismo en variados contextos, por lo que no hay uno solo. Yo lo tomé de la cita de "Desafíos de nuestro tiempo", pero podríamos haber encontrado muchas otras.

No es tan simple pedir a todos los autores que frente a cada cita realicen un análisis de contexto y presenten un estudio de lo que el autor quiso decir. Más aún cuando éste es muy diverso como el de la frase citada. Un ejemplo concreto. El padre en un párrafo del mismo texto de desafíos de nuestro tiempo señala: "Se dice que la religión es el opio del pueblo, es decir, adormecimiento del hombre natural; ustedes, los cristianos, se engañan a sí mismos; ustedes deben hacer un paraíso de esta tierra y no huir hacia Dios..." Primero, el se dice es abstracto, lo dijo Karl Marx. Segundo ¿está describiendo su pensamiento real y auténticamente en el contexto que lo dijo Marx o lo está haciendo peyorativamente? No queda del todo claro.

El padre hace un análisis teológico al igual que usted, el mío es más sociológico. ¿Por qué? Porque hoy debemos dialogar con el mundo real y concreto. En esta dimensión una afirmación de esa naturaleza no es muy justificable.

Sin embargo, quiero decirle que en absoluto se cuestiona la base de la tesis del padre, ósea que las sociedades con una dimensión divina son mejores. En mi caso cambio a Dios por Cristo, no por un tema teológico sino por una realidad social y política. Se explicita "con Cristo" y no con Dios, para diferenciarlo de religiones monoteístas que hoy, amparados en la fe, afectan la dignidad humana y destruyen a quienes no piensan como ellos. Por otra parte, reemplazar esa mirada odiosa hacia el resto de la sociedad al considerarlo una bestialidad, por una mirada positiva en la búsqueda de la felicidad que es lo que Dios quiere para sus hijos.

Su análisis de la consecuencia de vida siendo muy válida es para todos y marca para unos la santidad y para otros un camino de perfección humana simplemente.

¿Podemos cuestionar al humanismo laico, ateo o secular, como le quiera llamar, como la expresión del mal y la cristiana como dimensión del bien? Porque uno estaría siguiendo el orden de ser querido por Dios y el otro no. La realidad no es bipolar y sabemos que tiene muchas dimensiones y expresiones. Hay humanistas laicos que en su actitud de vida son mas cristianos que los que así nos declaramos. Suponer que un humanismo laico (sin Dios) es una bestialidad, es hoy a lo menos una crueldad, una frase que en cualquier contexto no tiene sentido. La historia nos ha mostrado que hay sociedades laicas que muchas veces viven mejor nuestros propios principios y sin proclamarlo. Por otra parte, hay sociedades declaradas como católicas que actúan brutalmente.

Ahora, si partimos de la convicción que en todo ser humano hay una semilla de Dios y está Dios, consciente o inconscientemente; entonces podemos afirmar que en todo humanismo de alguna manera está El, sea de manera declarada o implícita. En definitiva, siendo así no hay una sociedad sin Dios. Por otra parte, si reconocemos que la fe es una Gracia, tenemos que agradecer y plenificar nuestra vida, pero no descalificar a quienes no la tienen.

Siendo ésta una frase muy socorrida y utilizada en nuestro Movimiento es necesario y preciso revisarla y analizarla. Si queremos hoy dialogar con el mundo, debemos hacerlo muy clara y concretamente, evitando todo equivoco o mal entendido. Y como dice el Papa es necesario hacerlo desde la realidad y no solo sobre ideas. También es menos posible dialogar con el "sin" que rivaliza y excluye.

Usted pregunta que entendemos por felicidad. Los organismos internacionales como la OCDE y ONU han venido generando a partir de muy diversos estudios lo que la gente precisa como felicidad. A partir de allí se han construido los indicadores que son medidos y están en constante evaluación. Puede ser perfectible, pero es muchísimo mejor que medir a los países solo por su PIB, ósea por su nivel de riqueza económica. Nosotros que anhelamos un completo desarrollo humano, debiéramos estar muy entusiasmado con esta nueva manera de medir el desarrollo de los pueblos.

Por eso he propuesto cambiarlo por un Humanismo con Cristo hace sociedades más felices.

Primero porque no rompe su hilo teológico, sino que lo fortalece. Todo lo expuesto en el texto tiene igual y quizás mayor sentido

Segundo hoy es demostrable y bajo parámetros no creados por los cristianos, sino por un organismo internacional que reúne las voluntades de todo el mundo, como es las Naciones Unidas. Ellos generaron los indicadores y sistemas de medición. Ellos realizaron las mismas mediciones. Ellos publican estos resultados.

Tercero, Cristo es la fuerza que alimenta esta felicidad y le da cause y sentido. La Felicidad es el don mas preciado que Dios quiere para sus hijos; que maravilla que pueda evidenciase hoy en pueblos concretos. Porque para nosotros, que no creemos en las coincidencias sino en las dioisidencias, no puede pasar inadvertido que los 5 países más felices del mundo tengan una religión luterana como sustento.

