Martes, 21. Mayo 2013
oremos_sup
Evangelio Viernes 30 de Diciembre del 2011
Meditación de Nicolás Baer Armstrong   
29/12/2011
evchile455555Evangelio según San Lucas, capítulo 2, 22-40
Fiesta de la Sagrada Familia

Cuando llegó el día fijado por la Ley de Moisés para la purificación, llevaron al niño a Jerusalén para presentarlo al Señor, como está escrito en la Ley: Todo varón primogénito será consagrado al Señor. También debían ofrecer en sacrificio un par de tórtolas o de pichones de paloma, como ordena la Ley del Señor. Vivía entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, que era justo y piadoso, y esperaba el consuelo de Israel. El Espíritu Santo estaba en él y le había revelado que no moriría antes de ver al Mesías del Señor. Conducido por el mismo Espíritu, fue al Templo, y cuando los padres de Jesús llevaron al niño para cumplir con él las prescripciones de la Ley, Simeón lo tomó en sus brazos y alabó a Dios, diciendo: "Ahora, Señor, puedes dejar que tu servidor muera en paz, como lo has prometido, porque mis ojos han visto la salvación que preparaste delante de todos los pueblos: luz para iluminar a las naciones paganas y gloria de tu pueblo Israel". Su padre y su madre estaban admirados por lo que oían decir de él. Simeón, después de bendecirlos, dijo a María, la madre: "Este niño será causa de caída y de elevación para muchos en Israel; será signo de contradicción, y a ti misma una espada te atravesará el corazón. Así se manifestarán claramente los pensamientos íntimos de muchos". Había también allí una profetisa llamada Ana, hija de Fanuel, de la familia de Aser, mujer ya entrada en años, que, casada en su juventud, había vivido siete años con su marido. Desde entonces había permanecido viuda, y tenía ochenta y cuatro años. No se apartaba del Templo, sirviendo a Dios noche y día con ayunos y oraciones. Se presentó en ese mismo momento y se puso a dar gracias a Dios. Y hablaba acerca del niño a todos los que esperaban la redención de Jerusalén. Nazaret, en Galilea. El niño iba creciendo y se fortalecía, lleno de sabiduría, y la gracia de Dios estaba con él.

"El Espíritu Santo estaba en él y le había revelado que no moriría antes de ver al Mesías del Señor. "

El Señor parece decirnos: hijo mío, Simeón es un ejemplo para ti y para toda persona, vinculándose de manera equilibrada con el mundo y conmigo, ya que es justo y también piadoso. Tiene clara su misión y espera con anhelo la salvación. Como él, debes poner toda tu energía en lograr conquistar tu Ideal en tu paso por esta vida, y esperar con fe el día en el que te llamaré a mi Casa. Tu camino viene del padre y vuelve necesariamente a El.

Impresiona lo lleno del Espíritu que está este hombre, y lo compenetrado que está con su misión, que es capaz de reconocer de inmediato al Mesías en una guagüita. Cuántas veces habrá orado en el templo, y cuántos niños habrá visto ser presentados ahí, pero no se equivoca. Ha seguido fiel su camino y Dios ha cumplido con su promesa. Jesús se cruza permanentemente en mi camino, y yo...¿soy capaz de reconocerlo? ¿puedo verlo tras apariencias sencillas?

Señor Jesús, se me hace difícil llevar una vida equilibrada porque me preocupo demasiado de mi trabajo y de mis proyectos personales y olvido fácilmente que todo lo que hago está llamado a trascender. Ayúdame a encontrarte en todo lo que haga y seguir el ejemplo de Simeón, siendo generoso y solidario con los demás y llevando una vida de oración profunda. Que mi corazón se llene de deseos de verte y estar en tu cercanía.

AMÉN

Comentarios

  • No se han encontrado comentarios

Deja tus comentarios

0 Restricción de Carateres
Su texto debería tener más de 10 caracteres
 

Desarrollado por DesignNet S.A © 2010