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Hacia 2014: Amenaza del Schoenstatt Chileno
Patricio Young Moreau   
02/05/2012

 

Pjk-17

AMENAZA: La Autocomplacencia

Era una práctica permanente de nuestra Iglesia que ahora, gracias a la crisis, se ha comenzado a revertir. Esto se ha proyectado a nuestro Movimiento, donde en mis más de 45 años de participación nunca he escuchado una revisión crítica de sí mismo.

Recuerdo distintas acciones realizadas en nuestra Iglesia y en Schoenstatt que, pudiendo ser evaluada como deficiente, siempre se le encuentra el lado positivo y se justifica, de tal manera de no dar espacio para una crítica o cuestionamiento abierto.

El hacer críticas, por muy constructivas que se hicieran, parecía constituirse en un personaje "preocupante", "peligroso" y se buscaron formas y caminos para marginarle de puestos de responsabilidad.

Recuerdo mi primer artículo crítico con nuestra Iglesia en este medio, que me llevó la reprimenda de una importante figura de nuestro movimiento, por considerar que no estaba siendo fiel a nuestro Padre, ya que se me señaló que él nunca había criticado a la Iglesia.

Naturalmente le respondí que por favor volviera a leer al fundador y que su exilio no fue gratuito. Parece sorprendente una opinión de esta naturaleza, ya que se prefiere dejar de lado una parte del pensamiento del fundador para mantener un aparente espacio de tranquilidad.

En la práctica, esto nos demuestra que en nuestra familia existe un muy escaso conocimiento de la visión de la Iglesia Renovada que tenía nuestro Padre. Del 31 de mayo, a pesar del significado y las consecuencias eclesiales que tenía, se ha acentuado más su significación personal y social.

La construcción de la Iglesia y del movimiento requiere de revisiones y evaluaciones permanentes; sólo así se avanza y se crece. Es el camino pedagógico por excelencia de nuestro Padre en el ámbito personal. ¿Por qué lo negamos en la vida de la familia?

Hay preguntas permanentes que debemos hacernos: ¿Estamos siendo fieles a nuestra misión? ¿En qué estamos siendo efectivos? ¿En qué estamos claudicando? ¿Cuál es el acento que Dios hoy nos pide conforme a los signos de los tiempos? Y, naturalmente, muchas preguntas más. En definitiva, es hacer operativa la fe práctica en la Divina Providencia en la vida de nuestra familia hoy.

Nuestro caminar no puede transitar ni por la autoflagelancia ni por la autocomplacencia. Son los dos extremos que, en definitiva, pueden tener el mismo efecto destructivo para nuestra familia, constituyéndose en una gran amenaza para ella.

Comentarios (6)

  • Invitado (marisabel)

    Ya se ha hecho hincapié en este análisis en el hecho de estar construyendo Schoenstatt cada cual de acuerdo a su misión propia, sin que se vea claro un criterio común para aplicar a la vida de nuestra Familia la misión del 31 de mayo.
    Estoy de acuerdo con eso, y lo atribuyo a la acción del Demonio, que sabe bien que, atacando nuestro organismo de vinculaciones, que es nuestra fortaleza como Familia, puede desbaratar nuestra acción en la Iglesia; por muy bien organizada humanamente que ella esté.
    Si a la sombra de nuestros Santuarios la vinculación entre nosotros se reduce a llevar cosas para comer y tomar y conversar con la persona que tenemos al lado, no hablemos de encuentros familiares; porque son sólo rees sociales...así como damos importancia a la preparación de una liturgia, también los encuentros familiares en torno a cada Santuario deben prepararse.
    Es importante la libertad de cada persona y comunidad para expresarse de acuerdo a su originalidad; pero todos y cada uno debemos tener un espacio para expresarnos... y si se trata de una celebración de Familia, abrir la puerta de nuestro Santuario; invitar nuestra querida Madre y Reina a ser la anfitriona, y terminar la celebración agradeciéndole a ella, que es la armonía más plena entre lo natural y lo sobrenatural, por el vino de la alegría y de la verdadera comunión, que nos renueva en la misión...

