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| Evangelio Viernes 17 de Febrero de 2012 - Schvivo |
| Meditación de Nicolás Baer Armstrong |
| 16/02/2012 |
Evangelio según San Marcos, capítulo 8, 34 - 38.9,1
Viernes de la Sexta Semana del Tiempo Ordinario
Entonces Jesús, llamando a la multitud, junto con sus discípulos, les dijo: "El que quiera venir detrás de mí, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga. Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; y el que pierda su vida por mí y por la Buena Noticia, la salvará. ¿De qué le servirá al hombre ganar el mundo entero, si pierde su vida? ¿Y qué podrá dar el hombre a cambio de su vida? Porque si alguien se avergüenza de mí y de mis palabras en esta generación adúltera y pecadora, también el Hijo del hombre se avergonzará de él cuando venga en la gloria de su Padre con sus santos ángeles". Y les decía: "Les aseguro que algunos de los que están aquí presentes no morirán antes de haber visto que el Reino de Dios ha llegado con poder". "¿De qué le servirá al hombre ganar el mundo entero, si pierde su vida?" El Señor parece decirnos: Hijo mío, no pierdas nunca tus ideales de juventud, esos que tantas veces te impulsaron a tomar caminos arriesgados, distintos a los de la mayoría. Sigue siempre a tu corazón y que no te seduzca la promesa de una vida cómoda y placentera, alejada de los dolores y las penurias. El camino que yo te invito a recorrer es el del amor fraterno y solidario, en el que tu fuerza se vuelca hacia el que más lo necesita. Quiero que te gastes en esta vida y la recompensa será la eternidad. La frase del Señor resuena fuertemente en el mundo de hoy, en el que buscamos el poder, la riqueza, los viajes, la vida fácil. Y si no lo tenemos nos amargamos. Jesús habla claro y firme y nos invita a reflexionar sobre nuestra propia vida. ¿Estoy realmente dispuesto a jugármela por mis ideales? ¿Estoy dispuesto a sufrir, si es que eso implica crecer en mi fe y en la de los demás? ¿Me doy cuenta que lo que está en juego es la eternidad? Mirar la vida con la perspectiva del cielo, cambiará totalmente mi manera de actuar. Señor, me pides que me la juegue entero por tí, pero la vida es compleja, especialmente si otras personas también dependen de mi. Me consume el día a día y me cuesta encontrarte en la rutina y en la relación cotidiana con las personas. Quiero darle sentido a mi vida y desde el santuario de tu madre renovarme por completo. Que ella, tu madre y mi madre, me de la gracia de volcarme al mundo con un alma generosa y solidaria, humilde y sobrenatural, sin temer nada ni a nadie. AMÉN
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