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| Evangelio Sábado 3 de Marzo de 2012 - Schvivo |
| Meditación de Lucas Del Villar Montt |
| 02/03/2012 |
Evangelio según San Mateo, capítulo 5, 43 - 48.
Sábado de la Primera Semana de Cuaresma
Ustedes han oído que se dijo: Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo. Pero yo les digo: Amen a sus enemigos, rueguen por sus perseguidores; así serán hijos del Padre que está en el cielo, porque él hace salir el sol sobre malos y buenos y hace caer la lluvia sobre justos e injustos. Si ustedes aman solamente a quienes los aman, ¿qué recompensa merecen? ¿No hacen lo mismo los publicanos? Y si saludan solamente a sus hermanos, ¿qué hacen de extraordinario? ¿No hacen lo mismo los paganos? Por lo tanto, sean perfectos como es perfecto el Padre que está en el cielo. "Si ustedes aman solamente a quienes los aman, ¿qué recompensa merecen?" El Señor parece decirnos: "El verdadero amor es aquel que nos lleva a servir sin mirar a quien, que nos hace acoger a nuestros hermanos sin discriminar y que de esta forma nos logra unir con todo el mundo. El verdadero amor es aquel que es capaz de vencer al odio y la enemistad y como el sol logra iluminar a todos sin alejarnos de nadie. Es un amor perdonador, que olvida ofensas y agravios y que solo mira el bien del otro, cualquiera que sea" Qué difícil es poner en práctica el amor a nuestros enemigos, especialmente a aquellos que nos hacen o desean mal o que nos desprecian. Quizás el Señor nos quiere trasmitir que para ser felices debemos ser capaces, en primer lugar, de perdonar de corazón, incluso sin que nos pidan perdón. Luego de olvidar absolutamente todas las ofensas que nos puedan haber causado, podemos abrirnos finalmente a amar a esas personas que el Señor nos puso en el camino, aparentemente como obstáculos, pero que finalmente nos permitirán ser santos como nuestro Padre del Cielo lo espera. Gracias Señor por trasmitirnos que para alcanzar la felicidad y la santidad debemos por amor vencer siempre un imposible. Quizás Señor una de las pruebas más grandes de amor es regalarles nuestra solidaridad y servicio a quienes nos hacen daño y no nos quieren, personas que muchas veces nos toca ser rivales o nos cuesta mucho soportar. Que sigamos tu ejemplo Señor, que nos perdonaste en la Cruz a la cual nosotros te condenamos cada día al negarnos al amor. Envíanos al Espíritu y que sea tu Madre Santa quien nos eduque para alcanzar ese amor que no conoce límites en este mundo. AMEN
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