  • Invitado (Mario Barros)

    "Si la sal no sala solo sirve para ser pisoteada por los caminantes".
    Es verdad que la autocrítica constructiva es vista como una amenaza hacia el Movimiento. La tentación de no moverse es grande; los cambios inquietan, los desafíos asustan. Es siempre mejor ver la parte blanda del mensaje del padre Fundador, que la parte exigente.
    El padre Kentenich anunciaba que cada 50 años había que refundar el Movimiento... ya han pasado casi 100.
    El 2014 es nuestro desafío de pensar y trabajar por el Movimiento de los próximos 50 años. Que realmente seamos sal de la tierra, luz del mundo y corazón de la Iglesia.
    ¡Bien Patricio! Tus reflexiones inyectan oxígeno y energías al Movimiento. Ojalá se sumen otros, para que podamos refundar nuestro Movimiento

    Mario Barros

  • Invitado (un invitado)

    Tiene razon Patricio al decir que en sus 45 agnos en el Mov. no ha escuchado una critica global o de Schonbstatt como tal.Creo que eso se debe que las criticas o cambios de timon se han efectuado al interior de cada "compartimento", sea Instituto , Federacion,o Rama.
    Y ello da base para pensar en una primera accion que se desprende de la "critica" de Patricio. Se deberia llevar a cabo lo que se ha sugerido desde esta tribuna: la actualizacion visible y eficaz de una mesa donde se sienten representatntes de las Hermanas, Padres, Institutos, Federacion y Rama para
    un dialogo pastoral viable, valiente y apostolico.
    Una buena senhal de esto es el previsto encuentro de Hermanas Padres y 90 parejas nacionales y 90 extranjeras, los dias 26 y 27 de Mayo que da pauta para que sus tres temas se aborden como "critica":
    Como esta entre nosotros el Dios presente? el Amor Organico? Iglesia Familia?
    N.c.P.p. B. V.M.
    John Hitchman

  • Invitado (Juan Enrique Coeymans Avaria)

    Concuerdo con Patricio que un peligro o amenaza de todo grupo humano es la autocomplacencia. Pero lo que el afirma respecto, a Schoenstatt tiene ciertas salvedades.
    Al interior de las comunidades se hace crítica, cuando se hacen cosas equivocadas se le dice a la persona, cuando comunidades cometen errores manifiestos estos se comunican a los asesores, jefes o autoridades respectivas o a las personas encargadas. Pero no hay un autocrítica pública. Esto por lo demás va en la línea evangélica de la corrección fraterna: primero al involucrado, si no hace caso se va con otra persona, y si no pasa nada ahí se lleva a la asamblea (Mateo, 18, 15-18). Esta última parte quizás no se perciba en Schoenstatt, porque con las dos primeras se consigue que se hagan enmiendas.
    En la actualidad y con las redes sociales, estamos muy proclives a las críticas públicas como primera y única opción. Así se hacen linchamientos públicos de las personas sin ni siquiera haberlas escuchado.Ese no puede ser nuestro estilo.
    Pero Patricio tiene mucha razón que las personas que manifiestan críticas no son bien recibidas si se hacen en público ( una comunidad específica, un Congreso o Capítulo por ejemplo). Recuerdo que ante unas críticas que hice una vez se me dijo en público que lo que yo decía era la cola del diablo que se estaba metiendo...
    Esta incapacidad de soportar opiniones diferentes, es preocupante, sin embargo, he encontgrado mucha mas humildad, y recepción positiva de críticas o correcciones que en ninguna otra parte de la Iglesia ( y conozco hartas) y de organizaciones sociales.
    MPHC et V! Juan Enrique Coeymans Avaria

  • Invitado (Enrique Soros)

    Estimado Patricio: Si bien te refieres al Schoenstatt chileno, entiendo que no lo limitas a él, porque en otros países la realidad no es muy distinta. Dado que tu artículo se publica en una página internacional, me atrevo a comentar tu columna.

