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Invitado (Paula Zúñiga)
Me ayudas a reflexionar Alfonso. Que bueno es estar abierto a la vida y no dejar que la edad nos convierta en totem.
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| Evangelio Jueves 8 de Marzo de 2012 - Schvivo |
| Meditación de Alfonso Maira Carlini |
| 07/03/2012 |
Evangelio según San Lucas, capítulo 16, 19-31
Jueves de la Segunda Semana de Cuaresma
En aquel tiempo dijo Jesús a los fariseos: Había un hombre rico que vestía de púrpura y de lino y que banqueteaba espléndidamente cada día. Y un mendigo llamado Lázaro estaba echado en su portal, cubierto de llagas, y con ganas de saciarse de lo que tiraban de la mesa del rico, pero nadie se lo daba. Y hasta los perros se le acercaban a lamerle las llagas. Sucedió que se murió el mendigo y los ángeles lo llevaron al seno de Abrahán. Se murió también el rico y lo enterraron. Y estando en el infierno, en medio de los tormentos, levantando los ojos, vio de lejos a Abrahán y a Lázaro en su seno, y gritó: Padre Abrahán, ten piedad de mí y manda a Lázaro que moje en agua la punta del dedo y me refresque la lengua, porque me torturan las llamas. Pero Abrahán le contestó: Hijo, recuerda que recibiste tus bienes en vida, y Lázaro, a su vez males: por eso encuentra aquí consuelo, mientras que tú padeces. Y, además, entre nosotros y vosotros se abre un abismo inmenso, para que no puedan cruzar, aunque quieran, desde aquí hacia vosotros, ni puedan pasar de ahí hasta nosotros. El rico insistió: Te ruego, entonces, padre, que mandes a Lázaro a casa de mi padre, porque tengo cinco hermanos, para que, con su testimonio, evites que vengan también, ellos a este lugar de tormento. Abrahán le dice: Tienen a Moisés y a los profetas: que los escuchen. El rico contestó: No, padre Abrahán. Pero si un muerto va a verlos, se arrepentirán. Abrahán le dijo: Si no escuchan a Moisés y a los profetas, no harán caso ni aunque resucite un muerto. "Tienen a Moisés y los profetas: que los escuchen." El Señor nos dice, no sean como los fariseos, ricos en conocimientos, rituales y preceptos, pero vacíos de solidaridad, compasión y misericordia. Rico es aquel que se harta de vanidad, poder y bienes y no quiere ver nada más allá de su esplendida mesa, sus posesiones y su imagen, no quiere cambiar ni compartir nada, es un glotón, un pavo real, ciego y sordo, solo oye zalamerías y adulaciones. Escuchen a Moisés, los profetas y mi Palabra, aún es tiempo de convertirse. Todo el ambiente, la cultura y la propaganda, nos hace pisar el palito y sin darnos cuenta caemos en la pendiente como aquel hombre rico; nos encandilan las buenas telas, las comodidades y ser reconocidos como respetables, y vamos perdiendo sensibilidad, oídos y tacto para compadecernos de aquellos que sufren, lloran y viven desesperanzados. El peor ciego es aquel que no quiere ver, no quiere cambiar, incluso en su prepotencia quiere darle consejos hasta Abrahán. Los bienes materiales, los dones y la salud son un regalo de Dios. ¿Como los estoy administrando? Jesús, esta parábola es una cirugía al corazón de esos oídos pérfidos. Ser rico no es solo tener muchos bienes, es por sobre todo no sentir necesidad de ti, creerse autosuficiente con lo que toca, engulle y le es placentero. Lázaro pasaba hambre, frío y soledad, quisiera animarme y descubrir a todos aquellos Lázaros que nos rodean y están atorados de dolor, angustias y sufrimientos, y esperan ansiosos las migajas de nuestras comodidades y seguridades. Virgen del Consuelo, desarma mis defensas y abre mi corazón, para ver, tocar y oír los lamentos de mis hermanos. AMEN
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