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| Evangelio Martes 30 de Agosto del 2011 |
| Juan Enrique Coeymans |
| 30/08/2011 |
Evangelio según San Lucas, capítulo 3, 31 - 37.
Fiesta de Santa Rosa de Lima, patrona de América
Jesús bajó a Cafarnaún, ciudad de Galilea, y enseñaba los sábados. Y todos estaban asombrados de su enseñanza, porque hablaba con autoridad. En la sinagoga había un hombre que estaba poseído por el espíritu de un demonio impuro; y comenzó a gritar con fuerza; "¿Qué quieres de nosotros, Jesús Nazareno? ¿Has venido para acabar con nosotros? Ya sé quién eres: el Santo de Dios". Pero Jesús lo increpó, diciendo: "Cállate y sal de este hombre". El demonio salió de él, arrojándolo al suelo en medio de todos, sin hacerle ningún daño. El temor se apoderó de todos, y se decían unos a otros: "¿Qué tiene su palabra? ¡Manda con autoridad y poder a los espíritus impuros, y ellos salen!". Y su fama se extendía por todas partes en aquella región. Meditación de Juan Enrique Coeymans "¿Qué quieres de nosotros, Jesús Nazareno? ¿Has venido para acabar con nosotros? " Jesús pareciera decirme, he venido a exorcizar al tierra, a cada hombre a cada rincón. La acción del demonio ya fué vencida fundamentalmente en la cruz, pero continúa su obra destructora e inductora en estos tiempos. Uds. quieren que no se hable de él, esa es su gran victoria. Si Uds. no cuentan con su actuar, cometerán inmensos errores, porque creerán hacer cosas buenas y se equivocarán. El diablo tienta siempre bajo la apariencia de biemn, porque el hombre naturalmente apetece el bien. Vivo mi vida como si el demonio no existiera, como si él fuera capaz de tentar a otros y no a mi. Y si miro mis caídas y pecados, ¿cuantas veces no fue el demonio el que me indujo en tentación? Pero uno sigue la corriente de despreciar y minusvalorar su acción. Es cierto que no se puede vivir pensando solo en el demonio, pero al contar con su presencia y acción, uno debe concentrarse entonces en el amor, que es el gran exorcismo ante el. No soporta el amor, porque Dios es Amor. Señor Jesús, te pido humildemente, que me ayudes a vivir en el amor para ahuyentar la acción del maligno en mi vida: que ame desinteresadamente, que ame abnegada y sacrificadamente, que me duela amar, y que piense siempre en el bien de los demás y no el en el bien mío. Jesús, que María me regale la gracia de crecer en el amor, para exorcizar mi vida y mi ambiente. Con ella queriendo a los demás con un rostro alegre, no hay acción del demonio en mi vida. AMEN
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