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Invitado (John W. Hitchman)
Nos trae Patricio una reflexión de altura. Quisiera referirme a su mención al secularismo como la exageración del vivir "aquiendista" en este mundo sin pensar en la vida eterna. Puede haberse abandonado la vida cristiana por una reacción pendular por la acentuación en siglos pasados que igualó la vida religiosa con mortificación y sacrificio y desprecio de los gozos del mundo. Además sólo los ordenados y religiosas representaban a la Iglesia acentuando el "sacrifico" y la mortificación. Para ser perfecto había que abandonar el mundo. Esto lo llaman los teólogos la tensión escatológica, es decir que estamos de pasada y vamos a la vida eterna. Un cierto optimismo teológico nos dice que estamos para vivir signos de ese "ya, pero todavía no" acentuando la Creación en ese "ya" sin dejar "ese todavía no." Lo cual no es dejar truncado el extremo que tensiona... ("Sin mi nada pueden hacer...") Hay todo un mundo por delante que debemos ofrecer a Dios. Los ateos están muy contentos cuando les dejamos el mundo y nosotros nos quedamos con la sacristía y el cielo...Entonces la energía creadora de proyectos y de logro se inserta en el mensaje de Jesús, que envía el Espíritu Santo para "renovar" la faz de la tierra.
Cuando los discípulos le preguntan si va a restaurar el Reino en este mundo Jesús da dos respuestas: No debe ser una preocupación paralizante y además les dice:
"Los voy a presidir en Galilea..." lugar donde vivió una vida común. (sin milagros y con su trabajo). En lo tensional indicado la perfección de una vida "común" nunca estará ausente de cruces y llamadas para crecer en la caridad.
En esta perspectiva toma cuerpo la intervención en política, en la economía y en la construcción de la sociedad a través de la edificación de la familia.
Le habrían preguntado a un monje que haría si en el plazo de media hora más se acaba el mundo, mientras desmalezaba el jardín. Contestó: "seguiría desmalezando..."
John W. Hitchman0 Me gusta -
Invitado (Patricio Chaparro N.)
Agradezco el buen comentario de John Hitchman.
El punto a que se refiere John desde una perspectiva teológica y que solamente planteé desde una visión más bien sociológica es la casi completa ausencia en la agenda social moderna y posmoderna de preguntas relativas a la existencia de otra vida al término de ésta.
Ello es algo extraño porque el fin de esta vida es un hecho mayor, de aquellos absolutamente verificables y verdaderos – en el (relativo) largo plazo estamos todos muertos- y sin embargo ello no da lugar a una reflexión en nuestro mundo pos moderno. Es obvio que la pregunta sobre qué existe después de la vida es central, tanto como aquellas otras acerca de quiénes somos, de dónde venimos y cuál es el sentido de la vida (me permito recomendar aquí la lectura de la Carta Encíclica “Fides et ratio”, 1998, del Papa Juan Pablo II, en que se nota claramente la impronta filosófica de su entonces colaborador, el Cardenal Ratzinger. Es un documento cuya lectura es imprescindible en estas materias; ver, en castellano, en el siguiente
sitio Web: http://www.vatican.va/edocs/ESL0036/__P2.HTM
O también en este: http://www.aciprensa.com/Docum/fideter1.htm
Opino que el secularismo se caracteriza centralmente, como ideología y/o mentalidad, por la afirmación que existe solamente esta vida.
En materias como el aludido secularismo y otras -que no son exclusivamente el matrimonio y la familia- sugiero que los laicos podemos ser creativos, organizarnos, abrir y ocupar espacios de reflexión y acción. Somos personas con intereses comunes, experiencia, capacidad, inteligencia, formación, incluso “expertise” en materias específicas. En esas materias, sin representar formalmente a Schoenstatt ni a sus diversas ramas, como laicos, como personas individuales o mejor aún como grupos, probablemente pequeños grupos, algo podemos hacer
A eso es lo que denomino política, que es en primer, aunque no exclusivo lugar, una respuesta a la pregunta acerca de qué hacer.
Atentos saludos,
Patricio Chaparro N.
26.10.20110 Me gusta -
Invitado (Johnny Hitchman.)
Una referencia al termino crisis: SE puede entender negativa o positivamente. Es proverbial la maldicion del oriental que dice: "Que te toque vivir en tiempos de crisis". Los critianos tenemos una postura mas audaz. Crisis como oportunidad para sacar lo malo. (Parece ser que tiene su origen en cribar o pasar por el cedazo). Nos hace bien pensar que el Padre Dios nos manda sacar lo que no "pasa" por la criba del amor en la Iglesia y en el mundo.(Tal vez algunas terrones se nos hacen pesados y hay que mandarlos a la "chanqueadora" (expiacion).
El Padre Dios nos dice que es El , quien "trabaja" en nosotros.
Otra razon mas para estar optimista.
"Si miramos nuestras propias fuerzas..se hunden todas las esperanzas"...
Tiempos de crisis son tiempos de bendicion.Tiempos de llamados son tiempos de crisis.0 Me gusta



Existe hoy –que duda cabe- una gran crisis de la Iglesia Católica y de la sociedad.
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