- No se han encontrado comentarios
| Evangelio Sábado 28 de Abril de 2012 - Schvivo |
| Meditación de Lucas Del Villar Montt |
| 27/04/2012 |
![]() Evangelio según San Juan, capítulo 6, 60 - 60
Sábado de la Tercera Semana de Pascua
Después de oírlo, muchos de sus discípulos decían: "¡Es duro este lenguaje! ¿Quién puede escucharlo?". Jesús, sabiendo lo que sus discípulos murmuraban, les dijo: "¿Esto los escandaliza? ¿Qué pasará, entonces, cuando vean al Hijo del hombre subir donde estaba antes? El Espíritu es el que da Vida, la carne de nada sirve. Las palabras que les dije son Espíritu y Vida. Pero hay entre ustedes algunos que no creen". En efecto, Jesús sabía desde el primer momento quiénes eran los que no creían y quién era el que lo iba a entregar. Y agregó: "Por eso les he dicho que nadie puede venir a mí, si el Padre no se lo concede". Desde ese momento, muchos de sus discípulos se alejaron de él y dejaron de acompañarlo. Jesús preguntó entonces a los Doce: "¿También ustedes quieren irse?". Simón Pedro le respondió: "Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de Vida eterna. Nosotros hemos creído y sabemos que eres el Santo de Dios". "Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de Vida eterna." El Señor parece decirnos: "El Espíritu actúa a veces de forma misteriosa, especialmente con los humildes de corazón. Pídanle siempre al Padre el poder ver. Con los apóstoles ocurrió de igual forma, antes de la resurrección no eran capaces de ver realmente, no lograban entender verdaderamente lo que ocurría frente a ellos ni podían darse cuenta del sentido y la revelación de mis enseñanzas y sin embargo, sorprendentemente, Pedro, el más sencillo, fue capaz de captar esta verdad fundamental." Cuántas veces me he puesto a pensar en si tengo verdadera fe en el Señor tal como lo demostrara Pedro en este pasaje. Ante esa misma pregunta del Señor ¿hubiese podido yo contestarle lo mismo? ¿Es el mensaje de esperanza del Señor lo que me hace seguirlo realmente? ¿O son más bien otras razones que nada tienen que ver con ello? Tales como el acostumbramiento, la simple tradición, la comodidad, el miedo. En momentos como este pienso que debo renovar mi fe para volver a lo central del mensaje del Señor. Señor, tus palabras son exigentes y desafiantes, sin embargo no hay otras que me inviten a vivir la salvación, a experimentar el perdón de todos mis pecados por un Padre que nos ama infinitamente. Verdaderamente no hay persona en el mundo cuyo mensaje me ofrezca dar más sentido a mi propia existencia, ni ser invitado a vivir por Dios para realizar mis anhelos más profundos: amar y servir a Dios. Estas son verdaderamente palabras de vida eterna... no hay otras, Señor. Que sea tu Madre Santísima la que nos eduque para vivir fielmente este mensaje. AMEN
|
Desarrollado por DesignNet S.A © 2010
Comentarios