    1- Soy rebelde y no acepto el status quo porque sí. Cuando veo que algo no está bien, suelo hablar con claridad y con mucho amor expresando mi punto de vista a la persona responsable, sea a nivel local, nacional o internacional, pero no expandiendo la crítica hacia abajo. El P. Kentenich lo enseñó así y no dudo que es la mejor manera de sostener y mantener una comunidad. Sí ser autocríticos, sí evaluar, pero no necesariamente llevar la crítica al llano. Llegando con franqueza a la autoridad, siempre he tenido los mejores resultados. Excepcionales a veces.

    2- Es claro que el Padre Kentenich criticó a la Iglesia en forma profética y frontal, pero ¡atención!, siempre lo hizo en forma personal hacia la autoridad pertinente, nunca en forma pública. Rechazó incluso reportajes de medios en los momentos más cruciales.

    3- Hay movimientos con tendencias sectarias que prohiben las críticas. Sus autoridades las enfrentan con tres argumentos: las combaten por ser “inspiración del demonio” o porque son “causadas por el pecado que hay en ti”, o porque “eres rebelde y no respetas la autoridad ciegamente y no amas la entidad.” En mis 42 años en Schoenstatt jamás he visto estas actitudes. Jamás he escuchado que se censure una crítica. Sí que se evite su publicidad, lo cual es muy distinto. Esta realidad me mueve desde lo más profundo a decir: “Acá quiero estar, éste es un reino de libertad real. No es perfecto, porque yo soy parte... pero es maravilloso vivir este espíritu.”

    4- Pienso en los diversos grupos a los que pertenezco o por los que paso. La parroquia, la diócesis, el club, la empresa, Schoenstatt... En todos se acepta críticas, y a la vez en todos se protege la comunidad. Cada miembro trata de proteger el todo, por supuesto, salvo excepciones. Eso no significa en absoluto no ser crítico.

    5- Donde está tu debilidad, puede estar tu fortaleza. Si en Schoenstatt no somos especialistas en criticar, quizás fallemos en el espíritu de crítica, pero quizás a la vez, sea nuestra fortaleza un fuerte esfuerzo por construir en unidad. ¿Qué es más fácil, amar o criticar? ¿Y qué es más fructífero? Claro que no se oponen, sino que deben complementarse. Pero si logramos que la cultura de Alianza penetre nuestras venas, el amor por el Santuario, por la Mater y por llevar a Jesús al mundo, y lo hacemos en una profunda unidad, dentro de evidentes límites humanos, sin duda la necesidad de la crítica se hará menos imprescindible. Y si bien el Pade criticó duramente a la Iglesia –en forma no pública–, no podemos olvidar que antes se jugó la vida por ella en el amor. Amó a la Iglesia y selló ese amor hacia ella con hechos hasta el límite. Recién entonces elevó su crítica responsable y llena de amor.

    6- Bajo ningún punto de vista siquiera insinúo que no debemos hacer una revisión crítica de Schoenstatt. Es más, afirmo contigo que no hacerla no respondería a la visión profética del Padre. Sólo quiero brindar ciertos elementos esenciales que no pueden faltar al momento de efectuar una evaluación crítica.

    ¡Un abrazo fraternal!
    Enrique Soros

  • Invitado (un invitado)

    Me da la imnpresion que los comentarios en este rubro dicen y no dicen.
    La apreciacion de Juan Enrique de que no se hace necesario acudir a la tercera etapa de la critica es subjetiva y estaria normando la opinion personal. El acudir a practicas del Padre Kentenich en materia de no ventilar las cosas de la familia en el foro publico (no entendido la prensa sino instancias como Schvivo)es poner vino nuevo en odres viejos.
    Lo que esta de fondo en el articulo de Patricio es si tiene vigencia un foro como Schvivo donde nadie se sienta con la obligacion de corregir sino empaticamente recoger "el rayo de luz" profetico del que escribe.
    Padre Rafael me aseguro que nunca habria censura. Los articulos malos mueren por si mismos.
    Lo que Patricio dice que es muy serio es lo que el Padre Joaquin explico en forma mas poetica: "Hoy es elegante ser
    schoenstattiano" ,y muchos desean salir de la burbuja de elite, debemos bajar al pueblo, despojandonos del autoalabo o autocomplacencia.
    Gracias por que el Padre Kentenich nos lego la libertad de los Hijos de Dios.
    John Hitchman

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