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| Evangelio Lunes 21 de Mayo de 2012 - Schvivo |
| Meditación de María Verónica Muñoz de Bascuñán |
| 20/05/2012 |
![]() Evangelio según San Juan, capítulo 16, 29 - 33.
Lunes de la Séptima Semana de Pascua
Sus discípulos le dijeron: "Por fin hablas claro y sin parábolas. Ahora conocemos que tú lo sabes todo y no hace falta hacerte preguntas. Por eso creemos que tú has salido de Dios". Jesús les respondió: "¿Ahora creen? Se acerca la hora, y ya ha llegado, en que ustedes se dispersarán cada uno por su lado, y me dejarán solo. Pero no, no estoy solo, porque el Padre está conmigo. Les digo esto para que encuentren la paz en mí. En el mundo tendrán que sufrir; pero tengan valor: yo he vencido al mundo". Meditación de María Verónica Muñoz de Bascuñán "... tú lo sabes todo y no hace falta hacerte preguntas ..." Jesús nos dice: Ahora que han estado conmigo durante mas tiempo comprenden mejor mi mensaje. Sí, vengo de Dios y voy hacia Dios. Estaré cerca de ustedes ya que no será fácil el camino que les queda en este mundo por recorrer. No se pregunten por qué sino que sepan que estaré a su lado aun cuando ustedes no sepan el uno del otro. Les pido fortaleza y ánimo para que dejen mi huella donde vayan. Yo estaré con Uds. hasta la consumación de los siglos. Muchas veces nos preguntamos porque pasa esto o aquello. La pregunta debe ser para que y la respuesta la tendremos en algún momento. Jesús nos habló fácil para que comprendiéramos desde nuestra pequeñez su mensaje de amor. Habla de que sus discípulos se dispersarán. Eso mismo nos pasa con nuestras comunidades, amigo, familiares pero no sentimos unidos en el corazón de Dios, en la misma fe que profesamos y nos unimos en la eucaristía, en el Santuario, en el amor a Jesús y a nuestra querida Mater. Señor Jesús, te pido perdón por todas las veces que no he entendido tu mensaje, por todas las dudas que abundan en mi mente, por ser tan dispersa en mi vida diaria. Quiero encontrarte y no preguntarme si estás a mi lado. Quiero testificar que tú existes y que nos has dejado un legado de amor entre nosotros y que ese amor nos salvará en los últimos días de nuestras vidas. Quiero ver tu rostro, Señor, en mis cercanos y servirte sin un porqué sino que solo para quererte infinitamente y poder encontrarme contigo en mi paso a la vida eterna. AMEN
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