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| Evangelio Jueves 1° de Diciembre de 2011 |
| Meditación de Alfonso Maira |
| 30/11/2011 |
Evangelio según San Mateo, capítulo 7, 21.24 - 27
Jueves de la Primera Semana de Adviento
En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: No todo el que me dice: ¡Señor, Señor! entrará en el Reino de los cielos, sino el que cumple la voluntad de mi Padre que está en el cielo. El que escucha estas palabras mías y las pone en práctica se parece a aquel hombre prudente que edificó su casa sobre roca. Cayó la lluvia, se salieron los ríos, soplaron los vientos y descargaron contra la casa; pero no se hundió, porque estaba cimentada sobre roca. El que escucha estas palabras mías y no las pone en práctica se parece a aquel hombre necio que edificó su casa sobre arena. Cayó la lluvia, se salieron los ríos, soplaron los vientos y rompieron contra la casa, y se hundió totalmente. "Entrará en el Reino de los cielos, el que cumple la voluntad de mi Padre." El Señor nos dice; no quiero tanta palabrería, rituales, devociones, ni siquiera buenas obras, sino están inspiradas en el cumplimiento y el amor a la voluntad de mi Padre. Solo aquellos que han madurado en las profundidades de su corazón; la bondad, la compasión, y confían sin reservas en su Divino Plan, podrán resistir los golpes, avatares y tentaciones del mundo. Y no habrá tormenta, escándalo o desgracia, que los aparte del largo y espinudo camino que nos lleva al Reino de los cielos. Quisiera recoger estas palabras con especial cariño y preocupación. Que este tiempo de espera a la navidad, me vuelva sensato y prudente. Debo revisar con humildad y sin dobleces, las honduras y pliegues de mi alma. Llegar a los cimientos de mi fe, eliminar todo aquello que me aparta de Dios y el servicio a los demás. No dejarme engatusar por una sinopsis de religiosidad, solo vivir el vértigo de su incomprensible, fiel, misterioso e infinito amor. Señor, tu eres el arquitecto de mi casa, tienes todo pensado y dibujado hasta el último detalle. Solo que entre la miopía, mis distracciones y comodidades, paso por alto tantos detalles, abandono la obra, me voy demorando de más o apartándome de tu plan. Quisiera como un buen albañil, reponer las piedras, los estucos y las tejas rotas. Que mi casa, sea tu casa y de todos aquellos que buscan descanso del cuerpo y del alma. Que el niño Jesús, desde el portal de Belén, nos renueve en la esperanza y la fe. AMEN
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