Jueves, 23. Mayo 2013
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Un mundo nuevo y salvaje (Parte II)
Patricio Chaparro (Chile)   
14/07/2011
oportunidades-3UN MUNDO NUEVO Y SALVAJE
(QUE TAMBIÉN OFRECE OPORTUNIDADES)

1. Introducción.

A un artículo anterior sobre este mismo tema, de igual título, excepto por la frase entre paréntesis de éste, algunos amigos/as lectores/as han reaccionado de manera crítica, lo cual agradezco y me parece muy bien. (Ver el artículo anterior)

Comparto algunas de las críticas que me han sido formuladas, excepto aquella crítica fácil que simplemente expresa que dicho artículo "es pesimista". Considero que esa crítica, sin una explicación del significado del adjetivo y del por qué se aplica al aludido artículo, no tiene sustancia y también porque, generalmente, los chilenos tendemos a utilizarla cuando una opinión no nos gusta y queremos denostarla y rechazarla sin mayor fundamento.
Me parece correcta principalmente aquella crítica que argumenta que fui demasiado realista y algo sombrío en mi descripción y análisis del nuevo y salvaje mundo que va emergiendo en nuestro tiempo. Comparto esa crítica porque mi intención era ser objetivo y moderado y desde que terminé de escribir el artículo anterior me pareció que faltó en él un debido balance. Por así expresarlo, describí demasiadas sombras y pocas luces. De modo que, confieso que terminada mi anterior reflexión sobre el tema, me propuse desarrollar los aspectos de ese mundo nuevo y salvaje que contienen oportunidades, promesas y esperanzas de un mundo mejor. Esos aspectos son los que exploro enseguida, tanto en cuanto en lo que se refiere a las personas como a la sociedad.

2. Oportunidades para las personas:

2.1 Libertad:

A nivel personal, la cultura que va emergiendo contiene y otorga mayor libertad y más espacio para que las personas puedan efectivamente tenerla y ejercerla. Desde luego, en muchos países han desaparecido, o tienden a desaparecer o al menos a disminuir, las amenazas más severas a la libertad, en cuanto han retrocedido aquellos sistemas en que impera simple y directamente la coacción como motor central de la existencia y desarrollo de las personas y de la vida en sociedad. En este sentido existe hoy menos miedo a que se nos aplique la fuerza bruta o coacción física, violenta, que es la peor forma de impedir que tengamos y podamos ejercer la libertad. Desde esa inexistencia, o menor existencia, de la fuerza o violencia que coarte nuestra libertad, estamos todos en mejores condiciones -no digo que en perfectas condiciones- para ejercer la libertad en todas sus dimensiones positivas: libertad de elegir, de informarnos, de opinar, de expresarnos, de trasladarnos, de elegir los caminos de nuestra existencia y desarrollo, de estudiar, de elegir un determinado trabajo, técnica o profesión, de participar en política, de creer o no, etcétera. Existe así una oportunidad en cuanto podemos utilizar la libertad para aquello que evaluemos como el bien de nosotros mismos y de quienes nos rodean, sean cercanos, prójimos o conciudadanos en general.
Lo anterior no significa en modo alguno que puedan ignorarse o menospreciarse las limitaciones que afectan a esa mayor libertad. Con ello me refiero principal, aunque no exclusivamente, a las evidentes faltas de igualdad en materia de condiciones iniciales y de oportunidades de desarrollo, que afectan a muchas personas en nuestras sociedades y que se expresan principalmente en la creciente brecha y tensiones entre los pobres y los ricos de este mundo.

2.2 Presencia y rol de la mujer:

Por otra parte, la presencia y rol de la mujer en esta nueva cultura que emerge me parece muy notable. Estamos transitando de un mundo en que la mujer era simplemente maltratada, ignorada, minus valorada o discriminada, a uno en que ella está presente, se integra, puede participar en igualdad -o mejores condiciones de igualdad al menos- y en que tiende a extenderse el respeto a su dignidad y derechos. Por cierto, queda mucho por avanzar en esta materia pero no pueden desconocerse el avance y las oportunidades y promesas que en este aspecto representa el nuevo mundo y cultura a que me refiero.