¡Sin duda Dios nos está hablando!

Si para algunos, las cifras que yo entrego de esos países no se condicen con la realidad, que sería una cultura hoy más atea, ello en absoluto afecta la argumentación. La situación actual de felicidad no es un hecho solo del presente, sino que se ha venido generando en el tiempo y el luteranismo ha labrado una cultura que conlleva una forma de vida feliz. En medio de sociedades que viven en condiciones muy inhóspitas geográficamente. Basta señalar que ya Max Weber destacado sociólogo de fines del siglo 19 y principios del 20 hace un planteamiento al respecto en "La ética protestante y el espíritu del capitalismo", que se refiere más al ámbito del crecimiento de estas economías y no a todas las variables que hoy constituyen a un país más feliz.

Cuarto, es necesario hablar en positivo, con una mirada optimista, esperanzadora, transformadora, propia de la buena nueva del evangelio. Es el lenguaje que entiende el hombre y la mujer de hoy.

Por lo tanto, creo que no se desvirtúa el sentido de lo que el padre señala, pero si se le coloca en una forma y contenido propio para nuestro tiempo.

Insisto. Ahora nos queda a los católicos la gran tarea de estudiar las razones que el luteranismo haya logrado construir sociedades no perfectas, pero si felices.
¡Tarea pendiente!

Comentarios
Total comentarios: 4
13/10/2019 - 12:31:36  
1/8
Estimados y Estimadas
Nadie ha planteado la experiencia de Escandinavia como un modelo a copiar, en todos sus alcances, metodologías y experiencias concretas. Nadie puede repetir ese modelo tal cual, por razones bastante evidentes. Entre otras, no somos escandinavos y tenemos otros puntos de partida, otras ancestralidades, otras condicionantes, otros, problemáticas acuciantes y urgencias.
Ello no obsta para analizar en profundidad y objetividad la experiencia escandinava, que ha logrado resolver bien muchas de la grandes cuestiones materiales y humanas que aplastan la dignidad de hombre en nuestros países y la convivencia de nuestras comunidades nacionales. Uno puede criticar aspectos importantes de las sociedades escandinavas, pero creo que está fuera de cuestión admitir sus logros en términos materiales y también humanos (educación y salud de gran calidad y accesible sin discriminación, cuidado efectiva de los pensionados y ancianos, incentivos a la natalidad, y un largo etcétera

Henry Malbran
Chile
01/10/2019 - 09:13:52  
Una mínima revisión histórica demuestra que la famosa frase de Hettinger es facilitadora pero incorrecta. El la formuló en 1879, más de 140 años atrás.
Después de dos guerras mundiales, después de Auschwitz, Gulag y Sabrá y Chatila. Después de Franco y Pol Pot y tanta otra evidencia histórica, muy cercana y contemporánea a nosotros .... es obvio que Hettinger estaba equivocado

El humanismo CON Dios no representa ninguna vacuna infalible contra la bestialidad y la deshumanización. A su turno, el humanismo SIN Dios no conlleva una condena inevitable a la brutalidad y esclavitud.Esto es lo que Young -creemos- trata de mostrar.

A cambio Youn propone un aserto mucho más evangélico y congruente con los desafíos de siglo XXI. Y en lugar De criticar permanentemente lo que otros hacen mal, pone el énfasis en lo que nosotros debemos hacer bien. Un cambio de paradigma no menor

Henry
Bellavista
01/10/2019 - 05:12:16  
Es muy alentador ver Schvivo como un "medio interactivo" com debe ser.
Patricio hace valer un sagrado derecho a replica.
Es la sagrada dignidad humana que ejerce la libertad y ello expone a discrepar.
Quiera esta practica se extienda a muchas otros temas que son
relevantes en la hora de la Iglesia hoy

Bendiciones



John Hitchman
China
30/09/2019 - 18:31:10  
Patricio, tu frase "Suponer que un humanismo laico (sin Dios) es una bestialidad, es hoy a lo menos una crueldad, una frase que en cualquier contexto no tiene sentido", me indica que estás igualando el término laicismo con el ateísmo; que, a mi parecer, son términos bastante diferentes. Muchas personas agnósticas, no comprometidas con la Iglesia, como bien dices, viven éticamente la fe cristiana; a veces mejor que quienes decimos profesarla, Pero eso no es lo que el ateísmo entiende por estar "sin Dios", es decir, alejarse deliberadamente de Él y de quienes Él designó para representarle en la tierra. El Espíritu sopla donde quiere, pero sólo si lo dejamos soplar... de otro modo actúa el espíritu del mal, de cuya existencia no podemos dudar; no sólo porque la fe lo dice, sino porque en él esta el germen de la división, la mentira, el desorden y la infelicidad. El luteranismo ha dejado actuar al Espíritu de Dios, pero no siempre, ni en todo...

Maria Isabel Hereros Herrera
Viña del Mar, Chile
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