Viernes, 24. Mayo 2013
oremos_sup
Evangelio Jueves 22 de Marzo de 2012 - Schvivo
Meditación de Alfonso Maira Carlini   
21/03/2012
evchile455555
Evangelio según San Juan, capítulo 5, 31 - 47
Jueves de la Cuarta Semana de Cuaresma

En aquel tiempo dijo Jesús a los judíos: si yo doy testimonio de mí mismo, mi testimonio no es válido. Hay otro que da testimonio de mí y sé que es válido el testimonio que da de mí. Vosotros enviasteis mensajeros a Juan y él ha dado testimonio a la verdad. No es que yo dependa del testimonio de un hombre; si digo esto es para que vosotros os salvéis. Juan era la lámpara que ardía y brillaba, y vosotros quisisteis gozar un instante de su luz. Pero el testimonio que yo tengo es mayor que el de Juan: las obras que el Padre me ha concedido realizar; esas obras que hago dan testimonio de mí: que el Padre me ha enviado. Y el Padre que me envió, el mismo ha dado testimonio de mí. Nunca habéis escuchado su voz, ni visto su semblante, y su palabra no habita en vosotros, porque al que él envió no le creéis. Estudiáis las Escrituras pensando encontrar en ellas vida eterna: pues ellas están dando testimonio de mí, ¡Y no queréis venir a mí para tener vida! No recibo gloria de los hombres; además os conozco y sé que el amor de Dios no está con vosotros. Yo he venido en nombre de mi Padre y no me recibisteis; si otro viene en nombre propio a ése sí lo recibiréis. ¿Cómo podréis creer vosotros, que aceptáis gloria unos de otros y no buscáis la gloria que viene del único Dios? No penséis que yo os voy a acusar ante el Padre, hay uno que os acusa: Moisés, en quien tenéis vuestra esperanza. Si creyerais a Moisés, me creeríais a mí, porque de mí escribió él. Pero si no dais fe a sus escritos, ¿Cómo daréis fe a mis palabras?

"Si digo esto es para que os salvéis."

El Señor nos dice, que duros de sentimiento y entendimiento sois, porque se acumulan potentes testimonios y no queréis creer. No les basta la voz y la revelación de Juan el Bautista, a quién pudieron ver y oír. Han visto mis obras y prodigios, y como si oyeran llover. El mismo Dios, mi Padre ha dado testimonio de mí, pero no le creéis. Se creen doctores, letrados y eruditos en las Escrituras, pero es letra muerta si no oyen la Palabra y la anidan en sus corazones. Solo anhelan la gloria, el honor y el prestigio de los hombres.

Jesús, se enfrasca en esta dialéctica con los incrédulos llenos de orgullo, codicia y vanidad. Saben las escrituras de memoria pero no entienden nada, porque no escuchan la Palabra. Que fácil puede ser acomodarse en terreno conocido, incluso en nuestras prácticas de piedad pero cerrados en nosotros mismos y nuestra pequeña comunidad. Debo estar despierto y no temer ver, oír y oler el mundo y sus siempre nuevas manifestaciones, pero ser fiel a la única gloria que vale, la Gloria de Dios.

Señor, gracias por el don de la fe, porque hemos sido educados en tus enseñanzas y hemos recibido gota a gota el suave susurro de tu Espíritu. Porque aunque no te vemos ni tocamos tu manto, podemos sentir tu aliento que nos llega de vivir la Gracia en comunidad y reconocerte en las alegrías, los dolores y el pan partido y compartido de cada día. Líbranos Señor de los honores, la ciencia y la gloria de los hombres, regálanos un corazón humillado, ardiente y dócil para tener solo la vida que tu nos puedas dar.

AMEN

Comentarios

  • No se han encontrado comentarios

Deja tus comentarios

0 Restricción de Carateres
Su texto debería tener más de 10 caracteres
 

Desarrollado por DesignNet S.A © 2010