2.3 Información y opinión:

De otro lado, siempre a nivel personal, la existencia de muchos medios de información y comunicación nos permiten buscar y encontrar variadas alternativas de información y efectivamente informarnos, configurar una opinión, expresarla por esos medios y no depender de una información y opinión oficial, impuesta en razón de una cierta autoridad magisterial. Somos nosotros, cada uno de nosotros, los que podemos -y debemos en mi opinión- acceder a esos múltiples medios de información, evaluarlos, formarnos una opinión y expresarla. La oportunidad en este caso consiste en que también podemos comunicarnos personalizadamente, expresar nuestras opiniones con fundamentos cada vez más racionales y hacer que ellas sean más compartidas, o compartibles si se quiere, y menos recurrentes y necesitadas del poder para imponerse o imponerlas. Existe así la oportunidad para que los espacios de libertad disponibles sean utilizados para compartir con otros y para convenir la descripción de los problemas y de sus eventuales soluciones, consensuarlas o al menos convenirlas por parte de una mayoría de los miembros de la sociedad.

2.4 Oportunidades de educación:

De otro lado, las personas, en una sociedad más abierta, libre, competitiva, pueden encontrar oportunidades de educación que antes no existían, no solamente en el campo de la educación básica y media sino también en todas las disciplinas técnicas y universitarias. Así, sobre el fundamento de la educación especializada y a veces de alto nivel obtenida las personas pueden encontrar oportunidades de trabajo mejor remunerado y satisfactorio para sus vidas. Como consecuencia de ello pueden experimentar, ellos y sus familias, procesos de movilidad social y económica ascendente.

2.5 Un lugar para el mérito:

Por último, asociado a lo anterior, puede argumentarse que las personas pueden encontrar hoy mejores oportunidades de expresión y desarrollo de sus habilidades sin experimentar para que ello ocurra una tan alta dependencia de sus antecedentes sociales y económicos, sus apellidos, contactos familiares o políticos. Al menos existe hoy una mejor oportunidad para que cada persona sea considerada según sus propios méritos, esfuerzos y logros y no solo o principalmente según los antecedentes antes referidos.

3. Oportunidades de una mejor sociedad:

3.1 Dignidad y derechos de la persona:

En esa nueva cultura que va emergiendo se distinguen también aspectos prometedores u oportunidades societales.
Me refiero en primerísimo lugar -desde mis preferencias- al reconocimiento, valoración y cierta medida de efectivo respeto de la dignidad y derechos de la persona humana. De toda persona, independientemente de su sexo, raza, estado civil, condición socio-económica, preferencias político-ideológicas, etcétera. Este aspecto me parece fundamental, decisivo, para evaluar las oportunidades, posibilidades y esperanzas del nuevo mundo que emerge

3.2 Régimen político democrático:

Asociado a lo anterior, considero que existe en esa cultura que emerge una preferencia casi universal por los regímenes políticos básicamente - aún e incluso no perfectamente- democráticos. Esto me parece una muy notable oportunidad ya que considero que la democracia, no obstante todas sus imperfecciones, ha probado ser el mejor de los sistemas políticos para el respeto de la dignidad y derechos de la persona y porque ella admite siempre, por su esencia misma, la posibilidad del perfeccionamiento permanente de sus instituciones, mecanismos y procesos. En este sentido, estimo que existe hoy una mayor y mas extendida conciencia y aceptación que otras formas de organización política, sean dictaduras del proletariado, regímenes autoritarios, populismos, nacionalismos, dictaduras militares, regimenes de partido único, nepotismos varios, etcétera, no son admisibles si se desea respetar y resguardar la libertad, dignidad y derechos de las personas.

3.3 Economías de mercado y globalizadas:

En el aspecto económico, aún con limitaciones que no pueden desconocerse, los avances en un sentido de la organización de economías de mercado, de libre competencia y que operan en un entorno de globalización, han abierto espacios de libertad y oportunidades de mejor calidad de vida a muchos. Así, una economía global, nos ha permitido ingresar al mundo del conocimiento científico y técnico, a los avances de la ingeniería de la comunicación y de la información, a los medios audiovisuales y la informática y, en general, a bienes de consumo inimaginables hace apenas quizás una década.

