Domingo, 26. Mayo 2013
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Evangelio Viernes 9 de Diciembre del 2011 - Schvivo
Meditación de Juan Enrique Coeymans Avaria   
08/12/2011
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Evangelio según San Mateo, capítulo 11, 16 - 19.
Viernes de la Segunda Semana de Adviento
San Juan Diego Cuauhtlatoatzin. Memoria obligatoria

¿Con quién puedo comparar a esta generación? Se parece a esos muchachos que, sentados en la plaza, gritan a los otros: '¡Les tocamos la flauta, y ustedes no bailaron! ¡Entonamos cantos fúnebres, y no lloraron!'. Porque llegó Juan, que no come ni bebe, y ustedes dicen: '¡Ha perdido la cabeza!'. Llegó el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: 'Es un glotón y un borracho, amigo de publicanos y pecadores'. Pero la Sabiduría ha quedado justificada por sus obras

"Llegó el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: Es un glotón y un borracho, amigo de publicanos y pecadores."

Jesús pareciera decirnos: Los que no quieren recibir el reino siempre tienen disculpas. O porque es muy estricto, o porque es muy liviano y fácil. Porque pido mucho, o porque soy muy relajado: olvidan que recibir el reino es recibirme a mi entero, Dios y hombre. Y mi vida era normal y corriente: comía, bebía, iba a fiestas y matrimonios, bailaba con las personas de mi pueblo en esos bailes llenos de alegría colectiva. Pero hubo algunos, que no entendían que el reino, es decir yo, soy encontrado en la vida cotidiana y normal, con sencillez y humildad, alegría y paz.

Las palabras de Jesús, recordando su vida tan normal, me remecen, porque tiendo a ver la parte divina de Jesús, y lo humano casi como un accidente, como algo , que tenía que ser, pero ojalá no hubiera sido. Me quedo no con el Jesús que Dios quiere sino con el que nos hemos inventado los hombres, deshumanizándolo, oscureciendo su humanidad. Por eso me cuesta en la vida diaria encontrarme con Dios, porque ya partí poniendo a Jesús lejos de los afanes humanos. El divorcio entre fe y vida, comienza con el divorcio de lo humano con lo divino en Jesús.

Querido Señor, Hijo del Padre en la eternidad, pero hijo de María en lo humano, bendito y alabado seas porque eres Dios y hombre. Quisiera que tu Madre me enseñara a mirarte en tu integralidad, no dejando ninguna de las dos naturalezas tuyas a un lado: todo Dios y todo hombre. Así, podré caminar en la vida diaria, con la seguridad que todo afán , todo quehacer, todo amor humano, es también divino, y lugar de encuentro contigo y con Dios Uno y Trino.

AMEN

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