Sábado, 25. Mayo 2013
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Evangelio Jueves 16 de Febrero de 2012 - Schvivo
Meditación de Alfonso Maira Carlini   
15/02/2012
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Evangelio según San Marcos, capítulo 8, 27 - 33
Jueves de la Sexta Semana del Tiempo Ordinario

En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos se dirigieron a las aldeas de Cesarea de Felipe; por el camino preguntó a sus discípulos: ¿Quién dice la gente que soy yo? Ellos le contestaron: Unos, Juan el Bautista; otros, Elías, y otros, uno de los profetas. El les preguntó: Y vosotros, ¿quién decís que soy? Pedro le contestó: Tú eres el Mesías. El les prohibió terminantemente decírselo a nadie. Y empezó a instruirlos: El Hijo del hombre tiene que padecer mucho, tiene que ser condenado por los senadores, sumos sacerdotes y letrados, ser ejecutado y resucitar a los tres días. Se lo explicaba con toda claridad. Entonces Pedro se lo llevó a parte y se puso a increparlo. Jesús se volvió, y de cara a los discípulos increpó a Pedro: ¡Quítate de mi vista, Satanás!¡ Tú piensas como los hombres, no como Dios!

"Y vosotros, ¿quién decís que soy? Pedro le contestó: Tú eres el Mesías."

El Señor nos dice: ya se ha cumplido una etapa de amistad, han visto prodigios y milagros, hemos compartido sentimientos, fiestas y largas caminatas, también me han visto discutir con maestros, letrados y fariseos, por eso es tiempo de abrir los ojos, la mente y el corazón, para que me reconozcan como el Mesías. Pero no se engañen, mi reinado no es de esplendores, dominaciones ni grandes obras terrenales, todo lo contrario, deberé padecer y morir a manos de los sumos sacerdotes, para que se cumpla el plan divino de salvación

Me enternece la delicadeza y humanidad del Señor. También a mí, me ha cultivado la amistad, la cercanía a través de los sacramentos, la oración y el testimonio de tanta gente. Me he dejado enseñar por su Palabra, admirar como su Gracia potencia mi modesto obrar desde la mas sencilla acción. Ya no tengo dudas, le reconozco como el Hijo de Dios, encarnado, muerto y resucitado, solo que como Pedro tantas veces me confundo y hago el ridículo cuando creo saberlas todas, incluso hasta darle consejos.

Señor, Maestro, nos enseñas el camino cuando vemos con que cariño, paciencia y regalía vas cultivando la mistad y formando a tus discípulos. Quisiera leer una y otra vez tu Palabra, descubrir en cada letra los signos más hondos de tu amor, tu sabiduría y voluntad. Grabarme a fuego tus itinerarios, ninguno es por casualidad, todos tiene un fin pedagógico y de entrega sin reservas de tu entera humanidad y divinidad. Jesús, no me regañes, aunque Pedro se equivoque, regálame su pasión y su amor por ti.

AMEN

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