3.4 Conocimiento y develamiento de la realidad:

De otro lado, y asociado a lo anterior, el mundo del conocimiento hoy está abierto a todos y ha ocurrido y seguirá ocurriendo que exista una ampliación de las oportunidades de acceder y aportar a la investigación y hallazgos científicos en todos los campos del saber humano. El conocimiento y develamiento de la realidad en todas las áreas han dado y pueden seguir dando oportunidades de progreso a toda la humanidad. La inteligencia, el esfuerzo y la creatividad de las personas, cualquiera sea el lugar del planeta en que habitan, tienen en este nuevo mundo y cultura del conocimiento mejores oportunidades de expresarse y encontrar un espacio para su desarrollo.

3.5 Transparencia, escrutinio y exposición pública:

El nuevo mundo y cultura que emerge valora y trata de practicar la transparencia. Así, nada ni nadie está inmune a que sus ideas, actitudes y conductas reales sean escrutadas y expuestas en público.
No se trata solamente de algo asociado a los medios tradicionales de comunicación. Se trata que, además de tales medios, existen redes de comunicación social instantáneas, extendidas y poderosas en su alcance, que la moderna y pos moderna tecnología de la información y comunicación han puesto al alcance de sus usuarios, que en realidad son millones.
La transparencia lleva al escrutinio, el examen diario, intenso, de aquello que planteamos y aquello que hacemos en la realidad. Así, no bastará con predicar actitudes, valores, e ideales. La pregunta que surge de inmediato es qué estamos haciendo nosotros para transformar tales prédicas y valores en actitudes, conductas y acciones específicas, que se puedan observar empíricamente. En fin, en tal sentido la cultura que emerge puede llevar o promete llevarnos a una mayor transparencia y coherencia entre las actitudes, ideas y valores proclamados con nuestras conductas reales.

3.6 Conciencia ecológica:

Existe en la cultura emergente y probablemente seguirá ampliándose entre segmentos significativos de la población y especialmente entre los jóvenes, una intensa atención, respeto, admiración e intención de proteger, conservar y sostener el medio ambiente. No se trata de una conciencia particular, por así decirlo, esto es, relativa solamente al propio entorno en que se vive, sino que ella refiere al medio ambiente del planeta Tierra. La conciencia ecológica global de que un uso indebido e irresponsable de la tecnología contra del planeta puede amenazar con su entera destrucción, constituye una oportunidad y una esperanza que en la nueva cultura se enfrentarán con responsabilidad tales peligros y eventuales graves consecuencias.

3.7 Acercamientos en el ámbito religioso:

Por último, considero que en el ámbito religioso existen en la cultura que emerge oportunidades para una mejor relación entre las confesiones religiosas mundiales. Desde luego, una indicación de que ello está ocurriendo se encuentra en el ecumenismo de la Iglesia Católica, y la estrecha relación entre ésta y las Iglesia Anglicana y la Iglesia Ortodoxa, un ecumenismo que puede abrirse e incorporar otras Iglesias cristianas y culminar, quizás, en la unidad de la cristiandad. De otro lado ese ecumenismo puede incorporar también a otras religiones, en lo que se denomina el diálogo interreligioso, e incluso avanzar a un ecumenismo interreligioso. Por último, en este ámbito puede destacarse el acercamiento y mejor comprensión entre la Iglesia Católica y el Judaísmo. En todo esto me parece que existe una oportunidad extraordinaria, que no podía encontrarse hace algunas décadas atrás.

4. Conclusión:

Mi intención de desarrollar aunque sea brevemente las oportunidades que surgen del mundo nuevo y cultura en que vivimos no encontró muchas dificultades. No pretendo haber agotado esta perspectiva del tema, pero reconozco que no me fue difícil discernir algunos de los aspectos personales y societales en que es posible encontrar y describir oportunidades y promesas de un mundo que, si bien puede argumentarse que está en estado "salvaje", al mismo tiempo nos permite atisbar también la posibilidad de un mundo más libre, más justo, más humano.

