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| Evangelio Lunes 10 de Octubre de 2011 |
| Meditación de María Verónica Muñoz de Bascuñán |
| 10/10/2011 |
Evangelio según San Lucas, capítulo 11, 29-32.
Al ver Jesús que la multitud se apretujaba, comenzó a decir: "Esta es una generación malvada. Pide un signo y no le será dado otro que el de Jonás. Así como Jonás fue un signo para los ninivitas, también el Hijo del hombre lo será para esta generación. El día del Juicio, la Reina del Sur se levantará contra los hombres de esta generación y los condenará, porque ella vino de los confines de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón y aquí hay alguien que es más que Salomón. El día del Juicio, los hombres de Nínive se levantarán contra esta generación y la condenarán, porque ellos se convirtieron por la predicación de Jonás y aquí hay alguien que es más que Jonás. "También el hijo del hombre lo será para esta generación..." Jesús nos dice: Jonás fue la señal que mandó Dios Padre a los ninivitas para que se convirtieran.¿ Y ahora me piden a mí una señal ? Hombres de poca Fe. Ustedes no quieren creer. Que más señal que mi venida a este mundo a traerles la Buena Nueva. No porque estén a mi lado serán mejores hombres que los que no me conocen, ya que a ustedes les ha sido revelada la verdad sobre mi persona y las personas del Padre y del Espíritu Santo y debieran comportarse en consecuencia. Jesús siempre me está dando señales de su existencia, debo aprender a confiar que él está presente en mi vida todos los días. En cada acontecimiento, en lo bueno y en lo malo. En este mundo revuelto urge creer y darlo a conocer. Yo podré predicar mi verdad pero Jesús es el verdadero enviado. Teniendo en cuenta que habrá un juicio final, que mí actuar no sea por temor a éste sino que por amor a Jesús. Y el amor a Jesús que se manifieste en amor servicial y alegre a los demás. Jesús, ayúdame a ser una buena discípula tuya para que pueda anunciar la Buena nueva. Que mi presencia irradie tu amor a los demás y pueda con mi testimonio provocar el conocerte, volver a atraer al que te dio la espalda con la confianza de que tú me guías a través del Espíritu Santo .En mi pequeñez quiero mostrar tu grandeza. Dame paz y sabiduría para aceptar al que piensa distinto sin predicar con palabras sino que solo amar y respetar sabiendo que tu obrarás y yo seré tu instrumento. AMEN Lunes de la Vigesimoctava Semana del Tiempo Ordinario
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