Miércoles, 19. Junio 2013
oremos_sup
Evangelio Sábado 22 de Octubre del 2011
Meditación de Gonzalo Manzano González   
22/10/2011
evchile455555
Evangelio según San Lucas capítulo 13, 1 - 9.

En ese momento se presentaron unas personas que comentaron a Jesús el caso de aquellos galileos, cuya sangre Pilato mezcló con la de las víctimas de sus sacrificios. Él les respondió: "¿Creen ustedes que esos galileos sufrieron todo eso porque eran más pecadores que los demás? Les aseguro que no, y si ustedes no se convierten, todos acabarán de la misma manera. ¿O creen que las dieciocho personas que murieron cuando se desplomó la torre de Siloé, eran más culpables que los demás habitantes de Jerusalén? Les aseguro que no, y si ustedes no se convierten, todos acabarán de la misma manera". Les dijo también esta parábola: "Un hombre tenía una higuera plantada en su viña. Fue a buscar frutos y no los encontró. Dijo entonces al viñador: 'Hace tres años que vengo a buscar frutos en esta higuera y no los encuentro. Córtala, ¿para qué malgastar la tierra?'. Pero él respondió: 'Señor, déjala todavía este año; yo removeré la tierra alrededor de ella y la abonaré. Puede ser que así dé frutos en adelante. Si no, la cortarás".

"¿Creen ustedes que (...) sufrieron todo eso porque eran más pecadores que los demás? Les aseguro que no, y si ustedes no se convierten, todos acabarán de la misma manera".

Jesucristo nos dice: ¿Por qué asocian las desgracias del mundo conmigo o con mi Padre? Las torres se caen porque están mal construidas o porque la naturaleza las bota. Cuando se creó el universo, se establecieron leyes naturales; pero Yo soy mucho más que eso. En vez de preocuparse de ver los motivos de la muerte, vean más bien los hechos de la vida, ya que por esas acciones serán evaluados. Yo soy infinitamente misericordioso, pero también infinitamente justo; obren bien, no caigan en tentación, amen a su prójimo, y verán a Dios.

Suelo evaluar a los demás pensando que Dios nos juzga constantemente; que si bien nos ama, por ese mismo amor Él también puede ver que estoy actuando mal. ¿Cuántas veces he dicho "por qué a mí, Señor"? Si yo viviese preocupado de pensar, sentir y obrar agradando a Dios, incluso las cosas malas que deba soportar serían un sacrificio agradable a sus ojos. Esa es la diferencia entre la mortificación y el Capital de Gracias. Yo sé que al Señor no le gusta que andemos sufriendo por la vida, sino que quiere que vivamos felices en todo momento, sean estos buenos o malos.

Señor: Reconozco mi egoísmo, aunque quizás es en sí otra oportunidad que me das para mejorar mi forma de ser. Haz que sea orgánico en mi diario vivir, asemejándome cada vez más a tu Madre María, y recuérdame que todo lo malo que sucede en el mundo no es un castigo, sino una oportunidad de ser santo. Gracias Señor Jesús por amarme sin condiciones, por entregarte día a día para nuestra salvación, perdona nuestra ceguera que nos impide verte actuando en el mundo, y llena nuestro corazón con el fuego del Espíritu, para así llegar a tu encuentro y llenarte de orgullo al vernos llegar a Ti.

AMEN

Sábado de la Vigesimonovena Semana del Tiempo Ordinario

Comentarios

  • No se han encontrado comentarios

Deja tus comentarios

0 Restricción de Carateres
Su texto debería tener más de 10 caracteres
 

Desarrollado por DesignNet S.A © 2010