Patricio Chaparro N.
Junio de 2011
Santiago de Chile

Comentarios (3)

  • Continuando la conversación sobre nuestro mundo salvaje y también espléndido por los desafíos que nos plantea, me parece importante afirmar algunas cosas.
    Vivimos en un mundo globalizado y pluricultural. Podemos distinguir: la cultura cristiana, la cultura secularizada, la cultura musulmana, la cultura del hinduismo y el budismo, las culturas tribales de África y América Latina...
    No existe una cosmovisión, ni racional, ni ética, ni religiosa con la que todos estén de acuerdo y que pueda servir como fundamento para todas las culturas.
    La sociedad y cultura post-secular supone un contexto de diálogo inter-cultural no sólo entre la fe cristiana y la racionalidad secular occidental. Exige también dejar a un lado nuestra arrogancia para poder iniciar un proceso global que nos permita conocer todos los valores, tradiciones y costumbres. También, el intercambio.
    En este sentido nuestro aporte schoenstattiano consistiría en ofrecer lo que entendemos por “secularidad” como una clave hermenéutica para encontrarnos y desarrollar una nueva cultura.

  • Invitado (Patricio Chaparro N.)

    Agradezco a Gonzalo Unzueta, Eduardo Arnouil y otros lectores y amigos que han comentado el tema que abordé en éste artículo y el anterior, sobre la nueva cultura que va emergiendo en nuestro siglo XXI.
    Confío en haber atendido en este segundo artículo que escribí algunas de las inquietudes que fueron planteadas, el que, a pesar de ser algo extenso, fue publicado por SchoenstattVivo, lo que también agradezco, por cierto.
    Comparto las observaciones que indican que nuestra condición de laicos, o más bien de seres humanos, es la secularizad, esto es, que vivimos en el mundo. Pero considero que antes de amar y construir el mundo para encaminar al hombre a ciertos nobles valores –que convendría especificar- y a participar en la construcción de una sociedad más humana, hay que conocerlo, saber con la mayor precisión posible en dónde estamos, qué es lo que tenemos, desde dónde podemos comenzar a amar y construir –más bien reconstruir diría yo- el mundo.
    A mi me parece que tenemos una cierta tendencia a comenzar, al revés de lo propuesto, por una descripción de la utopía y después, en ocasiones, a examinar la realidad. Y como existe una distancia prácticamente sideral entre ambos ámbitos, hasta ahí no más llegamos, esto es, nuestra utopía termina siendo precisamente eso, una descripción detallada de la persona perfecta y de una sociedad humana perfectamente perfecta, pero que no existe en ningún lugar (utopía proviene de u-topos, que en griego significa precisamente eso, sin lugar).
    Por lo anterior, me parece que debemos seguir intentando una descripción y análisis lo más preciso posible del mundo y cultura que lentamente pero a paso firme va surgiendo en nuestro tiempo. Y en eso he echado de menos una mayor discusión, el aporte de otras visiones distintas, una más intensa crítica a los aspectos sustantivos que he intentado reseñar en mis dos artículos.
    De otro lado, Eduardo Arnouil plantea que el aporte de Schoenstatt a la nueva cultura que surge podría ser lo que en el Movimiento se entiende por “secularizad” –lo cual es ciertamente una sugerencia interesante- pero, hasta ahí llega Eduardo. Y obviamente necesitamos saber con mayor profundidad qué entiende él por secularizad según la visión de Schoenstatt. ¿Materia de un artículo distinto? A mí me parece que sí.
    Convengo también con Eduardo que nuestro mundo es globalizado y que existen múltiples, distintas culturas, sin que se aprecie una sola cosmovisión. Pienso que ha sido siempre así en la historia de la humanidad. Lo nuevo de ahora es que lo sabemos, porque la investigación académica y los medios de comunicación modernos nos han permitido constatarlo fehacientemente. Sin embargo, el ecumenismo católico-anglicano-ortodoxo-cristiano y la apertura a un diálogo interreligioso, a que me referí en este segundo artículo, están abriendo nuevas perspectivas en esta materia y quizás podremos avanzar a definir un conjunto de valores universales, compartidos, como la dignidad y derechos de toda persona, por ejemplo.
    Por último, algo sobre aquello de “nada nuevo bajo el sol”. En Chile y en América Latina estamos acostumbrados a utilizar este tipo de frases, propias de la denominada sabiduría popular. Sin perjuicio que en ocasiones tales frases contengan cierta sabiduría, aquella citada –excusen que lo diga- aplicada al mundo de hoy, no me parece para nada sabia. Hay muchas pero muchas cosas nuevas bajo el sol de fines del siglo XX y del Siglo XXI: la exploración espacial, la televisión satelital, Internet, Facebook, Twitter, la aldea global, el deterioro del planeta y la conciencia ecológica, la presencia de la mujer en el mundo del trabajo y la política, los avances en el conocimiento científico-técnico, en la física, en la biología, etcétera (un largo etcétera). Me permito sugerir entonces que la frase de marras debe ser interpretada restrictivamente, a algunos pocos aspectos más sustantivos y permanentes de la naturaleza del ser humano, ¿no les parece?

