Jueves, 23. Mayo 2013
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Evangelio sábado 1° de octubre del 2011
Meditación de Lucas Del Villar   
01/10/2011
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Evangelio según San Lucas capítulo 10,17-24

Los setenta y dos volvieron y le dijeron llenos de gozo: "Señor, hasta los demonios se nos someten en tu Nombre". Él les dijo: "Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo. Les he dado poder para caminar sobre serpientes y escorpiones y para vencer todas las fuerzas del enemigo; y nada podrá dañarlos. No se alegren, sin embargo, de que los espíritus se les sometan; alégrense más bien de que sus nombres estén escritos en el cielo". En aquel momento Jesús se estremeció de gozo, movido por el Espíritu Santo, y dijo: "Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, por haber ocultado estas cosas a los sabios y a los prudentes y haberlas revelado a los pequeños. Sí, Padre, porque así lo has querido. Todo me ha sido dado por mi Padre, y nadie sabe quién es el Hijo, sino el Padre, como nadie sabe quién es el Padre, sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar". Después, volviéndose hacia sus discípulos, Jesús les dijo a ellos solos: "¡Felices los ojos que ven lo que ustedes ven! ¡Les aseguro que muchos profetas y reyes quisieron ver lo que Uds. ven y no lo vieron, oír lo que Uds. oyen y no lo oyeron!".

"Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, por haber ocultado estas cosas a los sabios y a los prudentes y haberlas revelado a los pequeños. "

El Señor parece decirnos: "Ustedes son muy afortunados de haber sido educados en mi fe, en donde prima el amor, el sentido de trascendencia y la esperanza en un encuentro filial y amoroso con nuestro Padre. Por el contrario quienes no han conocido este mensaje, y por su soberbia y obstinación no se han abierto a esta buena nueva, se condenan a si mismos a vivir solo para este mundo, y sus dolores y humillaciones no tendrán sentido ni recompensa alguna. Sin embargo, no basta con conocer mi palabra para alcanzar la vida eterna. Uds. deben además acogerla con un corazón pequeño, humilde y sencillo."

El Señor me hace pensar en la infinita fortuna que tuve al venir a este mundo, al caer en una familia buena, generosa y que me mostrara la verdadera fe en Dios y el poder trasformador del amor. La mejor forma de corresponder a esa elección de amor y a la dicha que ello significa, es aprovechar al máximo la vida de gracias regalada inmerecidamente alcanzando la santidad. Lo anterior solo será posible a través del amor sencillo a Él y a mi prójimo, el que se vive y demuestra exclusivamente al servirlos generosa y humildemente.

Señor, el sentirse pequeño es "el" Camino que nos das para alcanzar tus misterios. El servir humildemente es "la" clave para alcanzar el verdadero amor. El vivir sencillamente es "la" fórmula para llegar a los gozos profundos del alma. ¡Cuán sabias son tus exhortaciones¡ ¡Cuán lejos estoy de lo que esperas de mí¡ Sólo te pido me acompañe siempre tu Espíritu, y que de la mano de María, tu Madre Santa, pueda ir avanzando en este camino de gracias y de verdad.

AMEN

Sábado de la Vigesimosexta Semana del Tiempo Ordinario

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