Domingo, 19. Mayo 2013
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Evangelio Jueves 24 de Noviembre del 2011
Meditación de Alfonso Maira Carlini   
23/11/2011
evchile455555Evangelio según San Lucas, capítulo 21, 20 – 28
Jueves de la Trigésimacuarta Semana del Tiempo Ordinario
Santos Andrés Dung-Lac, presbítero y compañeros mártires. Memoria Obligatoria

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: Cuando veáis a Jerusalén sitiada por ejércitos, sabed que está cerca su destrucción. Entonces los que estén en Judea, que huyan a la sierra; los que estén en la ciudad, que se alejen; los que estén en el campo, que no entren en la ciudad, porque serán días de venganza en que se cumplirá todo lo que está escrito. ¡Ay de las que estén encintas o criando en aquellos días! Porque habrá angustia tremenda en esta tierra y un castigo para este pueblo. Caerán a filo de espada, los llevarán cautivos a todas las naciones, Jerusalén será pisoteada por los gentiles, hasta que a los gentiles les llegue su hora. Habrá signos en el sol y la luna y las estrellas, y en la tierra angustia de las gentes, enloquecidas por el estruendo del mar y el oleaje. Los hombres quedarán sin aliento por el miedo y la ansiedad ante lo que se le viene encima al mundo, pues las potencias del cielo temblarán. Entonces verán al hijo del Hombre venir en una nube con gran poder y gloria. Cuando empiece a suceder esto, levantaos, alzad la cabeza; se acerca vuestra liberación.

"Levantaos, alzad la cabeza; se acerca vuestra liberación."

El Señor nos dice; no han querido escuchar, ver, ni menos abrir el corazón, a pesar de los milagros, enseñanzas, amistad y lágrimas. No quiero que ninguna oveja se pierda, pero las tentaciones del mundo, han transformado a mi pueblo, en un nido de injusticia, codicia, orgullo y maldad. Queda esperar lo inevitable; la perdición, destrucción y muerte de esos porfiados. No quedará piedra sobre piedra, no las necesito, ni sus sacrificios, velos, incienso y su oro.

Desde niño y de continuo, he experimentado la presencia, compañía y aliento del

Señor. Debo agradecer por el sacramento de la reconciliación, que de tanto en tanto me pone de rodillas, para que humillado y arrepentido, reciba su perdón y amistad. Sé que es tan fácil empezar a vivir solo según lo que tocamos y sentimos, dejarnos llevar por las ideas de moda y sin darnos cuenta, acomodar nuestra vida a la Jerusalén Herodiana. Debo mantener mis sentidos, inteligencia, corazón y voluntad, apuntando solo a la Jerusalén Celestial.

Señor, la infidelidad del pueblo de Israel, desencadena la destrucción, dispersión y quema de su sagrado símbolo, el templo de Jerusalén. Los 1.200 años de alianza con el pueblo elegido, no se pierden por un puñado de idólatras y mal agradecidos. Tu encarnación abre las puertas a la humanidad entera, que hasta hoy vive en la esperanza gozosa, de recibirte algún día en todo su esplendor y gloria. Jesús, ante la violencia y las dificultades, regálame fuerza, valor y lucidez para vivir según tu corazón.

AMEN

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