
Evangelio según san Marcos 4, 26-34
Undécimo Domingo del Tiempo Ordinario
En aquel tiempo dijo Jesús a la gente: "El reino de Dios se parece a un hombre que echa simiente en la tierra. Él duerme de noche y se levanta de mañana; la semilla germina y va creciendo, sin que él sepa cómo. La tierra va produciendo la cosecha ella sola: primero los tallos, luego la espiga, después el grano. Cuando el grano está a punto, se mete la hoz, porque ha llegado la siega." Dijo también: "¿Con qué podemos comparar el reino de Dios? ¿Qué parábola usaremos? Con un grano de mostaza: al sembrarlo en la tierra es la semilla más pequeña, pero después brota, se hace más alta que las demás hortalizas y echa ramas tan grandes que los pájaros pueden cobijarse y anidar en ellas." Con muchas parábolas parecidas les exponía la palabra acomodándose a su entender. Todo se lo exponía con parábolas, pero a sus discípulos se lo explicaba todo en privado.
Meditación de Francisco Bravo Collado
"¿A qué se parece el Reino de Dios?"
Pareciera que Jesús nos dice: "¿A qué se parece el Reino de Dios? ¿A qué lo compararé? ¿Cómo les enseño? ¿Cómo mostrarles? Esto es tan pequeño y simple, y a la vez, es el misterio más precioso de la creación. Yo quiero que ustedes entiendan desde muchas perspectivas, y por eso estoy siempre buscando nuevas formas de contarlo: lo pequeño que se hace grande por la gracia del Padre¬. Lo orgánico que es el crecimiento del Reino: poco a poco, y en todas sus partes.
A pesar de lo importante que es para mí rezar y contemplar cómo Jesús nos invita a construir su reino, me da pena ver que este misterio no es parte recurrente de mi vida diaria. Cuando rezo, me acuerdo; pero cuando vuelvo a los quehaceres cotidianos, vuelvo a olvidar esta invitación a ser pequeño, humilde, servidor y dejar que sea Dios quien haga nuevas todas mis cosas. Me cuesta no elegir lo más grande, lo más vistoso. Vivo una contradicción que debo ir sanando.
Jesús, tú que te haces pequeño entre los hombres, ayúdame a buscarte a ti y a tu Reino en todo lo que hago. Hazme como un diminuto grano de mostaza que se convierte en un arbusto donde anidan las aves, como la levadura que está dentro de la masa y, aún siendo poca comparada con la harina, permite que el pan fermente y sea esponjoso y agradable. Regálame ser capaz de venderlo todo para poder comprar la riqueza más grande, que eres Tú y tu camino que van hacia el encuentro del Padre.
AMEN
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