    Un atento y cordial saludo,
    Patricio Chaparro N. (Chile)
    18.07.2011

  • Agradezco la invitación de Patricio para referirme al concepto de secularidad. Me parece importante establecer el contexto de Iglesia para entender lo que es propiamente schoenstattiano en la eclesiología del Vaticano II. Y para no extenderme demasiado doy por conocidos la constitución dogmática Lumen Gentium y la constitución pastoral Gaudium et Spes en lo que se refiere a la comprensión del laico cristiano o simplemente cristiano en la Iglesia y en el mundo.
    Me quiero referir ahora a la exhortación apostólica postsinodal Christifideles Laici, de Juan Pablo II, sobre vocación y misión de los laicos en la Iglesia y en el mundo, publicada el 30 de diciembre, 1988.
    Para empezar podemos detenernos en los números 15, 16 y 17.
    En el número 15, Los fieles laicos y la índole secular, dice:
    Pero la común dignidad bautismal asume en el fiel laico una modalidad que lo distingue, sin separarlo, del presbítero, del religioso y de la religiosa. El Concilio Vaticano II ha señalado esta modalidad en la índole secular: «El carácter secular es propio y peculiar de los laicos».
    Precisamente para poder captar completa, adecuada y específicamente la condición eclesial del fiel laico es necesario profundizar el alcance teológico del concepto de la índole secular a la luz del designio salvífico de Dios y del misterio de la Iglesia.
    Como decía Pablo VI, la Iglesia «tiene una auténtica dimensión secular, inherente a su íntima naturaleza y a su misión, que hunde su raíz en el misterio del Verbo Encarnado, y se realiza de formas diversas en todos sus miembros».
    La Iglesia, en efecto, vive en el mundo, aunque no es del mundo (cf. Jn 17, 16) y es enviada a continuar la obra redentora de Jesucristo; la cual, «al mismo tiempo que mira de suyo a la salvación de los hombres, abarca también la restauración de todo el orden temporal».
    Y después:
    En particular, la participación de los fieles laicos tiene una modalidad propia de actuación y de función, que, según el Concilio, «es propia y peculiar» de ellos. Tal modalidad se designa con la expresión «índole secular».
    Y a continuación:
    Precisamente en esta perspectiva los Padres Sinodales han afirmado lo siguiente:
    «La índole secular del fiel laico no debe ser definida solamente en sentido sociológico, sino sobre todo en sentido teológico. El carácter secular debe ser entendido a la luz del acto creador y redentor de Dios, que ha confiado el mundo a los hombres y a las mujeres, para que participen en la obra de la creación, la liberen del influjo del pecado y se santifiquen en el matrimonio o en el celibato, en la familia, en la profesión y en las diversas actividades sociales».
    La condición eclesial de los fieles laicos se encuentra radicalmente definida por su novedad cristiana y caracterizada por su índole secular.
    La exhortación continúa con el número 16 Llamados a la santidad y el 17 Santificarse en el mundo.
    Me parece que esto es suficiente para despertar el apetito y trabajar toda la exhortación que es my rica por su contenido. En el próximo comentario me referiré a la clave hermenéutica que nos regala Schoenstatt.

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